Economía

Tecnología sostenible


NICARAGUA, país con mucha agua:

Nuestra historia ha estado siempre vinculada al agua. La leyenda del origen de la población nicaragüense precisamente se inicia con un pueblo emigrante que es enviado por una profecía a caminar y asentarse hasta encontrar un mar de agua dulce con una isla en forma de dos chichas (los dos volcanes) al centro.
La abundancia del recurso agua del que hemos vivido rodeados (lagos, lagunas, ríos, etc.) ha determinado nuestros hábitos de consumo. Por ello consumimos mucha agua. Estos hábitos se han arraigado tanto que por mantenerlos llegamos a devaluar nuestro mismo trabajo, halamos o bombeamos más agua porque, entre otras cosas, no tenemos costumbre de reciclar. No empleamos el agua de lavado para luego lavar el lampazo. Ni la del baño para luego lavar el inodoro. Nos gusta incluso regar con agua limpia. En muchos lugares del mundo, cualquier cosa de éstas sería un gran lujo. Para nosotros es visto como una necesidad.
Se ha iniciado la definición de políticas tendientes al uso y manejo responsables del agua, pero esto no será asumido por la población sin ejemplos o acciones concretas que motiven replicarse. En este sentido, parece prudente buscar estos ejemplos o provocarlos en distintos niveles.
Una opción en el nivel de cuencas o microcuencas es el pago por servicios ambientales, consistente en el reconocimiento (monetario o compensación de otro tipo) por los vecinos o una comunidad, por los servicios que una persona o grupo realiza en beneficio del resto. Este reconocimiento es una invitación a que se continúe con esta acción. Ejemplo: cuando los productores de la parte alta de una cuenca desarrollan obras de conservación de suelos o establecen bosques, con su acción, evitan que los de la parte baja sufran inundaciones y el arrastre de sus cultivos. Por tanto, esto conviene a los de abajo y pueden ayudar a los de arriba en sus obras de conservación con mano de obra o con una contribución económica, que es el pago por servicios ambientales.
Luego se han desarrollado experiencias de pago por servicios ambientales en distintos campos como servicios de protección de cuencas hidrográficas, protección de biodiversidad, etc. Igualmente se han ensayado distintos mecanismos para este pago como: 1) el desarrollo de transacciones a través de un intermediario (que puede ser una ONG, una empresa o una entidad en que confíen tanto los demandantes del servicio como los oferentes; 2) intermediados por el Estado; 3) mediante un fondo de fideicomiso; 4) mediante tarifas, etc.
Este concepto de pago por servicios ambientales es una buena oportunidad para nuestra sociedad. Nos permite nuevos métodos para la búsqueda de soluciones. Pasamos a apropiarnos realmente de los recursos locales y por tanto a gerenciarlos y finalmente nos permite contar con nuevas herramientas para la sostenibilidad.

Carlos Javier López y Marcia Estrada
Consultores en Desarrollo Rural
Marciaestrada@yahoo.com