Economía

Un refugio especulativo

El precio del oro se ha revalorizado más del 40 por ciento desde principios de año, pero los expertos recomiendan prudencia antes de decidir e invertir en metal precioso, porque aún se pueden producir ajustes a la baja en el precio, arrastrado por la toma de beneficios de algunos inversores.

El País.
Madrid.-

Hace unos días, por una onza de oro se llegaron a pagar más de 540 dólares, su nivel máximo histórico de los últimos 25 años. Y, aunque la pasada semana volvió a perder el nivel de los 500 dólares, de nuevo ha vuelto a superar esta barrera psicológica.
Desde principios de año, este metal precioso se ha revalorizado más de un 40%. Pero los expertos recomiendan prudencia.
¿Por qué ha subido tanto la cotización del oro, muy especialmente desde septiembre y aún más en el último mes? ¿Está el mercado considerando que se acerca una época de recesión económica caracterizada por una alta inflación y un bajo nivel de crecimiento que invita a refugiarse, como tradicionalmente ha sucedido, en el oro? ¿Se trata únicamente de un ajuste entre la oferta y la demanda, o más bien de movimientos especulativos sin razón de ser en particular? De todo un poco, según los expertos.
Para Juan Ignacio Crespo, director general de Finanduero, “para justificar esta evolución tan acelerada del precio del oro hay quien hace hincapié en los ajustes entre oferta y demanda; hay quien habla simplemente de especulación (hay mucha liquidez en el sistema y simplemente se compra todo tipo de activos), hay quien echa la culpa a los japoneses, que han decidido invertir salvajemente en este metal; algunos incluso recurren a los bancos centrales del este, que estarían acumulando reservas...”.
El experto cree, en todo caso, que sobre estas razones prevalece la idea del miedo “a una peor situación económica futura. El oro, como refugio a una posible recesión. No hay que olvidar qué tipo de interés al alza (tal y como sucede en la actualidad, más de fondo en Europa que en Estados Unidos, donde parece cerrarse esta etapa) y precios del petróleo elevados han dado como resultado en ocho de ocho ocasiones una recesión. Es más: curva de tipos aplanada junto a los dos factores anteriores han desembocado, en diez de diez ocasiones, en recesión”.

Oferta y demanda
Juan Ramón Caridad, director de productos de Atlas Capital, explica que aunque la situación actual de precios es “algo exagerada, y tal y como ha sucedido en los últimos días se han recortado precios, la evolución de la cotización del oro se corresponde más con factores de oportunidad de inversión que de refugio. Desde el punto de vista de los factores de producción, hay que señalar que el margen entre la oferta y la demanda está muy ajustado desde 1996. Incluso en los años 1996, 1997, 2000 y 2001 la oferta ha sido insuficiente, y se han generado déficits en los stocks”.
A principios de los años ochenta, la onza de oro se pagaba a 850 dólares. El precio se hundió durante las dos décadas siguientes, para situarse en 1999 en niveles de 250 dólares por onza, y esto ha condicionado a las compañías mineras a la hora de hacer nuevas prospecciones.
Desde el punto de vista de la oferta, en 2004, la producción disminuyó un 4 por ciento, el mayor descenso de los últimos 65 años.
Esto justifica que las expectativas para el año 2010 prevean que la producción de oro se verá recortada en un 30%, y será un factor que tensione los precios.
Se tarda entre cuatro y siete años para poder extraer oro una vez que se ha localizado geográficamente una mina. Si a esto unimos que, dado el bajo nivel de tipos de interés y sobre todo cómo se ha aplanado su curva, los bancos centrales van a limitar al máximo sus ventas de oro, e incluso es razonable pensar que podrían ser compradores netos por factores como la protección contra la inflación.
Desde el lado de la demanda, entre otros muchos factores, no hay que olvidar que India sigue mostrando una enorme solidez en este terreno, ya que a los tradicionales sectores (joyería y odontología) se les ha unido la demanda de oro por motivo de inversión de las propias compañías mineras y que, muy especialmente en Estados Unidos, las familias presentan unos niveles de endeudamiento superiores al 80 por ciento.
“Esperamos para el oro un precio de 650 dólares para finales de 2007, que para consolidarse e influir positivamente en las empresas debe ir acompañado de recortes de costes o al menos contención de los mismos en las compañías mineras”, expresó Caridad.
Sobre la vinculación del oro y el dólar, Juan Ignacio Crespo añade que “desde comienzos de septiembre y hasta hace pocos días, el precio del oro ha estado subiendo y el dólar fortaleciéndose, algo que sólo ha ocurrido en muy contadas ocasiones. Es un comportamiento atípico que teóricamente no debe prologarse en el tiempo. Lo que no está claro es si la vuelta a la relación convencional entre oro y dólar se producirá con la caída del precio del oro, o con una rápida depreciación del dólar, o con ambas cosas. De hecho, en las últimas sesiones, ambas cotizaciones han ido parejas, aunque a la baja”.
La demanda de oro subió un 21 por ciento en el primer semestre del año y la demanda para joyería llegó a su máximo histórico en 38.000 millones de dólares, pero la oferta minera sigue estancada. Este marco seguirá respaldando el precio del oro en el futuro”.
Toma de beneficios
A pesar de este contexto relativamente optimista dibujado por los expertos, éstos recomiendan prudencia en la actualidad antes de tomar posiciones, pues aún se pueden producir ajustes a la baja en el precio del oro arrastrado por la toma de beneficios de algunos inversores.
En todos los casos consideran que el horizonte temporal de inversión debe situarse por encima de los doce meses y, a ser posible, planteárselo a tres años. En el mundo se comercializan un total de 19 fondos de inversión que invierten en oro y en otros metales preciosos.
Más en concreto, en las compañías que se dedican a la explotación de estos bienes naturales. En España tan sólo se comercializan dos de ellos: World Gold Fund, de Merrill Lynch y SGAM Fund Gold Mines, de Societé Génerale.
El primero de ellos, que básicamente invierte en acciones de empresas de extracción de oro de todo el mundo pero que en ningún caso posee ni oro físico ni ningún otro metal, acumula en el último año una revalorización del 41,11%, un punto de rentabilidad por debajo que la que ofrece Fund Gold Mines, en general, con la misma política de inversión. En ambos casos, sus ganancias anuales de los tres últimos ejercicios superan el 10%, situándose respectivamente en el 16,47 por ciento y 12,46 por ciento.