Economía

Nicaragua urge reducir su deuda pública interna


Ervin Sánchez

La reducción de la afectación que la deuda pública interna genera en la economía nicaragüense y subsidiar un poco las tasas de interés en el país permitiría a la nación menores costos de transacción o de operación, consideró durante un encuentro con la Asociación de Microfinancieras (Asomif) el economista y candidato presidencial Edmundo Jarquín.
Jarquín, quien fue por casi 15 años funcionario del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), destacó que los costos de transacción en el país son altos, quizás entre los más altos de América Central, lo que afecta el desarrollo del país, por lo que estima que es necesario bajarlos.
Aunque el economista y candidato presidencial se proclama partidario de otorgar muy pocos subsidios, en este caso cree que sí valdría la pena hacerlo con las tasas de interés, preferentemente con las de los fondos que deben llegar a sectores priorizados de la producción nacional.
En ese sentido reiteró que está a favor de subsidiar las tasas de intereses para que los fondos productivos lleguen a menores costos a los pequeños y microempresarios. También se mostró dispuesto a corregir hacia el alza el deslizamiento monetario, el que se encuentra actualmente en un cinco por ciento.
El economista sostiene que aumentando la velocidad del deslizamiento monetario se le dará un sesgo exportador a la producción nacional, logrando que los exportadores y, quizá, los productores reciban más córdobas por los dólares que les pagan por las mercancías que colocan en el exterior.
Aumentar el sesgo proexportador
Aumentar la velocidad del deslizamiento, si bien se supone tiene una intención exportadora, es decir premiar el esfuerzo exportador, podría conllevar otros problemas, dado que con esa forma también se castigan las importaciones y Nicaragua produce con un alto componente de materias primas, bienes intermedios o equipos importados, los que se encarecerían.
De todos esos aspectos, lo más importante para el ex oficial del BID es negociar la deuda interna y lograr reducirla dramáticamente, ya que esto permitirá que queden recursos que se puedan destinar al desarrollo de las esferas productivas industriales y del campo, aumentando la productividad nacional.
Para Jarquín privaría subsidiar la tasa de interés para los sectores productivos sobre crear un banco de fomento, puesto que considera que tal institución tendería a crear una nueva y pesada infraestructura, que, de acuerdo a sus cálculos, no empezaría a operar sino más allá de 2008.
En ese sentido sería, a juicio del economista, más efectivo bajar la tasa de interés a nivel de la banca y de las microfinancieras que crear un banco de desarrollo, pero considera que tanto Estado como instituciones privadas deben otorgar asistencia técnica a productores micro y pequeños, para ayudarles a elevar su productividad y rentabilidad.
Reconoció a la vez que el riesgo país está afectando seriamente, no sólo la credibilidad de Nicaragua, sino las posibilidades de aumentar la tasa de inversión en el país, para incidir en una mayor velocidad de desarrollo, debido la crisis institucional y jurídica que vive la nación.
Finalmente, Jarquín planteó que es necesario elevar la tasa de inversión en el país con respecto al Producto Interno Bruto, de un 21 a un 30 por ciento, al menos para los próximos cinco años, pero eso requiere reducir el riesgo país, lo que sólo se puede lograr con un gran consenso nacional que tenga como centro el desarrollo económico y social de la nación.