El Deportivo

Una jornada espectacular

El 4 de mayo, hace 22 años, Granada y Dantos jugaron el partido de más innings en una Serie Final de nuestro béisbol

Martín Ruiz

El zurdo Luis Cano estaba en la colina a las 9:56 de la mañana del sábado 4 de mayo de 1985, listo para buscar su segunda victoria contra el Granada en la Serie Final del Nacional de Béisbol. La afición poco a poco llenaba los graderíos del Estadio Nacional, que ese mismo año había sido rehabilitado, después de no usarse durante unos cinco años para el béisbol.
El gran atractivo de esa mañana era la posibilidad de ver coronarse a los Dantos. Desde que los Búfalos-Bóer conquistaron su tercer título seguido en 1977, ningún equipo de Managua había levantado otro trofeo.
Pero había ansiedad en el ambiente. Los Dantos, que habían arrancado la Final con tres victorias consecutivas, incluyendo par de blanquedas 3x0 y 8x0, más un triunfo 7x2, llegando a colgarle 26 ceros seguidos a los bateadores granadinos, no habían podido rematar. Perdieron el cuarto juego 9x2 el 1 de mayo, y el quinto 5x2 al día siguiente.
Era el momento para coronarse, y Cano, que blanqueó en el inicio de la serie, aunque perdió tres días atrás en apenas tres innings, era la carta de confianza de César Jarquín, que estaba en su segundo año como mentor.
Pero ni Jarquín, ni Cano ni los miles de aficionados imaginaron que iban a ser testigos del juego de Serie Final más extenso de nuestro béisbol: 19 innings y cinco horas con diez minutos en el terreno. Se jugó el equivalente a dos juegos completos y un inning más.
No es el juego de más innings de nuestro béisbol, porque primero están los 26 episodios entre el Navarro y las Escuelas Internacionales en 1949 en ese mismo local, y también hay uno de 23 episodios entre León y Rivas en 1983, 20 de Corinto y León en 1981, más otro de 19 entradas entre los Mets de León y el Cinco Estrellas en 1977. Pero es el más extenso en una Final, aunque el que más tiempo jugado en esta fase lo tienen Granada y San Fernando, que el 6 de mayo de 1993, en desafío de 13 episodios, invirtieron cinco horas con 40 minutos.
Nadie lo esperaba
Los cinco juegos anteriores de la Final de 2005 habían sido electrizantes. Después que Granada estuvo en el cadalso, perdiendo los primeros tres juegos y pasando 26 innings sin anotar, jugando en Granada los Tiburones ganaron los juegos cuatro y cinco, cuando despertaron sus cañoneros.
Humberto Macías y Luis Fierro jonronearon en el cuarto juego, y para el quinto, con rally de cuatro carreras en el octavo, viraron un marcador que perdían 2x1 a un 5x2 favorable.
Heberto Portobanco, que al frente del Granada en su última final (1978) le arrebató el banderín a Argelio Córdova, que tenía un gran conjunto, Estelí esperaba empatar la serie. Jarquín, testigo de esa hazaña, siendo aún pelotero activo, con su natural sonrisa escondía su nerviosismo.
Sebastián Jiménez, lf; José del Carmen Barberena, c; Ernesto López, cf; Luis Fierro, 1b; Pablo Juárez, BD; Humberto Macías, 3b; Brant Alyea, rf; Róger Acevedo, ss; y Larry Zavala, 2b, alineaban por Granada, que abrió con el zurdo Francisco Medrano.
Los Dantos iniciaron con Marvin Solís, cf; Jaime Miranda, 2b; Danilo Sotelo Sr. Rf; Leonardo Cárdenas, BD; Tomás Guzmán, c; Oscar Gómez, lf; Julio Mairena, 1b; Berman Suárez, ss; y Jorge Pong, 3b; con Luis Cano como abridor.
Tras presionar en los dos primeros innings, Granada tomó la delantera 2x0 en el tercer episodio, combinando sencillo de Barberena y Ernesto. Fierro falló en rola al lanzador pero los corredores avanzaron. Pablo, con elevado al central, remolcó a Barberena con la quiniela. La segunda carrera fue producto de error de Pong en fildeo sobre batazo de Macías.
Los Dantos, que habían sido reducidos a tres hits por Medrano, que sólo cedía un boleto y ponchaba a tres, empataron en el quinto inning. Con dos outs, Solís recibió base y anotó por triple de Jaime Miranda. Relevó Roberto “El Pollo” López, pero surgió un pasbol, anotando Miranda la del empate.
