El Deportivo

El hacedor de Campeones que todos temen

Mario Arce ha hecho historia en el boxeo pinolero, llevando a tres boxeadores a la conquista de títulos mundiales

Mario Arce se enamoró desde muy joven del deporte, además de que siempre estuvo influenciado por su papá, quien dirigía la sección deportiva del periódico “Novedades” a finales de la década de los 60.
Arce siempre acompañó a su papá a su centro de trabajo, y al ver lo apasionado que era el mundo deportivo pensó en su momento en ser periodista, pero, mejor aún, luego decidió ser atleta.
Su primera pasión en el deporte fue por el béisbol. Cada año se presentaba a las convocatorias del Cinco Estrella, mientras el club intentaba buscar talento joven.
Llegó en varias oportunidades, pero nunca pudo hacer el equipo, pese a considerarse un tipo con talento… Jugaba primera base y también se desempeñaba en la tercera, pero el día en que pensó en que haría el equipo el Cinco Estrella sólo tomó a dos, de cientos de chavalos que llegaron a probarse.
Esos únicos chavalos que hicieron el equipo fueron Julio Moya y Jorge Pong.
Decepcionado por el fracaso, Mario decidió alejarse de campos de béisboly su pasión por el deporte desembocó en otro gran amor: el baile. Arce dio un gran giro en sus pretensiones de hacer historia. De andar corriendo, entrenándose arduamente y considerando que su fortaleza lo ayudaría a alcanzar un sueño, desembocó en algo menos complicado, más sutil, y ahí no hubo obstáculo que lo frenara.
Decidió volverse bailarín. Fue parte del grupo de danza “Irene López”, y sus presentaciones siempre fueron bien evaluadas, a tal grado que su baile fue mostrado a grandes personalidades de la década de los 80, como el comandante Fidel Castro, el presidente de la República Daniel Ortega, y cerró su carrera como bailarín presentándose ante Juan Pablo II.
Al culminar su carrera se dedicó a los estudios y logró coronar la carrera de Administración de Empresas en la UNAN. Se dedicó por completo a manejar una empresa de publicidad, y luego se hizo del negocio que hasta el momento es su principal fuente de ingreso, manejar una imprenta.
Pero aún así, las historias del Arce pelotero “frustrado” o del Arce bailarín destacado no han sido muy popularizadas. La historia que todos conocen de él es la de Arce en el borrascoso mundo del boxeo, donde muchos opinan que cabe de manera perfecta.
En el boxeo, un deporte en que la intriga es tan necesaria como el gran talento de los púgiles para alcanzar la cima, Arce es considerado por muchos el tipo que mejor funciona en ese medio. Nadie discute que ha sido entre todos los que han buscado historia a través de ese deporte el que ha tenido más éxito, pero al mismo tiempo ha sido el más cuestionado.
Arce llevó al campeonato a Rosendo Álvarez y a Adonis Rivas, además de Eduardo Márquez… De los cinco campeones que Nicaragua ha tenido desde la nueva era del boxeo profesional, Mario ha tenido directamente que ver con tres. Sólo Luis Pérez y Ricardo Mayorga no lo tuvieron en su equina cuando se coronaron.
Es indudablemente un hacedor de campeones, pero al mismo tiempo una persona que todos temen.
¿Cómo apareciste en el boxeo?
“Ocurrió en 1991, cuando el señor Donald Laguna organizaba una Comisión de Boxeo y me invitó a ser parte de ésta”.
¿Cuál era tu función?
Era el tesorero, pero de “chavela”, porque nunca hubo reales. Las finanzas en las Comisiones de Boxeo son simbólicas, porque no existe presupuesto destinado. Es un deporte profesional y se debe mantener por sus propios medios.
¿Por qué te buscaron para ser parte de esta Comisión?
