Ellas

Ana Murillo Argüello y el arte de las relaciones públicas

Una muchacha hiperactiva, de carácter fuerte y dominante

Eunice Shade

Ana Murillo Argüello es la relacionista pública de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH). Aunque algunos periodistas consideran que las relaciones públicas son la muerte del periodista, Ana Murillo demuestra lo contrario, pues se siente muy cómoda manejando una habilidad que calza con su personalidad, como lo son la diplomacia o las relaciones públicas.
Originaria de Managua, de 23 años, nacida bajo el signo de Leo, se graduó de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Centroamericana hace un año y presume de ser la primera periodista en su familia.
Una de las motivaciones que la llevó a estudiar estar carrera fue el deseo de “aventurarse en cosas”. Con el tiempo, se daría cuenta que lo de ella era y es el “manejo social” o las relaciones públicas. Y nos dice: “Creo que las relaciones públicas no son un gasto, son más bien una inversión. Las relaciones públicas son la diplomacia de la institución”.
Entre sus metas a corto plazo se encuentra el estudiar inglés. Por ahora descarta maestrías o doctorados. “Quiero enfocarme en este idioma porque es muy útil en estos tiempos”.
Su campo definitivamente son las relaciones públicas, pero nos habla de su experiencia trabajando en la CPDH, en donde tiene apenas seis meses de laborar. “Me he desarrollado en esa línea (de derechos humanos) porque creo que se ayuda a sensibilizar a la población”. Otros trabajos anteriores de Murillo fueron auxiliar de prensa de la procuradora especial de la Mujer, doña Patricia Obregón, y locutora de un programa en Radio María (siempre de derechos humanos).
Ana comparte con Ellas que es una muchacha hiperactiva, de carácter fuerte y dominante, por eso mismo reconoce haber fracasado en los noviazgos que ha tenido. Se proclama feminista. Dice que sus virtudes son la tolerancia y el ser fiel a sus relaciones y a sus amigos. “Me gusta conservar mis amistades, porque los verdaderos amigos siempre están en las buenas y en las mala con uno”.
Puede decirse que Ana Murillo Argüello es una muchacha normal, a la que le gusta ir al cine, y nos confiesa que es “buena a parrandear”.
En la actualidad está soltera y a pesar de sus decepciones amorosas anteriores, no pierde la esperanza de encontrar al amor de su vida, al cual describe como: “Alto, de tez blanca, inteligente, sobre todo abierto y que comprenda que hay momentos para compartir y momentos para trabajar”. Pero Ana también opina que no es necesario estar a la par de un hombre para ser feliz. Ana Murillo planea tener su familia después de los treinta años, mientras tanto se encuentra conforme con su vida actual.