Economía

Terremoto económico en Japón

Escándalos de cotizaciones manipuladas por una compañía de Internet, hicieron que la Bolsa de Tokio cerrara por primera vez en su historia.

Una ola de pánico invadió hoy, miércoles, la Bolsa de Tokio, que por primera vez en su historia se vio obligada a cerrar prematuramente sus operaciones, debido al escándalo de cotizaciones manipuladas que afecta al popular portal Internet japonés Livedoor y a su joven fundador, Takafumi Horie.

Ante la gravedad del caso, el Primer ministro liberal Junichiro Koizumi tuvo que intervenir personalmente para tranquilizar a los mercados y medios económicos. La caída de la bolsa "es temporal, pues creo que la situación general de la segunda economía mundial es sólida", dijo el Primer ministro.

El excesivo volumen de órdenes de venta obligó a la Bolsa de Tokio -segunda plaza bursátil mundial- a suspender sus actividades. Las autoridades adoptaron esa medida para evitar una saturación de los servicios informáticos, que hasta ese momento habían tratado más de cuatro millones de operaciones.

Esa actividad reflejaba el enorme nerviosismo del mercado provocado por el escándalo Livedoor, empresa que cotiza en el "Mother Market" de la Bolsa de Tokio, donde están agrupadas las jóvenes empresas de alta tecnología.

La justicia japonesa había allanado la noche del lunes la sede de Livedoor y el domicilio de su jefe, Takafumi Horie, sospechoso de haber efectuado grandes operaciones de manipulación de las cotizaciones en 2004.

Esas operaciones habrían enriquecido a Livedoor y le habrían permitido extender su imperio financiando luego la compra de varias empresas.

En un comunicado, Livedoor prometió el martes por la mañana "hacer todos los esfuerzos posibles para establecer la verdad" en este caso. El escándalo Livedoor, un grupo que hasta ahora era considerado como un modelo de dinamismo y de éxito de la "nueva economía" en Japón, ya había causado una caída del índice Nikkei de los 225 principales valores de 2,84% el martes.

Por otra parte, según el diario Yomiuri Shimbun, el grupo también falsificó sus resultados en 2004 para esconder una pérdida y permitir que el grupo comprase un equipo de béisbol profesional.

Se trata de una brusca caída al infierno de su mediático director, Takafumi Horie, de 33 años, símbolo autoproclamado de una nueva generación de patrones que perturbó la tradicional discreción vigente en los medios empresariales nipones con su vestimenta deportiva, sus declaraciones radicales y sus métodos "de tipo estadounidense".

En menos de 48 horas, e incluso antes de haber sido inculpado o simplemente interrogado, el joven francotirador de internet se vio desprestigiado.

El jefe del poderoso lobby patronal Nippon Keidanren, Hiroshi Okuda, dijo que admitir el ingreso de Livedoor en esta organización en diciembre pasado había sido "un error" y sugirió que en breve podría ser expulsada.

"Desde que su empresa entró a la Bolsa, en 2000, Horie acumuló una reputación de excéntrico en camisa hawaiana que elude las preguntas de los analistas durante las conferencias de prensa", afirma el diario Nikkei.

Su relativo silencio desde que estalló el escándalo "indica que ignora lo que sucede en su propia empresa y que frecuentemente está ausente de su puesto", añade este periódico.

Livedoor, una compañía cuya acción fue introducida deliberadamente a un precio muy bajo para seducir a los pequeños inversores --y cuya cotización evolucionaba fundamentalmente en función de las apariciones de Horie en los medios de comunicación-- se derrumbó en la Bolsa de Tokio.

Por segunda sesión consecutiva, el miércoles no se vendió ningún título Livedoor a pesar de un precio de venta propuesto de 596 yenes, 100 yenes (el máximo legal) o 14,37% menos que la cotización de cierre del lunes.

El estallido de "la burbuja Livedoor" causo un movimiento de desconfianza general de los inversores frente a las prácticas de las empresas niponas.

Esto precipitó una brusca corrección del índice Nikkei, que había terminado el año 2005 con una ganancia anual colosal de más de 40%.

Según Kazuhiro Takahashi, analista de Daiwa Securities SMBC, el psicodrama del miércoles recuerda el "lunes negro" de 1987, cuando la bolsa de Nueva York también debió cerrar precipitadamente debido a un derrumbe causado por ventas masivas de inversionistas institucionales.