Economía

Otro estadounidense gana el Nobel de Economía

El experto en macroeconomía Edmund S. Phelps, se hizo esta mañana con el Nobel de Economía por haber establecido que la situación del empleo no depende de la inflación sino del comportamiento del mercado de trabajo.

El Premio Nobel de Economía fue para el estadounidense Edmund S. Phelps por sus trabajos en política macroeconómica, lo que redondea la supremacía de Estados Unidos en los galardones de este año, que hasta ahora han ido a parar todos a ese país. Con su premio a Phelps, la Real Academia Sueca de las Ciencias ha querido honrar los trabajos de un científico que ha contribuido sustancialmente a comprender mejor la relación entre la inflación y el desempleo.
"Sus contribuciones han tenido un impacto decisivo en la investigación económica y en la política", señaló la Academia en un comunicado. Concretamente, en la década de los sesenta Phelps, junto al también Nobel Milton Friedman, cuestionaron la rigidez de la llamada Curva de Phillips, la teoría que partía de la base de que existía una relación directa entre el índice de paro y la inflación.
Durante la década de los cincuenta y sesenta, la mayoría de los expertos había partido de la base de que un gobierno sólo tenía dos opciones, el de aceptar una inflación o un desempleo altos. Phelps reinterpretó la Curva de Phillips y le dio una interpretación más amplia. El economista formuló la hipótesis de que las expectativas de empresas o de individuos son un factor relevante en la evolución de los precios. Según el investigador, estas expectativas inciden a la hora de fijar los precios y niveles salariales, lo que, a su vez, repercute en la inflación a largo plazo. Su conclusión fue que la situación del empleo no depende de la inflación sino del comportamiento del mercado de trabajo.
Phelps, nacido en 1933, en Evanston, Illinois, empezó su carrera universitaria en Yale, luego ejerció en la Universidad de Pennsylvania y actualmente es profesor de la Columbia University de Nueva York. El anuncio del premio de Economía es el antepenúltimo de la ronda de los Nobel, al que seguirán el jueves el de Literatura y el viernes el de la Paz. Los galardones científicos fueron anunciados la semana pasada y recayeron exclusivamente en estadounidenses.
Abrió la ronda el de Medicina, el lunes anterior, que fue compartido entre Andrew Z. Fire y Craig C. Mello, por sus trabajos en el campo de la genética. Siguió el de Física, el martes, otorgado a los también estadounidenses Johan C. Mather y George F. Smoot, por sus investigaciones sobre el eco del "big bang" y el origen del universo. El de Química, el miércoles, fue para su compatriota Roger D. Kornberg por sus estudios sobre la base molecular de la transcripción eucariótica.
El de Economía es el único que no forma parte del legado del fundador de los premios, sino que se instituyó en 1969 y que oficialmente se denomina Premio de Honor del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en Memoria de Alfred Nobel. Los puristas ven este premio con escepticismo, y desde la década de los noventa hay voces, entre ellas las de los bisnietos de Nobel y de miembros la Academia de las Letras -encargada de otorgar el de Literatura- que exigen la eliminación de este galardón.
También se han formulado críticas al hecho de que casi la totalidad de los premios han ido a parar a hombres y la inmensa mayoría a estadounidense -44 de los 58 galardonados hasta ahora prevenían de ese país- y ninguno a asiáticos, africanos o latinoamericanos. El premio de Economía está dotado con 10 millones de coronas suecas (1,1 millones de euros) y, como el resto de estos galardones, se entregará el 10 de diciembre, aniversario de la muerte de Alfred Nobel.