Economía

Tecnología sostenible


La experimentación campesina

Los productores integrados a grupos de experimentadores han logrado avanzar de forma sustancial en distintos aspectos, logrando mejorar sus condiciones de vida. No es que los campesinos no experimenten, sino que lo hacen a escondidas y sin conocer un método de planificación, organización y sistematización.
Estos grupos no experimentan para satisfacer una curiosidad personal, sino que deciden, con toda la comunidad y en base a los problemas que enfrentan, experimentar prácticas que les permitan superar dificultades comunes. Por ello, aunque la experimentación la desarrolle una familia, se trata de realizar a orillas de un camino o en un lugar accesible para que toda la comunidad pueda darle seguimiento. Al señalar que es la familia, se debe a que en muchos casos son niños o mujeres quienes llevan los apuntes necesarios.
Cuando en una parcela experimental se han logrado resultados satisfactorios, la práctica se adopta para generalizarla a toda la finca. Éste es el caso de las obras de conservación de suelos, del uso de abonos orgánicos, etc.
Este modelo se inicia identificando un problema a resolver. El grupo facilitador (personal técnico) investiga sobre grupos que han obtenido resultados exitosos en esta materia para desarrollar una gira de intercambio de experiencias. De regreso a la comunidad, definen qué solución les conviene y las posibilidades de ejecutarlo.
Con apoyo del grupo facilitador definen la experimentación y luego, si el resultado no es el esperado, adaptan o buscan otras opciones. Si es lo esperado, multiplican la experiencia. Esto es una metodología horizontal.
Aunque aparenta ser fácil, encierra muchas dificultades. Muchos técnicos se sienten desplazados y rechazan este proceso. Otros simplemente no han sido preparados para tratar con la gente, sino solamente con plantas o animales.
Muchos productores experimentan sin una buena orientación y luego tachan una tecnología como mala, cuando se cometió una deficiencia en el proceso de aplicación. Por ejemplo, con el uso del estiércol como abono para mejorar suelos, al diseminarlo fresco sobre el suelo produce mucha gallina ciega (chogote), que se convierte en una plaga.
Otro tipo de problemas es que al elegir la tecnología a promover, podemos estimar de previo el incremento en ingresos que se ha de producir y muchos autores aconsejan controlar ese incremento aspirando a un 30 ó 40% por cada innovación que se incorpora. De modo que la familia pueda agregar a su cultura las distintas prácticas y hasta identificar la importancia de cada una por separado.
Otro aspecto vinculado al anterior es cuántas nuevas innovaciones pueden incorporarse al modelo productivo a la vez, a lo que la mayoría responde que las menos posibles, máximo tres, pues se trata de que éstas deben ser no sólo ejecutadas un año por un estímulo momentáneo, sino que se pretende que las mismas sean identificadas y apropiadas por sus usuarios, porque conocen su valor y su impacto en los resultados productivos.
*Consultores en Desarrollo Rural
Marciaestrada@yahoo.com