Ellas

Una matriarca latinoamericana


— Carlos Midence —

Úrsula Iguarán, personaje de la novela Cien ańos de Soledad, es una mujer fascinante y, podría arriesgarme a decir que es uno de los pocos personajes que no sufre, de manera excesiva, el mal que ataca a todos en su mayoría: la soledad; (éste sería uno de los elementos más destacados en la novela). Es decir, que esta mujer siempre cuenta consigo misma para contrarrestar la soledad de la que padecen el resto de los habitantes de Macondo. La personalidad y los recursos de los cuales está dotada, le permiten crear sistemas (normas y códigos propios) que la protegen tanto del cuarteamiento, de la fragmentación, como de la soledad. ;


Úrsula entra a la historia cultural latinoamericana (entendiendo ésta en un sentido amplio), como la matrona que desarrolla y tramatiza una serie de actividades que hacen sobrevivir a un pueblo dentro de la novela (aunque no es el único personaje femenino, pues están Petra Cotes, Amaranta Ursula, Meme, Remedios la Bella, Rebeca Buendía, por mencionar algunas, sí es la más sobresaliente). Casi descansa sobre sus hombros las posibilidades de sucumbir o sobresalir. El pasaje cuando logra la rebelión en contra de los gitanos, es sintomático de lo que estamos diciendo.;


MACONDISMO O REALIMO MAGICO;


Otro de los elementos fundamentales que signan la escritura de esta novela, es la fabulación o la hipérbole como figura cimera de la creatividad latinoamericana, de ahí que se hable de un macondismo o de un realismo mágico como parte sustantiva de nuestro imaginario o de nuestros procesos culturales. ;


Una sociedad en la que los caudillos, jefes militares o presidentes, les dan de beber cerveza a sus caballos o hacen que sus piernas perdidas en batalla sean enterradas con honores, entre otros desenfrenos como los que comete José Arcadio Buendía, marido de Úrsula en la novela. No obstante, estos códigos (hipérbole y soledad) en el caso de Úrsula Iguarán no son parte de su estereotipo, puesto que ella es, en cierta medida, el personaje más racional dentro de la construcción de la obra. ;


Úrsula es en sí una matriarca realista, trabajadora, menuda, severa y activa, dice Gabo para describirla. Además podríamos decir, posee un apego radical a la veracidad casi positivista, casi empírica, es la única que preserva la cordura ante las crisis de su marido. García Márquez dice lo siguiente: ŤÚrsula pugnaba por preservar el sentido común, habiendo ensanchado el negocio de animalitos de caramelo con un horno que producía toda la nocheť, esta cita, al igual que la imagen de Úrsula dirigiendo, desde la posición de la luz, hasta el mapeo de la ampliación de su casa, patrocinada con el dinero de sus propios ahorros, nos demuestra la sensatez y el correcto manejo tanto de las actividades familiares, como de las públicas por parte de nuestro personaje. ;


PUNTO DE EQUILIBRIO ;


Además Úrsula, es la que en cierta medida hace avanzar al pueblo, aunque no se diga de manera explícita en la narración. Esto porque en la escena de la muerte y entierro de Pietro Crespi, ésta desafía al padre Nicanor (una especie de antígona) y entierra a este personaje con Ťfunerales magníficosť y con el apoyo de todo el pueblo (la ya citada escena de los gitanos lo corrobora al igual que la de la visita a su hijo prisionero, en la que protagoniza una acción fuerte). Eulalia Montaner dice que Úrsula es la fuerza motriz del relato, su núcleo de cohesión, es su justificación o su punto de equilibrio.;


Úrsula es una mujer que simboliza no sólo a la madre/engendradora o la madre/esposa, sino a la matriarca (hasta el punto que según la narración vivió más de cien ańos) e incluso a la sacerdotisa que funda una casa y luego oficia una misa para inaugurarla. Recordemos que en la novela Úrsula desaparece por un buen tiempo y luego regresa adinerada y, habiendo encontrado la civilización que José Arcadio no pudo, ritualiza su casa como una sacerdotisa egipcia. ;


Este personaje le permite al autor crear una especie de resistencia al poder, una relación simbólica entre las instituciones, sus normas, sus aprehensiones y sus posibles rupturas. Con esta obra y, en particular con este personaje, García Márquez interviene en el rol de las cotidianeidades y crea un nuevo concepto de lo real y lo falso, desplaza los códigos y recupera la memoria no sólo de Úrsula y de un pueblo singular, sino la de muchas Úrsulas que andan por ahí en todo nuestro continente. ;


Catedrático UNICIT/UNI/UCA.