El Deportivo

Jackie Robinson

Fue todo un superatleta en cuatro deportes

Xavier Araquistain

La II Guerra Mundial acaparó la atención en gran parte de la década de los años 40, y mientras algunas figuras regresaban de prestar sus servicios en el Ejército y las Grandes Ligas volvían a la normalidad, el dirigente y dueño del equipo Dodgers de Brooklyn, Branch Rickey, tuvo la gran idea de contratar a un formidable pelotero de la Ligas Negras Jackie Robinson.
Aun hoy en día las Ligas Negras siguen siendo prohibidas, porque es la fecha y las Grandes Ligas han mantenido bloqueadas las estadísticas que los jugadores de raza negra lograron en la época, cuando no se les permitía jugar con los blancos. Este 15 de abril se cumplirán 60 años del debut que hiciera el primer pelotero de raza negra, Jackie Robinson, a quien bautizaron como el hombre que rompió la injusta barrera racial de aquellos años en los Estados Unidos.
Resulta que los dirigentes de las Grandes Ligas se han visto obligados a reconocer a algunos jugadores de las Ligas Negras, que aunque no les permitieron jugar en la Ligas Mayores, sí conocieron de sus habilidades y hazañas que los han motivado a incluirlos en el Salón de la Fama de los blancos en Cooperstown, como son los casos de Cool Papa Bell (quien jugó en la Ligas Negras de 1922 a 1946 y fue incluido en el Salón de la Fama en 1974), Oscar Charleston (1915-1950 y miembro del Salón en 1976), Josh Gibson (1930-1946, incluido en 1972) y Buck Leonard (1933-1950, exaltado en 1972).
Robinson, quien en 1946 jugó como campocorto de los Monarcas de Kansas City en las llamadas Ligas Negras, brilló tanto que maravilló a Branch Rickey, quien le ofreció la oportunidad de jugar con los famosos Dodgers, no sin antes advertirle que tendría que olvidarse de los epítetos raciales, los apodos burlescos, las amenazas, entre otras cosas, que le gritarían los racistas aficionados al béisbol.
Robinson, de 5 pies y 11 pulgadas de estatura, era un brioso atleta que practicaba cuatro deportes (atletismo, fútbol americano, baloncesto y béisbol) en la universidad de California, y había conseguido cifras muy buenas como novato en bateo, .378, para Kansas City, por 63 hits en 163 turnos, en 47 partidos, con 14 dobles, cuatro triples, cinco jonrones y 13 bases robadas.
Jackie Robinson será siempre recordado como el pionero entre los jugadores de raza negra en jugar en el mejor nivel del béisbol del planeta, y su aparición abrió las puertas las oportunidades para los jugadores negros que hoy día dominan las Grandes Ligas.
Algo lamentable es que esa lucha contra el racismo ensombreció las maravillosas habilidades atléticas de un hombre que se entregaba de una manera tal en el terreno de juego que ha sido considerado como el pelotero que más intensidad le imprimía a su juego, y una forma de reconocer su calidad es haberlo incluido en el Salón de la Fama en 1962, siendo el pionero de raza negra en el club de famosos.
No fue fácil su carrera
Robinson fue un caso especial porque nadie antes había tenido que demostrar con tanta efectividad sus habilidades para que le fueran reconocido sus méritos. A cada insulto, ofensa o agresión verbal él tenía que responder únicamente con un buen desempeño en el terreno de juego, pues había aprendido muy bien las orientaciones de Rickey, que “no debía hacerle caso a lo que le dijeran”.
Jackie ante cada cosa sólo se mordía el labio inferior y, como dicen, tenía que “poner la otra mejilla”. Mostrar su habilidades como bateador, su excelente velocidad y técnica corriendo las bases, o hacer el fildeo limpio y preciso sobre cada batazo eran sus únicas formas de “vengarse” de quienes lo insultaban. Se fue convirtiendo en el mejor jugador bajo presión que ha pasado por las Mayores.
Como bateador poseía un swing que siempre representaba peligro para el pitcheo rival, su tacto era de los mejores y sus estadísticas lo reflejan con un ponche recibido cada 17 turnos al bate en su carrera. En su mejor temporada, en 1949, sólo se ponchó 27 veces en 593 turnos oficiales, o lo que es lo mismo, un ponche cada 22 turnos al bate.
Como bateador era impredecible, pues igual conectaba línea entre dos a los jardines, como conseguía infield hit con sorpresivos toques de pelota y utilizando sus veloces piernas, o verlo batear detrás del corredor para la ejecución de jugadas de corrido y bateo, acciones que las ejecutaba con una increíble precisión. Como corredor era muy agresivo y valioso, pues creaba distracción entre los jugadores a la defensiva, y era el hombre bujía al iniciar los ataques de los Dodgers.
Como fildeador en la segunda base, que fue la posición que más desempeñó, era elástico, tenía gracia, estilo y sus manos demostraban gran seguridad. Con la gran ayuda de Jackie Robinson, los Dodgers ganaron seis títulos de campeones de la Liga Nacional y solamente una Serie Mundial en 1955, en su ilustrosa carrera, que fue de 10 años, promedió .311 en bateo.