Yo estaba ligado al boxeo amateur y los apoyaba con trabajos de la imprenta que tengo, le hacía carteleras y afiches. Además era trabajar a cambio de nada. Ellos me buscaron y yo acepté. Ahí estuvimos el doctor Martín Flüstch, Guayo Aragón y otros.
¿Cuándo te surgió la idea de ser apoderado de boxeadores?
Una vez me visitó en mi oficina “El Ratón” Mojica y me dijo que si quería ser manager de un boxeador. Que éste tenía chance de ser campeón del mundo. Mojica le anda metiendo ese cuento a todos. Pero tuve la suerte de que ese peleador sí logró la cima, que fue Rosendo Álvarez. Y llegó, no porque el “Ratón” lo decía, sino por el gran nivel de Álvarez.
¿Antes que llegara “El Ratón” nunca se te pasó por la mente ser apoderado de boxeadores?
No, nunca.
¿Cuando “El Ratón” te ofreció a Rosendo, qué pensaste de inmediato?
Había muchas contracciones en la Comisión, al grado de que hubo dos comisiones de boxeo a la vez. Por eso dije que en vez de estar en esos problemas iba a trabajar en el boxeo desde otra faceta y fue la de apoderado. Una comisión fue dirigida por Alexis Argüello y la otra fue manejada por gente más seria, como el doctor Aragón y sus amigos.
¿Por qué “El Ratón” te buscó a vos y no a otro para manejar a Rosendo?
Porque vivo en Monseñor Lezcano y él ha de haber dicho ‘aquí está este maje donde me voy a empajar.
¿Cómo fueron tus primeros pasos como manejador?
Duros hermano, porque siempre tenía en mi oficina al “Ratón” y al “Gavilán” a sacarme dinero con el cuento de Rosendo. Pero habiéndomelo dado a mí “El Ratón” comenzó a ofrecerlo a otras personas para que lo manejaran. Yo me asesoré con don Guayo Aragón y me hizo abrir mejor los ojos.
¿Rosendo al inicio te dio problemas?
Para nada. Andaba disfrazado con ‘piel de oveja’, pero claro, cuando ‘la rompía’ se ponía ‘piel de tigre’. Desde mucho antes de ser campeón del mundo él siempre tuvo problemas con la policía, etc.
¿De todos los púgiles que has manejado, cuál ha sido el más problemático?
El más problemático fue al que le dediqué más tiempo: Rosendo Álvarez.
¿Te cae mal Rosendo. No te simpatiza?
No, porque él es parte de mi orgullo. A él no le gusta escuchar esto, pero realmente yo fui quien lo llevó a ser campeón del mundo con la ayuda del señor Luis Spada. Rosendo Álvarez, el bi-campeón del mundo, es parte de mis satisfacciones en este deporte.
¿No te considerás enemigo de Rosendo?
Cuando firmamos el contrato en que me indemnizó quedamos con buenas relaciones, pero de pronto apareció con versiones ridículas que me satanizaban, y al meterse él al boxeo decía ‘lo hago para que no le pase a los boxeadores lo que me pasó a mí’. Realmente a nadie le va a pasar lo que le pasó a él, lo convertí en campeón mundial invicto en tres años”.
¿Considerás que estás ‘colorado’ en el boxeo?
Los comentarios de los cronistas juegan un papel muy importante en esto, y Rosendo, cuando estaba en el “hit-parade” siempre anduvo hablando mal de mí ante sus amigos periodistas. Pero lo cierto de todo es que si yo le he hecho algo anómalo a él no me hubiese indemnizado. Si lo hizo fue porque las cosas siempre estaban correctas. Fue él quien me dio el ‘color’.
¿Por la fama que tenés, has sentido que la gente se intimida cuando está cerca de vos?
Creo que no. El boxeo es como un ‘hobbie’ para mí. No le hago mal a nadie, mis intereses están en otra área y la imprenta es mi negocio personal.
Otro de los boxeadores que manejaste fue Julio “Yambito” Gamboa, hablame de él.
