Economía

Tecnología sostenible


Extensión de calidad a bajo costo

Desde inicios de los noventa, se gesta en Nicaragua un proceso de desarrollo de la metodología horizontal de promoción campesina, bajo el nombre de Campesino a Campesino. Pero no es sólo una cuestión de nombre. Es que la metodología se basa en que no hay nada mejor que un productor para capacitar a otro productor, y mejor aún que el mismo campesino se convenza experimentando en su finca en pequeña escala.
Con lo anterior se ha logrado, no sólo la apropiación de nuevas y mejores técnicas por productores, sino también desarrollar la iniciativa de los productores, quienes se sienten con más confianza para experimentar y cuentan con el apoyo metodológico de un facilitador que además le estimula.
Las condiciones de mercado definidas de forma muy marcada en este mismo período, llevó a que el mismo INTA tuviera que establecer tarifas por atención técnica a familias campesinas. En estas condiciones, el trabajo con promotorías campesinas probó no sólo eficiencia, sino que a la vez permite con pocos recursos ampliar o multiplicar la extensión agrícola.
Lo anterior se ha logrado teniendo un pequeño equipo de técnicos que se colocan como facilitadores y cuya misión es identificar, promover y apoyar a promotores campesinos que son quienes capacitan en sus propias fincas, porque lo realizan basados en lo que hacen, lo que han logrado y lo que experimentan. Los participantes en estas vivencias, pasantías o como le digan, de regreso a su parcela experimentan una o dos de las prácticas que vieron. Esta práctica en pequeña escala les permite comprobar la eficiencia de la tecnología, estimar costos e incorporar mejoras a la misma, adaptarla a sus condiciones, y pasado este proceso, establecen plenamente en toda la finca la nueva técnica.
Este productor que recién se incorpora al proceso y empieza a mejorar su finca, en poco tiempo estará además experimentando con nuevas prácticas o productos, y luego recibirá en su finca a productores que se interesen en su experiencia y él mismo se convertirá en otro promotor.
Esta práctica opera similar al concepto de que un clavo saca a otro clavo, lo que ha permitido difundir en muchas comunidades prácticas como obras de conservación de suelos y aguas, abono orgánico y abonos verdes, control de plagas, etc. El Gobierno tiene en esta experiencia un modelo idóneo para que la demanda no le rebase, y lograr reducir los costos al mínimo con la mayor calidad en la extensión.

Carlos Javier López y Marcia Estrada
Consultores en Desarrollo Rural
marciaestrada@yahoo.com