Economía

Tecnología sostenible


La agricultura orgánica

Hace algún tiempo se relanzó, públicamente, la agricultura orgánica como una forma de producción libre de químicos. Efectivamente, esta práctica de producción es estimulada desde el mercado, ya que el mismo mercado va demandando productos más sanos y está dispuesto a pagar por ellos.
Los productos así certificados debían tener un sobreprecio, lo que se aplica al consumidor final, pero no necesariamente al productor, porque se crearon las empresas que debían dar fe que estos productos provienen de parcelas manejadas orgánicamente.
Estas empresas, por supuesto, debían ser de los países consumidores para ser creíbles.
El productor nacional, aunque no tanto, también gana, pero no en sobreprecio, sino en que es más seguro que coloque su producto no siendo orgánico ni certificado.
Igualmente existen otras ventajas comparativas como: apoyo en transferencia de tecnología, en el proceso de certificación del manejo de finca es posible identificar y superar cuellos de botella y lograr una máxima rentabilidad, etc.
Un caso bastante conocido ha sido la combinación de ovejas con café, donde las ovejas chapean y abonan el cafetal y la planta no despierta su interés, mientras el cafeto les ofrece a cambio sombra.
Pero este comportamiento en los rubros de exportación es mucho más generoso que en los rubros de consumo interno manejados de la misma forma, lo que se debe a razones desde los productores y razones desde los consumidores.
Los primeros consideran que la agricultura orgánica demanda mayor trabajo (intensifica el uso de mano de obra), pero esto no es reconocido en el precio del producto.
Los consumidores locales están interesados en bajos precios para ampliar su poder adquisitivo y no se encuentran en condiciones de premiar una forma de manejo.
El mercado establece otros parámetros como más importantes, entre los que se puede señalar: color, limpieza, humedad, etc. Pero nadie pregunta: ¿es orgánico? Seguramente si algún consumidor hubiera visto a un productor aplicando un veneno una semana antes de levantar la cosecha, entonces haría esta pregunta.
Tal parece que la falta de información en el mercado sobre los peligros de los agroquímicos para el cuerpo humano y no sólo para el medioambiente es de los aspectos que no permiten estimular esta forma de producción.
Igual ocurre por el lado de los productores y técnicos poco informados, quienes han desarrollado un esquema producto de la práctica, la asistencia técnica y demás, y creen que se trata sólo de sustituir un abono químico por uno orgánico o que para el control de plagas se debe hacer a un lado los químicos para proceder a aplicar repelentes, lo que no sería más que una mueca de manejo, ya que el concepto de manejo es completamente integral y son muy pocas las prácticas y el orden de cosas que pueden sobrevivir a un cambio de manejo.

Carlos Javier López y
Marcia Estrada
Consultores en Desarrollo Rural

marciaestrada@yahoo.com