Ellas

Frida Kahlo y la pintura como exorcismo del sufrimiento

Es creadora de un lenguaje que en momentos es grito desgarrador, en otros, llanto compulsivo o simplemente balbuceo

— Carlos Midence —

cmidenceni@yahoo.com;


Frida Kahlo es para mí la más grande de las pintoras latinoamericanas, dijo la bella Milagros a su hermana Yara que le había lanzado una pregunta sobre ella. Sus autorretratos, en los que utilizaba una fantasía y un estilo inspirados en el arte popular de su país, son obras arrasadoras en las cuales se ve impregnado todo el malestar de una época, así como el malestar de una individualidad.;


Fue hija del fotógrafo judío-alemán llamado Guillermo Kahlo, continuó Milagros, nació en Coyoacán, en el sur de Ciudad de México. ¿Sabías que su vida estuvo marcada por la fatalidad, hasta el punto que a los 16 ańos, cuando era estudiante en la Escuela Nacional Preparatoria de esta ciudad, resultó gravemente herida en un accidente de camión? Sí sabía, respondió Yara y tengo entendido que es durante esta etapa de su vida que empieza a pintar. Milli asintió y ańadió información sobre Diego Rivera. ;


Fue tal la influencia de Diego en la vida de la Kahlo, que fue quien la animó a seguir pintado para luego casarse con ella. ¿Qué tanto influyó Diego en ella? Preguntó Yara. Los críticos dicen que adoptó el empleo de zonas de color amplias y sencillas plasmadas en un estilo deliberadamente ingenuo. Y que al igual que Rivera, quería que su obra fuera una afirmación de su identidad mexicana y por ello recurría con frecuencia a técnicas y temas extraídos del folclore y del arte popular de su país. ;


Más adelante, la inclusión de elementos fantásticos, claramente introspectivos, la libre utilización del espacio pictórico y la yuxtaposición de objetos incongruentes realzaron el impacto de su obra, que llegó a ser relacionada con el movimiento surrealista, enfatizó Milagritos.;


Hablame más de su obra le dijo Yara. Sus cuadros, dijo la inteligente y estudiosa Milagros, representan fundamentalmente su experiencia personal: los aspectos dolorosos de su vida, que transcurrió en gran parte postrada en una cama. Su obra, podríamos decir, es una especie de narración de imaginería gráfica y un exorcismo de su dolor y de su sufrimiento. ;


Podríamos decir que es la máxima expresión de la desintegración de su cuerpo y el terrible sufrimiento que padeció. Una autora como Araceli Rico afirma que su cuerpo y su obra son paralelos de un mismo espíritu que sufre y se desgarra. ;


Recorrido por sus obras;


En su obra La columna rota por ejemplo (1944, colección Dolores Olmedo, Ciudad de México), en la que aparece con un aparato ortopédico de metal y con el cuerpo abierto mostrando una columna rota en lugar de la columna vertebral, hay toda una síntesis de la agonía del cuerpo humano.;


Asimismo, su dolor ante la imposibilidad de tener hijos lo plasma en Hospital Henry Ford (1932, colección Dolores Olmedo), en la que se ve a un bebé y varios objetos, como un hueso pélvico y una máquina, diseminados alrededor de una cama de hospital donde yace mientras sufre un aborto. Otras obras son: Unos cuantos piquetitos (1935, colección Dolores Olmedo), Las dos Fridas (1939, Museo de Arte Modernos de México) y Sin esperanza (1945, Dolores Olmedo).;


El autor es catedrático de Unicit-UCA;