Economía

INSSista CON MANUEL


Mitos en la seguridad social
Transcurridos 50 años de la publicación de la Ley Orgánica de Seguridad y 48 de su aplicación --febrero de 1957--, persisten una serie de mitos en la seguridad social que impiden al asegurado ejercer de racional su derecho; para ilustración se comentan los tres más frecuentes que preocupan a los asegurados, pensionados y a las personas que están tramitando pensiones.
Mito No. 1. Que el asegurado que asiste periódicamente a los servicios médicos y recibe subsidio se perjudica en la cuantía de la pensión. La Ley de Seguridad Social y su Reglamento General, sustentado en la ciencia actuarial y la disciplina financiera, tienen establecidas primas de cotización para cada una de las ramas; de modo que el sistema está diseñado para financiar las prestaciones de manera independiente así: el 8.25% para la rama de enfermedad y maternidad, que comprende la atención médica, medicamentos y los subsidios; el 10% corresponde al seguro de pensiones de invalidez, vejez y muerte, y el 1.50% a cargo del empleador para las prestaciones derivadas de los riesgos profesionales. La rama de salud descansa en el principio de solidaridad en virtud del cual el trabajador paga una cuota fija, cualquiera que sea su salario, edad y condición de salud, dentro del principio de solidaridad el asegurado que por su estado de salud requiera constantemente de servicios médicos y subsidios no será afectado en la futura cuantía de la pensión; y el asegurado que no haga uso de los servicios médicos, no verá incrementada la cuantía de pensión, en tanto la rama de salud opera sobre la base del principio de la solidaridad.
Mito No. 2. Soy afectado económicamente por el INSS, al no devolverme las semanas cotizadas sobre el exceso de las 750 semanas cotizadas. En columnas anteriores se ha explicado que los factores para calcular la cuantía de la pensión se constituyen por el total de semanas cotizadas, los ingresos reportados al INSS y el núcleo familiar. De manera que un asegurado que ha cotizado 1000 semanas, recibirá el equivalente al 63.20% del salario de los últimos 5 años, en cambio el que solamente ha cotizado 750 semanas recibirá 56.38 %.
Mito No 3. El INSS se niega a pagar el retroactivo, cuando el asegurado ha cumplido 60 años de edad, 750 semanas y decide continuar trabajando. Conviene explicar dos aspectos medulares: 3.1) cuando el asegurado estando activo cumple 60 años de edad, 750 semanas y decide continuar trabajando, se le concede el 1% adicional por cada año que aplace el disfrute de la pensión, hasta un máximo del 5% adicional, y el inicio de la pensión será a partir de la fecha de cesantía. Es importante distinguir que el pago retroactivo en este caso no procede; 3.2) el asegurado que en la condición de cesante hubiese cumplido 60 años de edad, 750 semanas, y por olvido no solicitó la pensión de vejez, se le concederá la pensión a partir de la solicitud, y se le reconocerá hasta un máximo de 12 meses de retroactividad.
Consejos pertinentes: 1) el uso responsable de los servicios médicos y de subsidio, no afectan la cuantía de la futura pensión; 2) la Ley no permite efectuar devolución de cotizaciones, y en consecuencia, el asegurado no debe buscar servicios profesionales para esta gestión, en tanto no prosperará, por cuanto el resultado será negativo; 3) el asegurado que se encuentra cesante, teniendo cumplido los requisitos de 60 años y 750 semanas cotizadas, debe de solicitar la pensión de vejez, y en el caso que no la haya solicitado deberá de invocar el artículo 113 para que le reconozcan el periodo retroactivo.

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