Ellas

Al otro lado del mundo por amor


Tania Trejos

Por el amor de una nicaragüense decidió radicarse en la tierra del pinol. Su país de origen es el continente de los canguros: Australia. Sin embargo, desde antes, América no le era indiferente, pues por sus venas corre sangre argentina, porque sus padres son originarios de ese país.
Su nombre es Federico Rojas y tiene año y medio de radicar en nuestra tierra, donde trabaja como profesor de inglés en Oxford Collage y es parte de la agrupación musical Momotombo.
Nuestro entrevistado asegura que vivir en Nicaragua es una experiencia única y enriquecedora, porque ha conocido a mucha gente valiosa. “He aprendido a ser solidario con los demás y sobre todo dar lo mejor de mí por las buenas causas”, afirmó.
Rojas prácticamente se trasladó desde la otra mitad del mundo por Tania Norori, quien conquistó el corazón de este australiano, a quien conoció cuando ella fue a estudiar Biología Marina a Australia.
Desarrollando una linda relación, a ella le tocó el momento de retornar, pero Rojas no la dejó venir sola y le apostó todo su amor.
Ahora Rojas tiene pensado regresar a Australia en planes de estudio, pero tampoco lo hará sólo, pues lo hará con su esposa.
Por un mundo feliz
Él es un idealista, que sueña con un mundo mejor donde llegará el día donde terminen las guerras, se protejan a los animales y que los niños no tengan hambre.
Desde niño le ha molestado la injusticia en el mundo, comentó que a la edad de 13 años en su corazón habitaba mucho odio hacia los demás, ya que a su alrededor solo observaba hipocresía, falsedad, corrupción y sobre todo la injusticia. Por tal razón, mantenía mucho resentimiento que no le dejaba estar bien.
Con los años, la madurez fue dándole respuestas y, sobre todo, la influencia de la música le demostró que siempre hay una oportunidad para hacer algo bueno por los demás.
La música: fundamental en su vida
Rojas comenta que desde niño ha tenido afinidad por la música, lo cual ha sido fundamental para su crecimiento espiritual. Ha trabajado en lugares donde la música es el pan de cada día, por eso desea estudiar una carrera con afinidad con el arte musical, para poder llegar a tener sus propios trabajos discográficos.
“He compuesto varias canciones y sus temáticas proponen un cambio a esta realidad devastadora”, afirmó lleno de positivismo.
Para este joven de 25 años, la música en cualquier parte del planeta es fundamental, ya que, a través de ella, se puede reír, llorar, enamorarse, dar un mensaje positivo y hacer una verdadera revolución buena para la humanidad.
Su instrumento predilecto es la guitarra. Su participación en la agrupación Momotombo le ha servido de mucho para impulsarse como músico, “los muchachos tienen mucho talento y me han ayudado a crecer a mí como artista, me siento feliz”.
Finalmente dijo que ha participado en muchos conciertos al lado del intérprete musical Danilo Norori y espera seguir trabajando con artistas nicaragüenses porque para él en Nicaragua lo que sobra es talento.