El Deportivo

“Necesito un trabajo para sobrevivir”

Adolfo Méndez ingresó al Salón de la Fama del Deporte Nicaragüense

Xavier Araquistain

El otrora boxeador Adolfo Méndez, el mismo que emocionó al país con sus participaciones en los campeonatos nacionales de boxeo aficionado y en eventos a nivel internacional, asegura que dedicó su vida entera al deporte y hasta interrumpió el primer año de secundaria para entregarse a los arduos entrenamientos, pero que ahora lo único que posee es ser reconocido por haber sido un destacado boxeador, y a lo único que aspira, a sus 46 años de edad, es a encontrar un trabajo, el cual le urge.
Aprovechamos un momento antes del inicio de la Ceremonia de Ingreso al Salón de la Fama del Deporte Nicaragüense, celebrada en el hotel Holliday Inn, para entrevistar a Adolfo Méndez, el muchacho que en la actualidad vive con su mamá en La Paz Centro, y que por su gran trayectoria fue exaltado al salón de los famosos. Pero como él mismo asegura: “El boxeo me apasionó y me dio fama, pero nadie puede vivir de la fama. Yo sólo quiero conseguir un trabajo para ganarme el sustento con el sudor de mi frente”, apuntó esbozando una sonrisa.
Méndez aseguró que comenzó a boxear en 1978, pero que fue hasta en 1980 cuando entra en serio al boxeo. “Mi apogeo fue durante diez años, de 1980 a 1990, período en el que realicé 150 peleas, de las que gané 130. Además hice unas cuantas peleas en el campo profesional al final de mi carrera. Participé en varios torneos “Giraldo Córdoba Cardín”, en los Panamericanos de Venezuela en 1983, los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 1984, en los Panamericanos de 1987, en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en 1982 en La Habana, Cuba, y en Santo Domingo en 1986”, rememoró.
“En mi carrera gané unas 18 medallas en total, 12 de ellas fueron de oro, incluyendo campeonatos en Nicaragua y eventos internacionales. Recuerdo que en los años 80 el Gobierno ayudaba a todos los deportes, y esa atención a los deportes me hizo creer que yo debía dedicarme por entero al boxeo. Y fue así que sólo logré aprobar la primaria y abandoné mis estudios. Ahora me siento arrepentido de no haber estudiado”, señaló con mucho pesar reflejado en su rostro.
Respecto de los grandes rivales que tuvo en su carrera, Méndez dijo no acordarse de algunos rusos por lo complicado de sus nombres, pero recordó a los cubanos Idel Torriente y Adolfo Horta, con quienes se enfrentó y quienes eran muy buenos. “Ellos fueron campeones mundiales amateurs en su tiempo. Con Torriente hice varios combates y creo que merecí ser el ganador en alguno de ellos. Casi siempre me tocaba medirme con los cubanos en los eventos internacionales. En 1984, en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, de entrada me salió Pernell Whitaker y perdí”, recordó.
Respecto a la falta de trabajo, Méndez dijo: “Después de 1988, cuando resulté Atleta del Año, la Embajada de Francia me dio trabajo de 10 años, y cuando finalizó mi contrato me tuve que ir a Costa Rica, en donde trabajé de vigilante por año y medio, y cuando me vine a Nicaragua a visitar a mi madre, sufrí un accidente al caerme de un vehículo en marcha y resulté muy grave, y ya no pude volver. Desde entonces vivo de la ayuda de mi madre y aunque he querido entrenar a jóvenes para el boxeo, la falta de implementos y de local en La Paz Centro me han impedido trabajar”, se lamentó.

¿Y cuando estabas en tu apogeo no pudiste conseguir algo?
“Ni siquiera un terrenito en donde tal vez hubiera podido hacer mi casita. Por mi situación vivo separado de mi hijo de 18 años, Omar Josué, quien vive con su mamá. Yo siempre esperé que me favorecieran con algo por mi entrega. Yo aprendí a manejar el torno, a hacer cosas de madera, también aprendí a dibujar. La Embajada de Francia, que me puso a estudiar francés en la Alianza Francesa, también me pagó un curso para aprender a manejar carros”.
Méndez recuerda que comenzó a gustarle el boxeo invitado por Modesto “La Pantera” Bermúdez, de la ciudad de León, y después, cuando se hizo boxeador aficionado se pasó con Guillermo Martínez. Recuerda que ya casi por retirarse fue permitido el boxeo profesional, y realizó algunas peleas, y entre sus rivales estuvieron Denis Morán y Oscar Domínguez.
Este atleta, que como boxeador seleccionado conoció la antigua Unión Soviética, Estados Unidos, Cuba, Dominicana, Venezuela y toda Centro América, no se cansa de decir que él siempre ha sido un enamorado del trabajo y que “no tener uno me deprime, pues a como están las cosas en estos tiempos, estar sin trabajo es terrible. Dios me ha dado una nueva oportunidad de vivir, porque con el accidente estuve al borde de la muerte. Él (Dios) me ha dado a entender que tiene un propósito conmigo, y yo por eso he buscado el buen camino. Visito muchas iglesias, católicas, evangélicas o cualquier otra, pues en donde esté la palabra de Dios, ahí estaré yo”, apunta.
Para finalizar, Adolfo Méndez señaló: “He estado tratando de contactar amigos míos durante los años 80, pero se me han cerrado las puertas, pues al terminar mi carrera de boxeador activo, ya nadie se acuerda de mí. El boxeo me dio la oportunidad de ser conocido, pero lo más importante ahora es conseguir un trabajo. No quiero que me den dinero. Yo quiero ganarme mi dinero trabajando”, remarcó.
Así celebró Adolfo Méndez su inducción al Salón de la Fama del Deporte Nicaragüense, gritando a los cuatro vientos y casi implorando por un puesto de trabajo.

Fuertes rivales
En una revisión de sus desafíos internacionales, en Juegos Centroamericanos ganó dos medallas de Oro en Guatemala 86 y Tegucigalpa 90. En Juegos Centroamericanos y del Caribe, en La Habana-82, perdió 5-0 con el puertorriqueño Samuel Fuentes en peso gallo. En 1986 en Dominicana, el cubano Idel Torriente le ganó por RSC en el primer asalto, luego que un mes antes había lucido en Leningrado. Para 1983 en los Juegos Panamericanos de Caracas, quedó by en la primera ronda, pero lo venció el dominicano Ángel Beltres. En Indianápolis perdió en cerrada batalla 3-2 con el puertorriqueño Héctor Arroyo. En La Habana-91, peleando en Ligero junior, lo venció el boricua Aníbal Acevedo. En su única actuación en Juegos Olímpicos, en Los Ángeles, perdió 5-0 con Pernell Whitaker, quien posteriormente fue campeón mundial.
Estrictamente en los Campeonatos Centroamericanos y del Caribe ganó tres medallas de bronce y una de plata. Los bronces los consiguió en 1984 y 1985, al ser superado por el cubano Idel Torriente; también ganó bronce en 1986 en Venezuela. En 1988 en Guatemala se adjudicó la medalla de plata al perder en gran batalla contra el cubano Julio González, y en su última actuación en estas lides, en 1989, en República Dominicana, perdió 3-2 en un fallo discutido contra el local Wilson Pacheco.
Fue campeón nacional en los años 1983, 84, 86 y 88. No participó en otros campeonatos “Carlos Fonseca” porque posiblemente estaba entrenando fuera del país o porque a los seleccionados nacionales no se les permitía competirn.