Ellas

Harold Rizo Lazo

Pocos tenemos una segunda oportunidad para alcanzar nuestras metas y este matagalpino la tiene

Tania Trejos

El éxito se puede tener si en la vida se es perseverante y exigente consigo mismo. Eso nos dice Harold Rizo Lazo. Es oriundo en Matagalpa, pero hace algunos años se radicó en la capital, donde sufrió un terrible accidente que no apagaron sus luchas en la vida.
En lo personal, gusta leer, salir a tomarse un café con los amigos y rechaza la hipocresía. Harol, con 26 años de edad, logró coronar su licenciatura en Comunicación Social. Ha laborado en diferentes medios de comunicación y organismos no gubernamentales, donde ha adquirido mucha experiencia y sobre todo los duros gajes del oficio.
Un luchador
Harold tuvo su primer trabajo en el segundo año de la carrera. El área tenía que ver con temas de niñez, “trabajar en Dos Generaciones me ayudó a crecer profesionalmente, realicé el primer estudio sobre el enfoque que dan los medios de comunicación a las noticias de niñez y fue el inicio de proyectos más grandes”, destacó.
Mientras laboró en ese organismo, a la vez tuvo la oportunidad como reportero en Canal 10. Al egresar de su carrera formó parte del equipo periodístico de Canal 2. “Me encanta la televisión, porque es un medio que da proyección y me permite ser creativo”.
En canal 2 laboró por dos años y luego ingresó al área de economía del diario La Prensa. Comentó que la prensa escrita le gusta, pero su fuerte es el medio televisivo.
Actualmente es el Coordinador de la Dirección de Comunicación en el Instituto Nacional de Estudios y Censos, lo cual considera otro reto, pensando en la experiencia que aportará a su carrera.
Se define como sociable y capaz de hacer muchas amistades. Sin embargo, nos confiesa que la vida le ha dado golpes y hoy es un poco más selectivo a la hora de elegir a personas de su confianza. Así mismo se considera perfeccionista y perseverante en los retos que se plantea.
Los reveses de la vida
Para Harold, el momento más triste de su vida ha sido la muerte de su progenitor y su agonía fue muy dura.
“La cirrosis es una muerte lenta y dura, no solo mi padre sufrió, sino también la familia entera”, expresó, recordando otro capítulo que resultó difícil en su vida: Hace aproximadamente un mes, Rizo sufrió un accidente automovilístico muy grave.
Asegura que de puro milagro está narrando su historia. Su auto quedó totalmente destruido. “Venía de celebrar el cumpleaños de un amigo y me dormí en el volante. Choqué contra un furgón. Cuando me levanté estaba en el hospital con golpes leves. Después de esa fea experiencia me di cuenta que tengo una misión en esta tierra”.
Entre risas comenta que a raíz de su accidente ha dejado las fiestas, no porque le disgusten, sino por estar seguro de que se puede disfrutar de momentos extraordinarios sin excesos. “Ahora me tomo una taza de café con los amigos, me gusta platicar y escuchar más a los que están alrededor. Eso me llena espiritualmente”.
Entre sus planes futuros está estudiar una maestría en Comunicación Corporativa y otra en Televisión. Uno de sus sueños es llegar a ser bien su labor como comunicador social y lograr que su carrera sea reconocida en su verdadera dimensión.
“Lo mejor es aprender de los errores. He visto cómo en los medios de comunicación no valoran el trabajo del periodista y uno al final tiene que buscar sus propias soluciones para mejorar en la vida profesional”, afirmó este matagalpino.