Ellas

“Demostré ser un nica trabajador”


Tania Trejos

El sueño de Mauricio Urroz Zamora era ser futbolista, pero el destino da muchas vueltas. Se radicó por 15 años en Costa Rica, pero su melancolía por la tierra que lo vio nacer lo hizo regresar a Nicaragua, convirtiéndose en empresario de éxito. Es socio de cuatro negocios y director ejecutivo de uno de ellos.
Hijo de Roberto Urroz y Norma Zamora, nació el 21 de Noviembre de 1975 en Managua, pero a penas despuntaba los cuatro años cuando la situación política interna hizo que sus padres decidieran irse a Costa Rica.
“Cuando era niño solo pensaba en jugar fútbol. Soñaba con ser un gran deportista y tener fama mundial”, afirma Urroz, quien cursó sus primeros estudios secundarios en el colegio La Salle, de Costa Rica; terminó su bachillerato en el Instituto Pedagógico La Salle, de Nicaragua, pero la universidad la realizó en Costa Rica.
Confiesa que aún soñaba con el fútbol hasta que su hermano mayor le motivó para decidirse por la carrera de Ingeniería Industrial, que estudió en la Universidad Internacional de Las Américas, en Costa Rica.
Comenta que se enamoró de esa profesión porque es muy versátil, ya que se puede trabajar en ramas como el marketing, producción de calidad y funcionamiento de empresas, entre otras áreas.
Con 29 años, su experiencia es amplia. Recién egresado fue asistente de gerencia en una empresa constructora, al notar sus capacidades sus superiores lo ascendieron a Gerente Administrativo. Luego se desempeñó como Gerente de Proyectos en una empresa de urbanización, y en los últimos años trabajó en el departamento de logística de Cemex, donde también se diversificó en el área de mercadeo.
Actualmente es el director ejecutivo del Instituto Tecnológico Americano, empresa donde es socio, y que ha tomado las riendas para hacer producir mayor capital. Desde que finalizó sus estudios, Mauricio se planteó la meta de tener sus propios negocios antes de cumplir 30 años. Algo que cumplió y le hace sentirse orgulloso.
Nada es fácil
De los años que vivió en Costa rica, Mauricio cuenta que sintió la discriminación de los vecinos del sur. Así que evitó cualquier problema y prefirió rodearse únicamente de compatriotas.
“Ese desprecio hacia nosotros no es nuevo. La verdad es que yo lo viví y es duro, pero eso se supera y les demostré que soy un nica trabajador y con deseos de superación”.
Se considera un hombre entusiasta, perfeccionista y sobre todo amable, aunque asegura que ser un poco desconfiado es su defecto.
Más allá del trabajo
Su lectura favorita está ligada a los temas de mercadeo, empresas, publicidad y las matemáticas. Su pasatiempo es ir al cine y disfrutar de una buena película, o quedarse en casa a ver una telenovela brasileña.
Disfruta del arte culinario italiano y por eso su esposa, Ivanessa Mejía, lo conquistó con unos sabrosos espaguetis. Con ella procreó a lo más importante en su vida: su hijo Mauricio, que con una sonrisa le gana el corazón.