El Deportivo

Los excesos de Samuel


Barcelona / EFE
Acusar a Frank Rijkaard de “ser mala persona” y asegurar que en el club existen dos bandos: los próximos al presidente Joan Laporta y los que están con el ex vicepresidente Sandro Rosell, han puesto a Samuel Eto’o, un jugador contestatario, en el disparadero, justo en el momento más importante de la temporada.
No es el primer exceso verbal del rebelde Eto’o y seguramente no será el último, pero ha dicho en voz alta lo que era una evidencia: la división existente en el vestuario entre los partidarios de uno y de otro, con Frank Rijkaard en medio, un problema de difícil solución para el presidente Laporta.
A Eto’o le ha asentado como un tiro que Rijkaard desvelara tras el partido del Racing que el camerunés se había negado a jugar. Hasta la fecha, el comedido entrenador del Barça era de la teoría de que el vestuario hay que manejarlo sin estridencias y desde la cocina, algo que había hecho hasta la fecha con mucha mano izquierda.
Pero Rijkaard no ha aguantado más. Después de soportar unos cuantos episodios de egolatría del camerunés, ha dicho basta. Eto’o fue recibido como un héroe el pasado domingo en el Camp Nou. Saltó el último a calentar y fue vitoreado por los aficionados.
Sin embargo, la dinámica del partido no le favoreció ante el protagonismo que obtuvieron el meta Valdés, que paró un penalti, Ronaldinho, autor de dos goles, y Leo Messi, que jugó los últimos 22 minutos en sustitución de Javier Saviola. Cuando Eto’o tenía que jugar, por la dinámica del partido, ya era demasiado tarde para él, según consideró, y entonces empezó el problema.
El del martes pasado es un capítulo más en los excesos del delantero, tan genial en el campo como imprevisible en sus reacciones fuera de él. El Barça ya sabía de su carácter cuando lo fichó en el verano de 2004, en una apuesta personal del presidente Laporta.
Al término de aquella temporada, celebró el título de campeón liguero en el Camp Nou con un cántico ofensivo: “Madrid, cabrón saluda al campeón”. Tuvo que disculparse en público al día siguiente de aquel exceso verbal.
También culpó a sus compañeros de no haberle ayudado a conseguir la ‘Bota de Oro’ de la temporada 2004-05, galardón que fue a parar a manos de Diego Forlán, en un partido en el que el Barça ya no se jugaba nada.
En enero de 2006, Eto’o tuvo que pedir perdón al jugador del Athlétic Unai Expósito, a quien había escupido durante un partido en el Camp Nou. “No he hecho nada. No he escupido, y si le he tocado le he pedido perdón, pero yo no iba a escupir. Yo he escupido pero no iba a él. Él se ha montado su circo y es su problema, pero yo no le he escupido, y si le he tocado le pido perdón”, reiteró Eto’o entonces.
Durante la Supercopa de España, disputada contra el Espanyol a principios de esta temporada, Eto’o se fue del campo después de haber sido sustituido por Eidur Gudjohnsen y sin participar en las celebraciones por el título.
Después llegó la lesión en septiembre en Bremen y una intervención quirúrgica en el menisco que le han dejado inactivo durante más de cuatro meses.
A las primeras de cambio, ha vuelto a aparecer el irascible Eto’o y ha puesto a Joan Laporta en una difícil tesitura. Ahora Samuel ha destapado la caja de los truenos, anunciando la existencia de dos grupos en el vestuario.
Por una lado estarían el grupo próximo a Laporta, en el que se incluye Eto’o y el cuñado del presidente y gran amigo del delantero, Alejandro Echevarría; en el otro lado, según la división realizada por el camerunés, estaría Ronaldinho, amigo de Sandro Rosell, y Rijkaard, quien hasta la fecha se ha mantenido en un término medio en esta batalla entre laportistas y sandristas.
“Hay dos grupos, uno es el del presidente, y otro, de otra persona, pero deben saber que he vuelto, aunque a algunos les duelan mis goles”, aseguró Eto’o.
La solución es complicada y para el barcelonismo lo peor que le podía ocurrir ahora, con la eliminatoria de ‘Champions’ ante el Liverpool e importantes partidos ligueros (Valencia, Sevilla y Real Madrid) en los próximos días.
Eto’o, el goleador Samuel, ha vuelto a excederse y ahora ha abierto una brecha importante, porque se ha enfrentado con quien manda en el vestuario: el entrenador y con la megaestrella del equipo, Ronaldinho.
El embrollo fue terminado en menos de 24 horas, cuando el secretario técnico del Barcelona, Aitor ‘Txiki’ Begiristain, y el entrenador, Frank Rijkaard, tras mantener una reunión de una hora en el Camp Nou, decidieron que el camerunés no será sancionado, a petición expresa del técnico holandés.
Ambos comparecieron para ofrecer su versión, intentaron dar por concluida la crisis y extrajeron una lectura positiva: Rijkaard aseguró que la polémica tendrá una reacción “positiva en el grupo, que empezará a trabajar con más energía”.
Y como en las otras ocasiones, Samuel Eto’o, negó el martes por la noche, en declaraciones a la emisora privada de radio Cadena SER, que llamara “mala persona” a Rijkaard.
“Es mentira, yo no he llamado mala persona a Rijkaard. A quienes les encanta la polémica lo quieren enfocar así”, añadió Eto’o.
“Yo no rectifico nada”, añadió el futbolista. “No he explotado, he contestado a lo que alguien ha dicho sobre mí”, aseguró