Pero mucho más que cualquier cosa que hiciera Jackie Robinson, lo que más impactaba a sus compañeros de equipo era la maravillosa forma de poner en práctica el asunto del orgullo como pelotero, y en especial el gran espíritu de competitividad que le permitía luchar y ganar contra todo tipo de adversidades. Por eso no le tomó mucho tiempo a sus rivales, aficionados y redactores deportivos que le demostraran su respeto, el mismo respeto que él encabezaba en los vestidores.
Sus distinciones y su famoso número 42
Debutando a sus 28 años Jackie Robinson ganó la distinción de “Novato del Año” en 1947, y dos años más tarde obtendría el reconocimiento total al ser declarado “Jugador Más Valioso”. Durante toda su carrera Jackie Robinson usó el número 42 en su uniforme, y el comisionado de las Ligas Mayores hace unos años mandó a retirar ese número en todos los equipos de las Mayores, y sólo se le permite que lo usen los jugadores que a la hora del mandato utilizaban el 42, tal es el caso del panameño Mariano Rivera.
Como novato jugó en 151 partidos, tomó 590 turnos, anotó 125 carreras, bateó 175 hits, entre ellos 31 dobles, cinco triples y una docena de jonrones. Empujó 48 carreras, recibió 74 bases por bolas, sólo se ponchó 36 veces, se sacrificó en toque 28 veces, fue golpeado nueve veces, bateando para .297, con .383 embasándose y slugging de .427.
En 1949 resultó la mejor temporada de su corta carrera, teniendo sus más altas cifras casi en todo. Jugó en 156 encuentros, tuvo 593 turnos oficiales, anotó 122 carreras, consiguió su única campaña de 200 imparables, con 203, bateó 38 dobles (en 1950 batearía su máxima cifra, 39), dio una docena de triples, disparó 16 jonrones (en su carrera tuvo dos temporadas de 19), empujó 124 carreras, robó 37 bases, recibió 86 boletos (su mayor cantidad fue 106 en 1952), se ponchó 27 veces y bateó para .342.
Robinson en su carrera jugó en segunda base 748 partidos, 256 en la tercera base, 197 en la inicial, 88 en el jardín izquierdo, 74 en el jardín derecho y en una ocasión jugó el campocorto, la que era su posición inicial. Entre 1947 y 1948 jugó más tiempo en la inicial, segunda y tercera base las jugó entre 1948 y 1953, y ese año 1953 jugó el jardín izquierdo en 76 encuentros.
Robinson, que nació el viernes 31 de enero de 1919 en Cairo, en el estado de Georgia, jugó su último partido en las Ligas Mayores el 30 de septiembre de 1956, y falleció el 24 de octubre de 1972 en Stamford, Connecticut, y su cuerpo fue enterrado en el cementerio nacional Cypress Hill, en Brooklyn, Nueva York.
Los Dodgers del 47
Los Dodgers de 1947 inicialmente fueron dirigidos por el manager Clyde Sukeforth, pero luego de las dos primeras victorias, Burt Shotton asumió las riendas del club. Los compañeros que Robinson tuvo en su famoso debut fueron: Bruce Edwards, receptor, Eddie Stanky en la segunda base, Pee Wee Reese en el campocorto, Spider Jorgensen en tercera, Gene Hermanski en el jardín izquierdo, Carl Furillo en el central y Dixie Walker en el derecho.
El staff de cinco abridores de los Dodgers lo componían Ralph Branca, Hal Gregg, Joe Hatten, Vic Lombardi y Harry Taylor. Los relevistas eran Rex Barney, Hank Behrman y Clyde King, y el cerrador era Hugh Casey. Los Dodgers fueron campeones de la Nacional con 94 victorias y 60 derrotas y porcentaje de .610.
Fue tal la calidad de Jackie Robinson que muchos lo elogiaban con algunas frases que pasaron a ser célebres, como por ejemplo, lo que dijo el manager Charlie “Chuck” Dressen, que dirigió a los Dodgers entre 1951 y 1953: “Denme cinco peloteros como Jackie Robinson más un lanzador y yo le ganó a cualquier equipo de nueve jugadores”.
Por su parte, Leo Durocher, quien dirigió a los Dodgers de 1939 a 1946, y posteriormente en 1948, con motivo de la muerte de Robinson en 1972, dijo: “Jackie fue un gran competidor que podía hacer de todo en el béisbol. Él fue un gran jugador, el sueño de todo manager... Y si yo tuviera que ir a la guerra, me gustaría ir con él a mi lado”.
Para el gran bateador de los Dodgers Duke Snider, Robinson encabeza el ranking de los diez mejores peloteros que jugaban con mayor intensidad: “1.- Jackie Robinson 2.- Joe DiMaggio 3.-Tommy Henrich 4.- Al Kaline 5.- Pete Rose 6.-Will Clark 7.- Don Drysdale 8.- Robin Roberts 9.- Pee Wee Reese, y 10.- Andre Dawson”.
Robinson participó en seis Juegos de Estrellas: 1949-50-51-52-53-54. Y también estuvo en seis Series Mundiales: 1947-49-52-53-55-56. En honor a Jackie Robinson, el trofeo para los ganadores de “Novatos del Año” en ambas ligas llevan su nombre. Jackie Robinson fue el primer ganador del trofeo de Novato del Año de los Dodgers en 1947, iniciando una lista de 16 miembros de esa franquicia que han ganado la distinción.
Robinson es uno de ocho peloteros de los Dodgers en ganar el premio de Jugador Más Valioso, y fue apenas el segundo en 1949, detrás del inicialista Dolf Camilli. Los Dodgers han retirado los números de diez jugadores en su historia, incluyendo el 42 de Jackie. En su año de novato Robinson tuvo una racha de 21 juegos seguidos bateando de hit, y compartió el liderato de jonrones del club, con 12, empatado con Pee Wee Reese, el campocorto. En sus tres primeros años fue el máximo hiteador del equipo, y entre 1949 y 1952 tuvo el más alto promedio de bateo de su equipo.