Economía

Tecnología sostenible


Conservación de suelos

En sus inicios, la conservación de suelos identificaba prácticas encaminadas a reducir la erosión del terreno, lo cual corresponde a miles de toneladas anuales de suelo. Pero en poco tiempo y como consecuencia de la fuerte contaminación del suelo por el empleo excesivo de agroquímicos con la llamada Revolución Verde, el concepto de conservación se amplió a la calidad de suelos.
Así surgió y se desarrolló una amplia cantidad de técnicas que poco a poco empezaron a difundirse a distintos niveles. La mayor acogida y dinamismo en la difusión de estas técnicas sólo se ha logrado con el desarrollo de una metodología horizontal que se denominó de campesino a campesino.
Este movimiento adoptó las labores de conservación de suelos como técnica principal, y por lo cual tomaron el aparato “A” como símbolo. Los principios de este movimiento fueron identificados por los mismos productores y el personal técnico que les acompaña, sistematizando sus experiencias en distintos materiales.
Estos esfuerzos son simbolizados en la expresión de Jonatan Swift que dice: “Cualquiera que sea capaz de hacer producir dos mazorcas de maíz donde sólo una crecía antes, merece más de la humanidad y haría un trabajo más esencial a su patria que toda la raza de políticos juntos”.
Pero la gente no empieza a conservar suelos porque se considera topo ni porque tenga mucho amor por el medio ambiente. Estas técnicas son asumidas porque en muy poco tiempo es posible observar el incremento sustancial en la producción. Una pequeña área dentro de su parcela de maíz logra una producción adicional sustancial.
Los campesinos de Santa Lucía demostraron cómo se logra este incremento, que es a la vez sostenible. Gracias a las obras de conservación de suelos realizadas este incremento productivo no es reversible, y fue el inicio del despegue económico de muchas familias, pues luego incursionaron en la comercialización.
Estos productores llegaron a cambiar el frijol rojo por el retinto, que aunque más barato en el mercado, su mayor rendimiento justificaba su cultivo. Los pequeños productores son los llamados a asumir las prácticas de conservación de suelos, porque son el sector que ha sido lanzado a las laderas, a las tierras menos productivas, pero que con estas prácticas se garantiza la rentabilidad.

Carlos Javier López y Marcia Estrada
Consultores en Desarrollo Rural
marciaestrada@yahoo.com