Economía

Rosqueña exportará rosquillas a Estados Unidos

* Duplicará producción con equipos modernos y automáticos * Microempresas se unen para cumplir con contratos

Leoncio Vanegas

SOMOTO, MADRIZ

Rosquillas, hojaldras y empanadas confeccionadas en Somoto, Madriz, están penetrando en el mercado nostálgico nicaragüense de Miami, Florida, Estados Unidos, lo que fue permitido por la entrada en operaciones de la nueva planta, cuyos modernos equipos permiten ampliar la producción y elevar aún más la calidad de estos productos.
La nueva planta fue
inaugurada recientemente por Betty Espinoza Cruz, la propietaria de Rosqueña, empresa que ya estaba distribuyendo a nivel nacional y ahora ya ha comenzado a exportar, enviando por el momento pequeñas cantidades dirigidas a los emigrantes nicaragüenses de aquella ciudad norteamericana.
En el Estado de la Florida viven alrededor de 300 mil nicaragüenses, lo cual conforma una importante plaza comercial para cualquier productor con capacitad de enviar su mercancía hacia Estados Unidos, cumpliendo con los requisitos de calidad e inocuidad que demanda ese mercado.
“Hemos comenzado con el envío de 2 mil bolsas al mes para ver qué tipo de aceptación tiene el producto”, indicó esta mujer emprendedora que se enorgullece por el segundo lugar del Premio Nacional a la Calidad de Exportación (de pequeña empresa) que recibió en 2006.
Los contactos comerciales con sus compatriotas en la capital de Florida abrieron un horizonte más prometedor en el mercado estadounidense, pues una empresa de supermercados de ese país comunicó su interés en el producto somoteño. “En las primeras semanas de enero vamos a firmar un contrato y comenzaremos a sacar cantidades muy grandes”, aseguró.

Sector en crecimiento
La noticia la obligó ampliar los planes de su empresa. De 11 empleadas permanentes que ha tenido en los 22 años de su microempresa, ahora duplicará ese personal para trabajar turnos doble de lunes a sábado. Hasta ahora procesaba por día tres quintales de maíz para abastecer el mercado nacional, pero con los primeros envíos del delicioso producto la cantidad de quintales se ha duplicado.

Acción conjunta
Para asegurar el cumplimiento del contrato está trabajando con las otras 31 empresas rosquilleras de la ciudad, algunas más grandes que la suya, para que logren la certificación de Buenas Prácticas de Manufacturas que otorga el Ministerio de Salud (Minsa), y que doña Betty la recibió durante el acto de apertura de manos de Edgardo Pérez, Director de Regulación de Alimentos del ente público.
La nueva planta procesadora Rosqueña, valorada en unos 60 mil dólares, está instalada en un moderno edificio, dotado de hornos eléctricos y batidoras automáticas, lo que vuelve a la industria amigable con el medio ambiente, porque ya no quemará leña ni sus trabajadoras se expondrán al humo.
Betty Espinoza Cruz dijo que hacer rosquillas es una tradición que data en su familia desde 1920. Su bisabuela hacía ese producto para mantener a muchos niños y niñas que adoptaba por orfandad, entre ellas su querida madre, que continuó la tradición hasta dejarla en manos de Guadalupe, una de sus seis hijas, y dueña de otra microempresa rosquillera.
El crecimiento de este sector industrial ha incrementado la demanda de maíz, cuajada y dulce de panela. Doña Betty anunció que buscará a más proveedores de esa materia prima, siempre que reúnan los requisitos de calidad e inocuidad que exigen sus nuevos clientes en el extranjero.