Economía

Tecnología sostenible


Crecimiento campesino
Muchas organizaciones hoy admiten que provocar desarrollo sólo es posible mediante dos tipos de acciones, como acercar oportunidades a las poblaciones de interés o crear capacidades entre éstos. El espíritu asistencialista ha venido desapareciendo para dar lugar a una mentalidad tendiente a provocar verdadero desarrollo sostenible.
Ello tiene su mayor acicate en la necesidad de establecer un modelo sostenible. A pesar de lo anterior, no ha sido posible lograr desarrollar un mercado de servicios agropecuarios donde los productores demanden (con disposición de pagar) servicios de asesoría y otros, e igualmente que los técnicos ofrezcan sus servicios a los demandantes.
En la práctica, este mercado de servicios se logra con grupos asociados, ejemplo: cooperativas o asociaciones y un componente del crédito, pero no como una oportunidad viable para todos los sectores.
En la mayoría de los casos, lo que funciona es la organización de grupos de técnicos y profesionales que gestionan financiamiento para prestar sus servicios a productores a cambio de un compromiso de alcanzar metas o resultados específicos en distintos campos. Ésta es la forma en que se privatizaron estos servicios y ello explica el concepto de la ONG como una forma de autoempleo.
Entre las principales limitantes para que funcione este mercado de servicios se encuentran el desestímulo a la producción agropecuaria que se expresa en lo caro del crédito, la presión por precios bajos, así como la desorganización los vuelve demandantes pasivos.
También, entre esas limitantes se encuentran los procesos de formación tendientes a una mayor especialización, cuando la demanda es por integralidad y que un mismo profesional resuelva más temas; pero también está la experiencia de campesino a campesino, donde un productor o grupo de productores prestan servicios y recomendaciones y generan experiencias innovadoras en este enfoque.
Proyectos con aporte externo han logrado avanzar en la creación de un mercado de servicios a nivel local, variando su concepto de operación de ejecutores a facilitadores. Este papel de facilitadores ha permitido organizar a los oferentes de servicios y crear la demanda de servicios en el lugar, sirviendo estos proyectos como enlaces y orientadores de estrategias.
Esta modalidad de proyectos ha tenido a su vez dos versiones: la del proyecto facilitador que si bien no ejecuta, es quien contrata los servicios, con lo que contribuye a organizar solamente la oferta de servicios, pero su impacto es menor en la demanda, donde sí contribuye a que los demandantes identifiquen sus necesidades.
Un segundo modelo de proyecto facilitador ha logrado no sólo que la demanda identifique sus necesidades, sino que además defina a quién contratar, para que aporte para ello.
Al final éste es un proceso que aún no ha terminado y en el que deberíamos unificar esfuerzos todos, las universidades, cooperativas, asociaciones de productores, ONG, gobierno, etc.
Carlos Javier López y Marcia Estrada
Consultores en
Desarrollo Rural
marciaestrada@yahoo.com