Economía

Tecnología sostenible


Manejo de ganado vacuno
Muchos consideran que el ganado bovino no tiene nada de sostenible y seguramente llamará la atención encontrarlo en esta columna, pero lo importante no es el rubro, sino el manejo que de éste se haga. Por ello el ganado bovino es un buen ejemplo.
Por tradición se ha empleado la ganadería extensiva, en la que se asigna a un animal a casi dos manzanas de potrero. Esto es porque toda la alimentación se define en términos de pasto, pero también porque es la cultura de manejo heredada. Luego empieza a adoptarse el concepto de manejo silvopastoril, el que considera la combinación de ganado con plantas.
En este concepto, el ganado puede alimentarse de pasto y ramonear hojas y vainas de los arbustos. Igualmente, tiene acceso a sombra, lo que en el otro sistema le está negado, porque la sombra de los árboles inhibe el desarrollo de pasto.
Más interesante aún es el empleo de especies de árboles que se cultivan en la finca ganadera con el propósito de aportarle proteínas al ganado. Esos árboles son llamados bancos de proteínas y se emplean para asegurarse una alimentación de verano, cuando el pasto no logra sustentar la carga animal.
Evidentemente este manejo resulta más amigable con el medio ambiente y favorece al ganado, asegurándole mejores condiciones y una dieta más balanceada. También se ha venido promoviendo un sistema de manejo llamado pastoril intensivo, el que fue desarrollado a partir de experiencias de manejo de ganado citadino o semicitadino.
Este tipo de manejo se desarrolla en vecindades donde hay quien posee una vaca pero no tiene espacio para su desarrollo. Este sistema permite manejar un alto número de animales en un área reducida.
El modelo considera el uso de cercas móviles electrificadas, las que se emplean para delimitar el área de consumo del ganado, por lo que cada día se elige un cuadrante para que éste paste. En esa área se concentra una gran cantidad de semovientes, hasta 40 cabezas por manzana.
Es evidente que se consumirá todo el pasto existente, pero también queda concentrado el estiércol y la orina de los mismos, lo que fertiliza de forma natural para permitir un rápido y vigoroso crecimiento del pasto.
En esta condición lo que se requiere es abundante agua para regar y lograr una rápida recuperación del forraje. A partir de ello se realiza una rotación de pasto, que no depende de una programación sino de cuándo la hierba logra dar punto.
Este sistema se encuentra menos extendido, pero en Nicaragua existen buenos ejemplos de distintos sistemas de manejo, unos más sostenibles que otros, pero tenemos que trabajar para promover sistemas más sostenibles.
Carlos Javier López y
Marcia Estrada
Consultores en Desarrollo Rural
marciaestrada@yahoo.com