Economía

Tecnología sostenible


Lombrihumus
Todos los abonos de origen orgánico desafían la segunda ley de la termodinámica, debido a que se trata de una forma de reciclar energía. Toda la materia prima ya fue empleada como una forma de alimento y en ese caso vuelve a someterse a un proceso en el que se demanda el aporte de energía al suelo o a las plantas.
En este sentido el lombrihumus no es la excepción. Existe un rubro más amplio identificado como lombricultura, destinado a la multiplicación de lombrices para alimento animal y hasta humano, demandado debido a su alto contenido proteínico. Pero también destinado a la producción del lombrihumus.
Existen dos formas de emplear las lombrices en el mejoramiento del suelo, una es haciéndoles producir lombrihumus, el que se logra manteniéndolas en una pila de concreto o madera, donde se les aporta el alimento necesario que luego han de convertir a humus, y la otra forma es sembrando las lombrices en el terreno, pero en este caso, deben cumplirse distintas normas, como las siguientes: 1) que la temperatura ambiente se mantenga entre los 18 y los 25 grados Celsius; 2) que el suelo en ningún momento llegue a anegarse de agua. La humedad óptima del suelo es aquella cuando se compacta sin escurrir agua (85% de humedad), de otro modo no pueden respirar; 3) que haya sombra, el sol les lleva a escapar; 4) que haya suficiente alimento y 5) cuidarse de las hormigas.
El alimento puede consistir en estiércol de todo animal, menos de gallina, y residuo vegetal. Otra receta puede ser: ocho partes de estiércol y dos partes de periódico lavado (para que suelte la tinta) o cartón; estiércol y residuos orgánicos de cocina, etc.
Las lombrices consumen el equivalente a su peso en el día (1 gramo) y las que están en desarrollo, pueden consumir de uno a dos gramos más.
La lombriz pone un huevo cada siete días y de cada uno salen de dos a veinte larvas, las que después de 14 días ya son maduras sexualmente, lo que se reconoce por la aparición del clitelum (anillo de mayor grosor y color más claro que el resto del cuerpo).
Las lombrices convierten en carne del 25 al 30 % de su alimento y el 70 ó 75% restante es convertido en el abono orgánico de mayor calidad de todos los existentes entre los orgánicos e inorgánicos, el que es llamado humus o vermicompost. Y cumple con la función de fertilizante (aportando nutrientes a las plantas) y como regenerador y corrector del suelo, por su elevado contenido de bacterias.
Este humus se encuentra a la disposición en diferentes sitios del país, lo que ha permitido ampliar su difusión y es empleado en jardines de las ciudades al menos en una buena cantidad de éstos, lo que podría ser más generalizado, de no ser por su alto costo, lo que se atribuye al precio de la lombriz (más de veinte dólares el kilo) y a los cuidados que se requieren para su manejo.
Carlos Javier López y Marcia Estrada
Consultores en
Desarrollo Rural
marciaestrada@yahoo.com