Economía

Recomiendan revisar impuestos a combustibles

* Peligro de parálisis económica, si continúa la tendencia alcista * FMI proyecta que el precio del producto seguirá elevándose en 2008

Gustavo Alvarez

El gobierno debería revisar los impuestos al combustible, para tratar de reducir el impacto en el país de los altos precios del petróleo, que de continuar así pueden llegar a ocasionar una parálisis de la actividad económica, según el análisis del economista Sergio Santamaría.
El precio del barril de petróleo cerró ayer en 87.40 dólares, lo que significa una baja de 21 centavos del récord logrado el lunes en la Bolsa de Valores de Nueva York, pero en el transcurso de la jornada de la Bolsa llegó en un momento a situarse en los 89 dólares, impulsado por la decisión del parlamento turco de autorizar al gobierno de ese país realizar acciones militares en el norte de Irak.
La tendencia alcista del precio del petróleo es preocupante y según Santamaría, una de las medidas que debe adoptar el gobierno para evitar un impacto devastador en el país es una revisión a la baja de la estructura de impuestos de los combustibles.
La economía nicaragüense, que ya está afectada por una espiral alcista de precios, podría, según Santamaría, sacar de competencia a ciertos rubros, los que no serían competitivos con precios de combustibles más caros que los actuales y, según el propio Fondo Monetario Internacional (FMI), el producto continuará subiendo el próximo año.
La opinión coincide con la expresada recientemente por el también economista Néstor Avendaño, quien en un programa televisivo dijo recientemente que con precios del petróleo entre 90 y 100 dólares el barril llegaría el colapso de muchas empresas nacionales.
Avendaño agregó que son las Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes) las que terminarían arrasadas y que urge que en el Prespuesto de la República se les dote de apoyo para evitar que salgan del mercado.
Explicó que está en riesgo el 40 por ciento de la producción total del país, ya que la generan el 80 por ciento de negocios que son Pymes y que también generan más del 80 por ciento del empleo.
Santamaría recordó que desde hace tiempo ha insistido en la implementación de una banda de precios para los combustibles, en estos momentos en que el valor del producto ha subido demasiado.
En diferentes ocasiones se le ha propuesto al gobierno reducir el Impuesto Selectivo de Consumo (ISC) en momentos en que los precios de los combustibles están demasiado altos, lo que no afectaría tanto como si se bajaran las compras, pues impactaría en el Impuesto al Valor Agregado (IVA).

Acelerar proyectos energéticos
El economista aseguró que además de revisar los impuestos al combustible, el gobierno debe impulsar con mayor velocidad las inversiones en energía renovable, porque las repercusiones que puede traer el alto precio del petróleo pueden ser graves.
Agregó que las inversiones en energía renovable deben acelerarse aunque sea en proyectos pequeños, como es el caso de la presa Las Canoas, donde se ha estimado que se podría generar 1.5 megavatios.
Recomendó, además, analizar la posibilidad de ampliar las inversiones en las plantas hidroeléctricas que ya están operando, para aumentar la capacidad de generación de electricidad no dependiente del petróleo.
Las metas de inflación y crecimiento económico podrían resultar afectadas en lo que resta del año por el efecto del petróleo y racionamiento de energía, pero según Santamaría, tampoco se cumplirá la meta del 4.7 por ciento de crecimiento de 2008, si se mantiene el aumento en el precio internacional del petróleo, pues se reducirá esa estimación entre uno y dos puntos.

FMI proyecta alza petrolera
Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que los precios del petróleo permanecerán en los niveles récord actuales e incluso aumentarán, a menos que se produzca una desaceleración económica.
En su informe “Perspectivas Económicas Mundiales”, dado a conocer ayer, el organismo internacional explicó que espera que el crecimiento de la demanda superará, en 2007 y 2008, el crecimiento de la producción de los países que no pertenecen a la OPEP.