Economía

Acuerdo con FMI debe llevar consenso nacional

* Nivel de las negociaciones podrá permitir Objetivos del Milenio * Pago de deuda debe ser sostenible

Eloisa Ibarra

El economista Adolfo Acevedo Vogl llamó al gobierno a tomarse el tiempo necesario para preparar, de cara a negociar con el Fondo Monetario Internacional (FMI), un programa económico y social que delimite de forma muy estricta los márgenes de acción que tendrán las políticas públicas en los próximos tres años.
Acevedo, miembro de la Coordinadora Civil (CC), considera importante que el gobierno construya un fuerte consenso nacional, ya que las negociaciones serán decisivas para determinar si Nicaragua podrá alcanzar o no el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) y las metas nacionales en los campos de educación, salud, vivienda, acceso al agua, saneamiento e infraestructura básica.
La CC, que demandó en el pasado unas negociaciones donde el aspecto social fuese el centro, hizo la misma petición al gobierno para que defienda, frente al FMI, las necesidades e intereses de la población nicaragüense y defienda firme y decididamente los derechos humanos indivisibles, inalienables e irrenunciables de los nicaragüenses.
En ese sentido, en las negociaciones debe asegurarse el logro de una serie de objetivos, como que los presupuestos nacionales orientados a educación, salud, seguridad alimentaria, nutrición, vivienda e infraestructura básica se eleven al nivel que sea necesario para el cumplimiento de los ODM y que se utilice el cumplimiento de éstos como criterio para evaluar la sostenibilidad de la deuda pública.
La deuda sostenible sería la que permita alcanzar el cumplimiento de los Objetivos del Milenio, lo que, según Acevedo, significa que el gasto de inversión en capital humano, el salario de los trabajadores de educación y salud y las transferencias municipales no pueden seguir constituyendo las variables de ajuste para asegurar a toda costa el pago de la deuda pública.
En aras de que el sector público pueda contar con los recursos indispensables para esos fines, Acevedo considera necesario reestructurar la onerosa deuda pública interna, porque el servicio de la misma está estrangulando las posibilidades que tiene el país de efectuar las inversiones de capital humano e infraestructura básica, indispensables para el desarrollo.

Cooperación venezolana es importante
Acevedo considera que la cooperación de Venezuela puede apoyar los esfuerzos presupuestarios requeridos para alcanzar el derecho al acceso cada vez más universal a servicios sociales públicos y se preserve la capacidad reguladora del Estado sobre éstos, para evitar los monopolios u oligopolios en perjuicio de la población.
Propone que se impulse una reforma tributaria que eleve la eficiencia del sistema tributario, asegurando que los sectores que concentran mayores ingresos paguen proporcionalmente más.
Que cualquier negociación sobre la seguridad social no se limite a la viabilidad financiera a mediano o largo plazo del INSS, sino en asegurar la existencia de una política integral de seguridad y protección del Estado, y apuntó que se debe consolidar el proceso de descentralización y delimitar las competencias de los municipios, en concordancia con los fondos asignados a transferencias municipales.
“Todo acuerdo con el FMI debe partir de un respeto irrestricto e innegociable a la Constitución Política y las leyes de la República. No se puede admitir bajo ningún concepto que las exigencias violenten el principio de no intervención en los asuntos internos de los Estados”, destacó el economista.
Insistió en priorizar el gasto social y recordó que el propio FMI reconoce las enormes desigualdades existentes: el 79% de la población sobrevive con menos de dos dólares al día y el 45.3% con menos de un dólar. Nicaragua es el país con mayor porcentaje de desnutrición, después de Haití, con un 27%, similar al de los países de menor ingreso del planeta.
Nicaragua exhibe una tasa de analfabetismo (sin incluir el funcional) equivalente al 24.35 % frente a un promedio del 9.8 % en América Latina y el 13.3 % en Bolivia. La tasa de culminación de primaria se encuentra debajo del promedio de los países de menor ingreso del mundo, por lo cual es el único país de Latinoamérica que muestra una proyección inferior al 70%.
Según el Banco Mundial, mientras Nicaragua invierte el equivalente al 5% del Producto Interno Bruto (PIB) per cápita por estudiante de enseñanza secundaria, los países de más bajo ingreso del planeta invierten un promedio de 13% y América Latina un 18%, mientras que datos de la Cepal señalan que el gasto público social per cápita de Nicaragua en 2002 -2003 fue la mitad del gasto de Honduras y la mitad del de Bolivia.
Los últimos 16 años negaron el acceso a una educación suficiente y de calidad a niños y niñas, se condenó al país a tener una fuerza de trabajo de bajísima calificación que sólo les permitirá sobrevivir en su vida adulta bajo el umbral de la pobreza absoluta.