Economía

Campesinos claman por reparación de vías

En un año de alta cosecha y buenos precios internacionales para el café, los productores nicaragüenses temen que la oportunidad de obtener mejores ingresos por exportación del aromático grano se les escape de las manos, a causa del desastre provocado por la naturaleza, con lluvias muy intensas que desbordaron ríos, afectaron puentes, alcantarillas y dejaron inservibles los caminos hacia las zonas productivas

Ervin Sánchez

Un suspiro se deja escuchar de un productor cafetalero, en segundos su rostro pasa de la esperanza a la molestia, y luego a la incertidumbre. Por el momento no haya a quien culpar directamente de la montaña de problemas que se le presenta frente a su rostro y que debe encarar. Esperanzado en sacar una buena cosecha de café durante la presente temporada, quisiera soñar que todo va sobre rieles, pero la realidad no es así.
Los desmanes con el medio ambiente provocados por todos lados del país se revertieron, precisamente cuando la cosecha de café, que recién comienza a levantarse, promete más de dos millones de quintales oro. Salvar parte importante de esa producción está en manos de un esfuerzo nacional que, ejecutado por una tríada conformada por los cafetaleros, los trabajadores y el gobierno, puede llevar al país ingresos por unos 220 millones de dólares.
Soportar más de dos semanas de lluvia intensa y sin la debida protección natural sacó de madre a los ríos y las corrientes se llevaron cultivos de distintos tipos por todos lados, desde el Centro hasta el Pacífico del país, amenazando con hambrunas en una nación agrícola que ha vivido con el sueño de ser “el granero de Centroamérica”.
En Nicaragua existen 185 mil 567 manzanas cultivadas con café, pero el área mayor se encuentra en el departamento de Jinotega, con el 31.7 por ciento del total cultivado, siguen Matagalpa, con el 24.9 por ciento, Nueva Segovia, con el 10.9 por ciento, y Madriz, con el 6.8 por ciento, todos en el Norte del país. Estelí, que está en el Norte, ocupa un 1.9 por ciento del área total sembrada del grano. El resto en importancia de la producción cafetalera se encuentra generalmente en el Pacífico, con el 5.6 por ciento en Managua, el 5.3 por ciento en Carazo, el 2.9 por ciento en Masaya, el 2.8 por ciento en Boaco y el 2.1 en Granada.
El producto del arbusto de café es un motor básico del desarrollo rural, donde los medianos y pequeños productores constituyen el 90 por ciento de los 30 mil 400 productores del país y los cuales generan entre el 60 y 65 por ciento de la producción nacional del aromático grano.

Malos caminos y costos altos
A los cafetaleros nicaragüenses no sólo les preocupa el estado de la infraestructura vial, sino el alto precio de los alimentos, especialmente de los frijoles, elevados hasta 15 ó 16 córdobas la libra por la ilusión del mercado, pero también por la destrucción de campos de cultivo que arrasados por corrientes o afectados por la intensa humedad podrían reducir la oferta de alimentos al interior del país.
Al respecto el cafetalero y exportador de la empresa Atlántic, Jose Ángel Buitrago, se muestra preocupado por la afectación que la falta o el alto precio de los frijoles provocarán en los costos de la alimentación y de la recolección del café, aparte de que la red de caminos está prácticamente destruida.
El agricultor señala que el quintal de frijoles, a mil 500 o mil 600 córdobas está costando lo mismo que las 100 libras de café, en tanto que llevar la carga de alimentación hasta las fincas cuesta más ahora con los altos precios del petróleo y por la destrucción de los caminos.
Para Buitrago la única salida para que no se escasee el alimento para todo el pueblo nicaragüense y para los casi 250 mil trabajadores del café, es importar frijol de otros países, pero ya, quitando aranceles e inundando el mercado para quitarle presión al precio por mayor oferta, pero además se debe incentivar la producción
De acuerdo con Buitrago, los costos de producción de un quintal de café podrían elevarse a unos 85 dólares, pero también está el problema de que la intensidad de las lluvias está madurando más rápidamente el café en las zonas bajas, lo que al final podría incidir negativamente en la cosecha, si no se reparan los caminos de penetración a las fincas.
Las vías destruidas hacen más lento el tránsito de las fincas hacia los beneficios secos y el café, madurado aceleradamente, podría a su vez comenzar a fermentarse en los sacos, perdiendo calidad, si el viaje dilata cuatro o cinco horas o más, si un río crecido impide el paso.
De acuerdo con Buitrago, el daño potencial de la caficultora depende de que se paren las lluvias o no. Si sigue lloviendo tendremos problemas serios, porque el café no se podrá secar bien, y aunque “hace dos semanas tuvimos precios hasta de 140 dólares el quintal de café oro, la pérdida de calidad hace bajar el valor del producto, por lo tanto hay que evitar al máximo que eso ocurra”.

