El Deportivo

Ocho jonrones en ocho turnos en un juego

Aquí, Rafael Valle bateó cinco jonrones en un desafío; en Grandes Ligas el récord es de cuatro

Xavier Araquistain

El aficionado José Antonio Manzanares, de Managua, me escribió un correo preguntándome que si el récord de cinco jonrones en un juego, conseguido por el pelotero nica Rafael Valle, del equipo Chinandega, ante el Estelí en 1978, es un caso único en la historia del béisbol mundial, amateur o profesional.
A su inquietud debo responder que, sin duda, para Nicaragua es todo un récord; a nivel de Grandes Ligas el récord es de cuatro cuadrangulares en un juego, conseguido por 15 peloteros, siendo el último Carlos Delgado, el 25 de septiembre de 2003, en partido jugado en Toronto ante Tampa Bay. Hay récord de cinco jonrones en un mismo día impuesto por Stan Musial, de los Cardenales, en un doble juego y empatado por Nate Colbert de los Padres de San Diego.
Pero revisando récords profesionales y aficionados he encontrado que el récord de más jonrones en un juego es de ocho. ¿Cómo es posible eso? Se preguntarán. Cuentan los registros que el 15 de junio de 1902 en la liga de Texas profesional, el equipo Corsicana visitaba al equipo Texarkana y trataba de alargar su racha de victorias consecutivas, que era de 26.
Un joven de 19 años llamado Jay Justin “Nig” Clarke, receptor del equipo Corsicana, inscribió su nombre en los libros de récords al ir a batear en el juego ocho veces y en las ocho oportunidades hizo cruzar la pelota de jonrón sobre la barda, sacándola del parque. El partido fue ganado por Corsicana con el abultado marcador de 51 carreras a tres en nueve entradas.
Clarke no sólo empujó un total de 16 carreras, sino que impuso una marca de 32 bases alcanzadas en un juego. Ambas son marcas para béisbol amateur o profesional. Fue la victoria número 27 en forma consecutiva del equipo Corsicana, también un récord para todo tipo de béisbol organizado. Esa derrota motivó el retiro del equipo perdedor Texarkana de la liga y nunca más volvió a ingresar.
Como anécdota, en esa época, cada vez que alguien conectaba un jonrón, alguien utilizando un sombrero pasaba entre el público recolectando dinero para el pelotero que lo bateaba. Con sus ocho jonrones Clarke obtuvo ganancias de más de 200 dólares, superando el valor de su salario de un año.
Clarke subió a las Ligas Mayores tres años después (1905), en donde permaneció por nueve temporadas, habiendo bateado apenas seis jonrones en 1,536 turnos al bate, dos jonrones menos que los que bateó en una sola tarde.
Jay Justin “Nig” Clarke nació en Amherstburg, Ontario, Canadá, debutó en 1905 en grandes ligas con los Indios de Cleveland participando en 5 juegos y fue cambiado a los Tigres de Detroit, con quienes sólo jugó tres juegos, habiendo sido regresado a Cleveland con los que jugó 37 partidos.
Jugó con Cleveland hasta 1910 y sus seis jonrones los bateó en sus primeras cuatro temporadas, siendo su mayor producción los tres que bateó en 1907 en 390 turnos. En 1905 bateó un jonrón en 130 turnos, en 1906 uno en 179 turnos y el sexto y último en 1908 en 290 turnos. En sus últimos cinco años no pudo jonronear. Bateó para .254 con 390 hits en 1,536 turnos en 506 juegos en que participó conectando 64 dobles y 20 triples. Anotó 157 y empujó 127 carreras.
Jugó como catcher en 461 partidos, cuatro en la inicial y como emergente disparó un hit en 35 turnos. Bateador derecho de 5’8” de estatura y 165 libras de peso, Clarke murió el 15 de junio de 1949 en River Rouge, Michigan, fecha en que su hazaña de ocho jonrones en un juego, cumplía 47 años 