Sotelo se embasó por infield hit y Heberto inmediatamente llevó a la colina al zurdo Modesto Guevara para enfrentar y dominar a Leo Cárdenas.
Para el sexto episodio, Heberto le entregó la pelota a Diego Ráudez, quien el 2 de mayo hizo un monumental relevo de cuatro innings sin hit ni carrera y se apuntó el triunfo. Tuvo dificultades iniciales en su control, pero no le anotaron.
Granada se fue adelante 3x2 en la apertura del séptimo inning, por doble de Larry Zavala, sacrificio de Sebastián Jiménez y squeeze play de Barberena.
Diez innings adicionales
Tras el mal inicio, Ráudez retiraba a siete en fila, pero el noveno inning Oscar Gómez lo abrió con doblete al bosque central y alcanzó la tercera base cuando Acevedo no pudo recortar la pelota. De inmediato, Julio Mairena bateó hit, empujando la del empate.
Carlos Dávila corrió de emergente, pero fue atrapado en la inicial por Barberena, antes que Berman conectara sencillo al bosque derecho. Pong fue dominado en rola para doble play, obligando al extra-inning.
Barney Baltodano relevó en el inning 12 a Cano, quien en once entradas diseminó diez hits y tres carreras. Ráudez seguía en la colina, sin imaginar que tiraría un juego completo en relevo, en un total de 14 episodios. Los Dantos pudieron coronarse en el inning 13, cuando Jaime Miranda y Danilo Sotelo abrieron con hits y Cárdenas llenó las bases con toque entre tercera y el lanzador.
La mesa estaba servida. Cualquier elevado a los jardines o un roletazo decidía el juego. Ráudez estaba consciente de eso, pero no perdió la fe.
Diego trabajó con envíos adentro a Guzmán, para dominarlo en fly al campo corto. Metió el brazo a fondo y ponchó a Gómez. La oportunidad era para William Vílchez, quien desde el décimo inning defendía la inicial y su batazo fue un inofensivo roletazo a segunda base.
Ráudez alzó el puño al cielo festejando ese gran out. Seguía la batalla. Barney Baltodano tiró hasta el inning 14 y sólo uno se le embasó. Después siguió José Olivares, y aunque en el inning 16 Humberto Macías se le embasó por hit y alcanzó la antesala por sacrificio de Alyea e infield hit de Acevedo, Olivares dominó a Zavala en línea a la inicial.
A su vez, Ráudez retiraba a 14 en fila entre el inning 14 en que Berman Suárez le dio sencillo, hasta el 18 con dos outs, cuando Guzmán se embasó por infield hit.
El inning 19 comenzó con rola de Zavala a tercera base. Sebastián Jiménez, que había dado el primer hit del juego en el primer inning y después fallaba seis veces en siete apariciones, conectó sencillo al left. Barberena se embasó por infield hit a tercera. Ernesto López fue dominado en foul al receptor y llegó el batazo tantas veces esperado de parte de Luis Fierro, quien con sencillo al left, remolcó a Chachán con la carrera decisiva. Todavía Juan López recibió boleto. Relevó Antonio Fernández Marota y dominó a Macías.
Para el cierre, las esperanzas de los Dantos estaban en la tanda baja y Ráudez no tuvo problemas para dominar. Vílchez falló en rola al short, Berman Suárez en línea a la inicial y Pong elevó a primera base. Ganó Granada 4x3 y la serie se empató a tres triunfos.
El júbilo fue total. Los peloteros del Granada, así como sus aficionados, cargaron en hombros a Ráudez, igual a como la afición cargó a Julio Juárez tras su triunfo sobre Cuba en el Mundial de 1972.
Era una gesta milagrosa. Ráudez tiró 14 innings de relevo con una carrera sucia, para completar 30.1 entradas lanzadas en la serie, algo poco común en estos días. Su efectividad fue de 2.08. Fue algo espectacular.
Granada envió a batear a 67 bateadores en forma oficial, conectó 19 hits, anotó cuatro carreras, dejó a 17 embasados y cometió dos errores. Los Dantos enviaron a 66, tres carreras, 13 hits, dejaron a 13 embasados y cometieron dos errores. Ganó Ráudez y perdió Olivares.
Al día siguiente, también en Managua, los Dantos impusieron su juventud y fortaleza, con una contundente victoria 10x1 para conquistar su primer título, el único de César Jarquín