Economía

Observatorio fiscal


Los altos niveles de violencia que se observan en Centroamérica muchas veces están asociados con delincuencia juvenil. Las pandillas y los pandilleros constituyen en la actualidad una creciente amenaza para la seguridad pública en todos los países, aunque con diferente intensidad. Estos grupos son el resultado de un círculo vicioso entre la pobreza, la elevada desocupación juvenil, la baja cobertura educativa, la inequidad en el acceso a los servicios públicos y la desintegración familiar.
Aproximadamente, cuatro de cada diez jóvenes han desertado del sistema escolar en Honduras, Nicaragua y Guatemala, con el objeto de insertarse prematuramente en el mercado laboral. Sin embargo, debido a que el acceso a las oportunidades laborales depende cada vez más del nivel educativo alcanzado, estos jóvenes, sin capacitación y sin experiencia, tienen limitadas posibilidades de colocarse en un empleo formal, que tenga la capacidad de mejorar su situación económica. El fenómeno del desempleo juvenil también está presente en los países con los mayores logros educativos. En Costa Rica, El Salvador y Panamá las tasas de desempleo abierto de jóvenes, en zonas urbanas, duplican la tasa nacional.
A la falta de oportunidades económicas debe sumarse la exposición a la violencia en el hogar. En una encuesta realizada a pandilleros en Honduras por la organización Save the Children, el 38% de ellos declararon haber sufrido maltrato físico o abusos de forma regular durante su juventud. En el mismo grupo, el 13.5% recibía maltrato físico a diario.
Lo anterior justifica la necesidad de reconocer que la delincuencia juvenil, en gran medida es el producto de problemas sociales que deben resolverse por medio de estrategias integrales. En ese sentido, la sociedad civil de América Central y los gobiernos deben buscar, mediante las políticas públicas, que el primer contacto del Estado con los ciudadanos no sea a través de un Policía sino a través de un médico, un trabajador social y un maestro. Esta sociedad, más justa y equitativa requerirá de programas que permitan eliminar el trabajo infantil, rescatar a los desertores escolares y promover políticas de “primer empleo” así como rehabilitar a los jóvenes que han sido víctimas de la violencia e insertar a aquellos que han tenido conflictos con la ley.

América Central:
Algunos indicadores sociales y económicos
País Población entre 15 y 24 años Tasas de desempleo abierto en zonas urbanas, a nivel nacionalb/ Tasas Brutas de Matriculación, 2003 - 2005 b/ Jóvenes de 15 a 19 años que han desertado del sistema escolar b/ Miembros de pandillas c/
En número de habitantes, 2007 a/ Como porcentaje del total de la población Tasas de desempleo abierto en zonas urbanas b/
Secun-daria Tercia-
ria
Costa Rica 864,568 18.7 15.9 6.9 79.2 25.3 29.4 2,660
El Salvador 1,343,366 18.9 12.7 6.5 62.8 19.0 34.7 10,500
Guatemala 2,833,386 20.8 11.1 6.0 51.3 9.6 46.9 14,000
Honduras 1,602,499 20.8 12.0 7.5 65.5 16.4 50.0 36,000
Nicaragua 1,343,366 18.9 21.5 12.5 66.3 17.9 36.7 4,500
Panamá 563,849 17.9 26.3 12.1 70.2 43.9 24.6 1,385
Centroamérica 8,551,034 20.2 14.6 7.9 s.d. s.d. s.d. 69,045
s.d. = Sin dato
Fuentes: Elaboración propia con base en a/ CELADE (2000). Boletín Demográfico No. 66. Julio. b/ CEPAL (2006). Panorama Social de América Latina 2006. c/ Naciones Unidas (2007). “Crimen y Desarrollo en Centroamérica. Atrapados en una encrucijada”. Oficina contra la droga y el delito. Mayo.