Vital reparar caminos
Evitar que el café baje de precio y que unos 220 millones de dólares entren a circular en la economía nacional depende del esfuerzo que se realice a la brevedad posible en reparar las carreteras y caminos que van hacia las zonas, pero a la vez hay otra amenaza, el alza en los costos del beneficiado por el incremento de la tarifa eléctrica autorizada por el ejecutivo a la empresa española Unión Fenosa.
Sin embargo, dejar caer la cosecha no es opción para los productores, tienen que sacarla a lo largo de los próximos dos o tres meses, porque parte importante de ellos aún están endeudados con los bancos y no podrían pagar la deuda contraída.
Aún con todo, el productor y exportador considera que el café es la única alternativa viable para aliviar las presiones sobre la economía de Nicaragua en los próximos meses, al tiempo que dijo que el sector privado está dispuesto a conseguir financiamiento fuera del país para reactivar unas 70 mil manzanas de cafetales y elevar los rendimientos de unos seis o siete quintales por manzana a 25, con lo cual se pueden llegar a producir en unos siete años alrededor de 3.5 millones de quintales anuales.
Aseguró que lo que se requiere es asistencia técnica, enseñar a la gente cómo producir más y con más calidad, haciendo un mejor manejo del medio ambiente, de los recursos naturales, pero para eso habría que formar la ley del café para hacer más atractiva la inversión en los cafetales de Nicaragua.

Dos millones de quintales esperan ser cortados
Entre tanto, Amilcar Navarro, Presidente de la Unión Nicaragüense de Cafetaleros (Unicafé), considera que en el presente año cosechero se pueden obtener unos dos millones de quintales oro de café, pero si se actúa rápido para salvar la cosecha, reparando los caminos y asegurando la alimentación en los cafetales.
El dirigente cafetalero considera que serán exportados un total de 1.85 millones de quintales oro de café y el resto, aproximadamente 150 mil quintales, quedarán para el consumo interno, pero para que eso se cumpla es necesario sacar rápidamente la cosecha y evitar que se fermente, que la humedad haga aparecer en los arbustos de los cafetales enfermedades como la atracnosis y el ojo de gallo.
“Es necesario meter pronto maquinaria para reparar al menos 600 kilómetros de los caminos de acceso a las zonas cafetaleras”, clamó el Presidente de Unicafé. Navarro sostiene que con las alcaldías de Matagalpa, San Ramón, el Instituto de Desarrollo Rural y el Fondo de Mantenimiento Vial priorizaron esos 600 kilómetros de caminos
Otro dirigente de la producción cafetalera, Fredy Torres, señala que los últimos gobiernos, incluyendo el actual, no se han preocupado lo suficiente por mantener una infraestructura vial en buen estado para beneficiar no sólo a los 30 mil productores del grano de oro, sino a casi a un millón de personas que dependen de ese rubro en la temporada de corte y de donde podrían salir 220 millones de dólares en los próximos meses para aliviar la economía nacional.