Ése caminó como campeón por las calles de Nicaragua sin nunca haberlo sido. Tenía noqueado a Satoshi Iida en el tercer asalto en Japón y no lo quiso terminar porque decía que estaba fácil y quería lucirse. Siempre se las tiró de “Ricky Martin”.
¿Y el más disciplinado quién fue, Adonis Rivas?
En su momento él, debido a las múltiples necesidades que tenía con su familia en León. Nunca había actuado como estelar en Nicaragua, por lo tanto nunca se le habían subido los humos. Y su gran demostración ante “Pelucho” Morales lo consagró como un gran campeón y Nicaragua entera lo quiso.
¿Los otros promotores te envidian o te temen, sentís algo?
No sé eso, pero te lo digo que a todos trato de darle consejos. A Miguel Mejía, a Luis Manuel Fernández y muchos más.
¿Dicen que el que mejor se maneja en el boxeo es el tipo ‘araña’, te considerás así?
Te dije anteriormente que esos comentarios no van conmigo, porque yo no vivo del boxeo, para mí son como horas extras, una recreación, sólo eso.
¿Cuál es tu relación con el presidente de la Conibop?
Hemos tenido buenos ratos y momentos de tensión. Pero andamos en esto y siempre nos vemos las caras.
¿No te impresionan los actos o las cosas que realizan los boxeadores?
En lo más mínimo me impresionan, además es su vida y su dinero.
¿Qué opinás del boxeo nica?
Está estancado. No tenemos entrenadores para llevar a nuestros boxeadores a un nivel de calidad, que sean tiros seguros cuando diputen título del mundo. Además, los amateurs saltan al profesionalismo con sólo 50 enfrentamientos. Para la época de “Yambito” o Rosendo ellos se tornaron profesionales con más de 150 combates de aficionados.
¿Cuántas peleas de título del mundo tenés en tu historia?
Tengo 26 peleas de título del mundo, con diferentes boxeadores. Incluso, hasta después de separarme de Rosendo siento que esos combates fueron por mis méritos, porque enfrentaba a sólo “pollitos con papas”. Una vez (Ricardo) Mayorga le dijo a un colega tuyo que una de las personas que más méritos tenía en su éxito era yo, porque le hice sus primeros diez combates en el profesionalismo, que son los más difíciles en la carrera de cualquier boxeador.
¿Con tanta experiencia de peleas de título del mundo te considerás la solución del problema del boxeo en Nicaragua?
No, en ningún momento. Creo que los que solucionan el problema en Nicaragua son la gente que se arriesga a hacer programas pugilísticos en un momento en que la cosa está dura.
¿Si la gente te hiciera caso, creés que el boxeo sería mejor?
Quizás sería más fácil hacer muchas veladas boxísticas, porque necesitamos eso, que los jóvenes se desarrollen en este arduo deporte, y con estas condiciones poco amigables muchos promotores novatos pagan bolsas que están fuera de la lógica de este deporte.
¿No sentís que la gente se te aleja?
Los asesores de esas personas hacen mal trabajo.
¿Considerás que has sido cuestionado injustamente?
Claro que sí, porque a como te dije anteriormente, Rosendo y sus amigos de los medios me satanizaron.
¿No creés que sos un tipo malo o incómodo?
Para nada. Preguntale a Adonis cómo fueron sus cuentas. Todo fue claro.
¿Cómo creés que es el concepto que la gente tiene de vos?
No sé hermano, pero si no voy a una venta con lo completo no compro la comida. Lo que piensa la gente de mí no me quita el sueño.
¿Cómo te gustaría ser recordado en la historia del deporte en Nicaragua?
No ando buscando historia. No soy como otros promotores que pagan por salir en la televisión o en los periódicos, y que la mayoría de ellos ya salieron de este negocio porque no pudieron mantener eso de pagar por todo. Me gusta estar como se dice en la “llanura”, medio escondido y salir de repente, concluyó polémico Mario Arce.