Economía

INSSista con Manuel


Seguridad Social: agenda 2006
Los espacios para analizar de manera integral un tema tan complejo y necesario para la población, como es la Seguridad Social, a la luz de la cobertura, los servicios de Salud, pensiones de invalidez, vejez, muerte y riesgos profesionales deben ampliarse cada vez más. Para mirar en perspectiva la Seguridad Social, la cual protege a 383,000 asegurados activos, 1 millón 400 mil beneficiarios y 76 mil pensionados de invalidez, vejez, muerte y riesgos, se hace indispensable que en las agendas de 2006, de las universidades, sindicatos, organizaciones de los trabajadores, de los partidos políticos y del gobierno se incorporen, entre otros, los puntos siguientes:
Cobertura. ¿Qué hacer para asegurar a la población no protegida? Ampliar la cobertura de la Seguridad Social se vuelve un asunto de todos, por ahora, el Seguro Social es extraño para muchísima gente, por la razón que únicamente el 17% de la población económicamente activa accede a las prestaciones. En ocasión del 50 aniversario del Seguro Social, se debería de extender la cobertura a los trabajadores independientes; con la seguridad que recibirían su “Cuenta Individual” para garantizar sus derechos futuros, paso que el INSS ha dado otorgando este registro a los asegurados que lo soliciten.
La salud del pueblo es la suprema ley --Salus pópuli suprema lex est--. La salud es un elemento clave para liberar a las personas sumidas en la extrema pobreza que a falta de recursos se agravan y llegan a perder toda esperanza de curarse, muriendo prematuramente por la falta de atención médica. Con la implementación del neoliberalismo, surge la tesis de que el acceso a la atención médica es otra necesidad más, la cual debe de ser resuelta individualmente. Semejante teoría debe ser rechazada, en tanto los servicios de Salud deben tenerse como suprema ley del pueblo, y no dejar este derecho al libre juego de la oferta y la demanda; haciéndose indispensable ampliar la cobertura médica, mejorar la calidad, cambiar el modelo de financiamiento y pensar en una reforma profunda de la Ley de Seguridad Social, en la que los asegurados, en un 100%, sean atendidos en los centros de Salud. Éste es un paso difícil, pero necesario.
Pensiones: las pensiones de invalidez, vejez, viudez, orfandad y ascendencia son instrumentos efectivos para combatir la pobreza, al proteger a los asegurados y sus beneficiarios cuando se disminuye o se pierde la capacidad de ganancia. La pensión de invalidez surge como consecuencia de una enfermedad o accidente de origen común, no vinculado al trabajo, y se concede al asegurado menor de 60 años, quien por su estado de salud no está en la condición de poder trabajar. La pensión de vejez tiene como fundamento cumplir las consecuencias del tiempo, consistente en la pérdida natural de las fuerzas para el trabajo, de manera que podríamos decir que es una pensión derivada por el transcurso de los años. Es así que la Ley indica que se concede a los asegurados al cumplir 60 años de edad y 750 semanas de cotización; para el año 2005 el INSS registra un total de 72 mil pensiones con un pago anual de C$ 1 mil 300 millones. Desde 1993, han surgido voces sobre una reforma profunda al sistema de pensiones; en el año 2000 se aprobó la Ley 340, la cual privatizó el sistema de pensiones de invalidez, vejez y muerte; en julio de 2005 se aprobó la Ley 539, la cual reforma a la actual Ley de Seguridad Social, y actualmente organismos internacionales impulsan otra reforma.
Riesgos profesionales. El INSS tiene registrados 13 mil empleadores con 383,000 afiliados que sufren un accidente de trabajo cada hora. El punto de agenda consiste en la adopción de mecanismos para lograr la vinculación con pequeñas microempresas que eluden sus obligaciones, ampliar la cobertura y disminuir los accidentes y las enfermedades profesionales.
Pasos importantes en beneficio de la sociedad serían que las universidades incorporen la materia de Seguridad Social en las carreras de medicina, administración, economía, derecho, etc.; los sindicatos capacitando a sus dirigentes; y si por casualidad los políticos incorporan en la agenda electoral el tema de la Seguridad Social, deben ser responsables, estando convencidos que el desarrollo de la Seguridad Social se puede lograr con la rigurosidad de la ciencia actuarial, la realidad del país y la voluntad política.
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