Economía

Tecnología sostenible


Multiplicación y manejo de semillas

La semilla es el embrión de las plantas. De aquí que la semilla debe ser asociada no sólo a un ser vivo, sino también a la futura planta. De la comprensión de este concepto usualmente depende el trato que se le da a la semilla.
Desde antaño existe un concepto de selección de semillas basado en el mejor espécimen. Esto es: seleccionar las mejores plantas; entre éstas se escogen las mejores mazorcas, vainas o frutos, luego se toman las mejores semillas y se trata de que sean uniformes. Todo lo que representa la planta que deseamos.
Aquí debe tenerse cuidado con las condiciones del lugar, pues una semilla cambia su comportamiento conforme cambie el clima. Un amigo de Río San Juan (trópico húmedo) llevó a su lugar un frijol de producción temprana o de corto tiempo que cultivaban en León (trópico seco). A pesar de que le cedió su mejor parcela, el frijol se cosechó tarde. Duró el doble que las variedades del lugar.
En algunas comunidades, los productores logran sus propios cruces. En comunidades de San Carlos existe una variedad de maíz cuya mazorca es grande y llena de granos, pero tiene el inconveniente que la tuza queda abierta, y con la humedad se moja y se pudre. También existe una variedad que tiene como ventaja que su tuza es bien cerrada, pero la mazorca es muy pequeña y no se llena completamente de granos. Luego de observar y medir los tiempos en que ambas variedades alcanzan la floración, decidieron sembrarlas de modo que sus períodos coincidieran, y las colocan en parcelas vecinas donde el viento ayuda a transportar polen de las más tardías a las más precoces. Así obtienen una mata con mazorca grande y llena, y una tuza bien cerrada.
En otros países, cuando no se desean estos cruces, las flores se cubren desde su aparición con bolsas de papel, para permitirles circulación de aire, a lo que llaman los productores “el condón” de la planta.
Cuando ya se cuenta con la semilla, existen distintas formas de almacenarla, pero la mayoría pasa por el secado. Esto se debe a que los granos conservan mucha humedad y cuando están apilados, el centro se calienta, creando las condiciones propicias al surgimiento de hongos, así como se llenan de insectos.
Así existen varias formas de realizar el secado, y es importante ser más considerados con la semilla que con el destinado a granos. Es difícil pensar en extraer toda la humedad a un grano, y si es semilla, la mataríamos, pero los granos se almacenan con un 10% de humedad. Esto puede medirse con una práctica llamada la botella.
Para saber que su semilla o grano tiene la humedad adecuada para almacenarse proceda así: (1) Lave y seque al menos una botella; (2) seque o tueste un puño de sal; (3) introduzca sal en la botella seca; (4) tome una muestra de los granos a medir e introdúzcalos también en la botella; (5) agite la botella, y si hay granos de sal que se pegan a las paredes de la botella, esto significa que aún no alcanza la humedad necesaria para almacenarse. Si los granos de sal circulan libremente en la botella junto con los granos que está midiendo, el grano posee la condición óptima para su almacenamiento.

Marcia Estrada y Carlos López
Consultores en Desarrollo Rural

marciaestrada@yahoo.com