Economía

Nicaragua puede quedar sin bosques en 25 años


Ervin Sánchez

En 25 años Nicaragua se quedará sin bosques, si la deforestación sigue avanzando al ritmo actual, de un cuatro por ciento, y sin mayor aprovechamiento, debido, entre otras cosas, a la tala ilegal y al avance de la frontera agrícola, consideran expertos nicaragüenses y de la Corporación Internacional de Finanzas (IFC), organismo del Banco Mundial.
Marcos González, Coordinador de País por el IFC, considera que la tasa de deforestación es sumamente alta y que Nicaragua, que cuenta con 8.8 millones de hectáreas de tierras de vocación forestal, ha perdido la mayor parte de su cobertura boscosa.
De hecho, a inicios del siglo pasado Nicaragua tenía más del 70% de su superficie territorial cubierta de bosques tropicales y subtropicales, sin embargo, de acuerdo a otros especialistas, al país le quedan poco más de 30 mil kilómetros cuadrados de bosques, principalmente en las zonas de reservas.
De esa riqueza que se está perdiendo poco es lo que es aprovechado por la industria local, y mucho menos es lo que se exporta en valores, alrededor de unos 15 millones de dólares, lo que representa apenas el 1.75% del total de las exportaciones del país.
Según el planteamiento del IFC, un 95% de las ventas realizadas al exterior se están haciendo en tucas y madera sin procesar, lo cual revela que el valor agregado es muy pobre y que la inversión privada es muy limitada en el sector, lo que genera que haya muy poca transformación al producto.
Pequeñas y medianas empresas con dificultades
El estudio revela, además, que las pequeñas y medianas empresas pasan dificultades para poder obtener materia prima legal y certificada, proceso que en el país aún se encuentra incipiente y ligado fundamentalmente a empresas grandes.
En ese sentido, se señala que hay un activo del país, que es el forestal, que no está produciendo la riqueza, ni los recursos que podría generar, porque se está explotando el bosque, de acuerdo al Instituto Forestal Nacional, en forma no muy racional.
Según el asesor jurídico del Inafor, Adolfo Martínez, existen más de 500 especies maderables en los bosques del país, las cuales podrían ser aprovechables, tanto para el mercado interno como para exportar, sin embargo, la explotación se centra en pocas especies, como el cedro real y la caoba.
De hecho, la cantidad de las pequeñas y medianas empresas es mínima, por lo que no alcanzan a adquirir en forma significativa las maderas que salen de los bosques y tampoco usan todo los tipos que pueden emplearse en la confección de muebles.
Madera con poco valor local
Para el IFC uno de los problemas es el poco valor que se le ha dado a la madera, tomando en cuenta que en la mayor parte de los sitios un árbol en pie es vendido en seis dólares el metro cúbico, sin embargo, señaló que, de acuerdo a los resultados que han obtenido de un proyecto piloto del organismo, el campesinado ha logrado expandir sus ingresos y la madera ha tomado mucho más valor.
En ese sentido se mencionó el proyecto llevado a cabo entre el IFC y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), el que está siendo adelantado con las comunidades de Layasiksa y Sipbaa, en el Atlántico Norte, donde la certificación por un manejo adecuado y sostenible de los bosque, así como la aplicación de principios ambientales en la tala de los árboles, llevó a elevar el valor de la madera.
Según datos del IFC, al mejorar las prácticas de la tala, elevar su productividad y el valor de los productos y conocer sobre mercadeo de su producto, las comunidades mencionadas elevaron sus ganancias de 20 mil dólares anuales a 160 mil. Entre tanto, se dijo que la ley de veda forestal sólo logrará incrementar el tráfico ilegal de madera, aunque por otro lado fue defendida en la necesidad de parar la depredación del bosque.