Economía

Vislumbrando el fondo del barril

Precios del petróleo inferiores a los actuales amenazan la revolución bolivariana de Hugo Chávez. Pero el presidente venezolano no se quedará tan pronto sin efectivo que actúe de carburante para sus planes

The Economist

Parece imparable. Desde su amplia victoria en las elecciones de diciembre, el presidente izquierdista de Venezuela, Hugo Chávez, ha pisado el acelerador revolucionario. El Parlamento le dio el poder de legislar por decreto durante 18 meses.
Un comité de sus partidarios bosqueja una reforma constitucional para convertir a Venezuela en un país declaradamente socialista y permitir al presidente la reelección definitiva. “¡Nada puede parar la revolución!”, proclaman anuncios de páginas enteras publicados en los periódicos, adornados por la recién acuñada estrella roja del “Socialismo Bolivariano” de Chávez.
Nada parase detenerlo, excepto quizás una disminución en el precio del petróleo, del cual depende casi la mitad de los ingresos del Gobierno.
Ha sido una extraordinaria fortuna para Chávez que el precio del petróleo haya aumentado hasta seis veces su valor desde que tomó posesión del Gobierno en 1999, hasta alcanzar su pico el año pasado.
Esto le ha permitido incrementar el gasto público. Con inversionistas privados espantados por los controles y discursos socialistas de Chávez, es este derroche de gastos lo que ayudó a que la economía se recuperara después de una huelga general de dos meses --entre 2002 y 2003-- organizada por la oposición. Ese aumento en el gasto, es el combustible que alimenta el rápido crecimiento económico del país.

Amenaza a crecimiento económico
Así que un precio del petróleo inferior al actual amenaza el crecimiento económico de Venezuela, y con ello la popularidad del presidente Chávez. Proyecciones oficiales y previsiones independientes sugieren que el porcentaje del crecimiento podría caer a la mitad este año (pero manteniéndose en un todavía saludable 5%).
El petróleo venezolano, que en su mayoría es pesado y sulfúreo, se vende por aproximadamente 10 dólares menos que otros crudos ligeros como el Brent, que se cotiza en Londres, o el petróleo de Texas, de referencia para Nicaragua.
El año pasado, el precio medio de la “canasta” petrolera de venezolana fue de 56 dólares por barril. El mes pasado, esa cifra era de aproximadamente 46 dólares. Una nueva caída podría obligar a Chávez a restringir su capacidad de gastar libremente en casa y el extranjero.
El presupuesto para 2007 está conservadoramente basado en un precio medio de 29 dólares para la canasta de crudo venezolano. Pero también dependen de una producción petrolera de aproximadamente 3.4 millones de barriles diarios. Ninguno de estos supuestos tiene aproximación con la realidad.
Analistas independientes, incluyendo la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y la Agencia Internacional de Energía, creen que el verdadero porcentaje de producción está alrededor de los 2.5 millones de barriles diarios.
Para complicar más el asunto, una parte de la producción de crudo es vendida a precios bajos como parte de la estrategia de Chávez para aumentar su influencia en el extranjero. Más o menos 100 mil barriles de petróleo son donados diariamente a Cuba.

Aumentan gastos “cuasi fiscales”
En contraste, el gasto total del Gobierno el año pasado fue una tercera parte de lo originalmente presupuestado. Ese modelo podría ser repetido este año. Van en aumento medidas como gastos “cuasi fiscales” o fuera de presupuesto, y trasladar los réditos del petróleo y las reservas del Banco Central a los fondos directamente controlados por el presidente.
Chávez tiene una gran alcancía que puede utilizar. La próxima reforma constitucional probablemente despojará al Banco Central de sus últimos vestigios de autonomía. Las reservas del Banco Central y los recursos del Fondo de Desarrollo Nacional suman un aproximado de 50 billones de dólares, una cantidad similar al presupuesto oficial de este año.
Incluso si los precios del petróleo permanecen debajo de los niveles del año pasado, este año nadie espera una caída en la economía. Pero Chávez no sólo necesita mantener el gasto público, sino aumentarlo para satisfacer las expectativas populares que ha estimulado en casa, y cumplir las promesas de ayuda que ha hecho a sus amigos en el exterior. Por ejemplo, hace pocas semanas Chávez prometió construir 200 mil casas en Nicaragua y prestar 1 mil millones de dólares a Ecuador.
La economía muestra algunos signos de tensión. La tasa de inflación, de un 17 % el año pasado, era la más alta en América Latina, aún cuando la moneda venezolana está supervalorada. A pesar de la bonanza del petróleo, la mayoría del tiempo que Chávez ha estado en el poder, el gobierno ha tenido que controlar el déficit fiscal, que este año puede alcanzar el 3% del Producto Interno Bruto (PIB).
El presidente parece estar consciente de los problemas. Urgió a la OPEP acortar la producción de crudo y establecer una base de 50 dólares al precio del petróleo. El 21 de enero anunció su intención de aumentar los precios de la gasolina por primera vez desde que asumió el poder.
El litro de gasolina en Venezuela cuesta menos de cinco centavos según la tasa de cambio oficial, pero el aumento en los precios es políticamente sensible. El Gobierno también planea aumentar los impuestos.
Funcionarios de gobierno insisten que los proyectos para nacionalizar las telecomunicaciones e industrias eléctricas, anunciadas el mes pasado, no provocarán una caída en réditos fiscales, pero la oposición duda de esto.
Los precios del petróleo retrocedieron la quincena pasada después de una aguda caída. Pero éstos bien podrían elevarse. Incluso si esto no ocurriese, pocos esperan que el precio base caiga a los niveles de 2003, sin hablar de los de 1999. Pero si los precios permanecen en los niveles del mes pasado, algunos economistas creen que la economía venezolana luchará.
“Hay un problema de sostenibilidad”, dice Luis Zambrano, un economista de la Universidad Católica de Caracas. “Cada vez más el gasto es necesario para producir un punto del crecimiento económico”. ¿Qué lubricará la revolución cuando la bonanza del petróleo termine?