Ellas

Cómo detectar a un niño fresa… “O sea”

¿Detectar a un fresa? Es la cosa más fácil que podría usted hacer sin necesidad de sacar algún doctorado en relaciones internacionales o ciencias sociales. Es tan simple como hablar del prójimo o pensar babosadas en ratos de ocio. A continuación, cinco puntos que lo explicarán...

En primera instancia es necesario saber el concepto exacto de “fresa”. No estamos hablando, por supuesto, de la frutita roja y agridulce que la mayoría ha probado y algunos sólo han visto. Se trata más bien de la actitud de ciertos individuos respecto de la sociedad.
¿Quiénes son?: cinco puntos para saberlo
1) ¿Fresas? Son definitivamente “fluorescentes”. A ellos podés detectarlos o percibirlos a varios metros a la redonda sin necesidad de buscarles o fisgonearles, porque los hay en abundantes cantidades.
Son una especie rara, exhibicionista y algo selectiva. Son, en definitiva, seres de otro planeta que hacen, viven, se relacionan, visten, hablan, etc., diferente de la multitud a quienes ellos mismos catalogan de “pueblerinos o anti chics”.
2) Alerta. Un chico fresa no se pone cualquier pelero o calzado. A saber, su guardarropa debe, por reglamento universal de la comunidad “fresona”, componerse de atuendos que correspondan al último alarido de la moda, aunque éste parezca más bien un estridente chillido salido de la casa embrujada.
Las marcas de moda son un fundamento de la filosofía “guessiana” o “benetoneska” para esta selectiva especie. A ellos siempre les vas a ver desde el calzado, pantalones, calzoncillos y camisetas de la mejor marca, aunque su estómago luzca en harapos.
3) Poco los verás en su “lunch” degustando de algún exquisito manjar, porque entiéndase: ¡“estoy a dieta guey”! y además “la comida de ese lugar es un asco y yo me alimento sanamente...”
Es por eso que prefieren (no les queda de otra) alimentarse con alguna chuchería y pasarla con agua, porque es un hecho que siempre portan su botellita de agua “purificada”, aunque todos sabemos que son rellenadas del chorro.
4) El lenguaje “fresiano” es indescriptible. Tienen la capacidad de comunicarse de la forma más delicada y diplomática, según ellos, para entenderse mejor entre los de su especie. “No seas loser”, “qué nivel más bajo”, “que nacadas decís”... son sus frases favoritas. Ah! Y el “spanglish” es su fuerte: “Sos bien cool...”, “ Me caes nice” o “Sos de lo last”.
De igual manera, la palabra de mayor usanza es “o sea”, ocupándose ésta repetidas veces como el hilo conductor de sus conversaciones más profundas. Es regla, aunque no haya necesidad de hacerlo, usar el “o sea” en todas sus pláticas para matizarla lo más fresa posible.
5) Ellos no asisten a lugares de “mala muerte”, pues ni a patadas los hacés entrar ahí y mezclarse con el “pueblo o la chusma”, ya que si de eso se entera la comunidad “fresona”, le expulsan de inmediato por caer tan bajo.
Suponemos que ya los has visto por ahí. O será, amigo, que sos uno de ellos. O sea, perdón; ¡qué nivel más bajo!... Ejem, ejem! Ya se me pasó lo fresa... ¡Qué viva el pueblo juep...!