El Deportivo

“Brilló” el Estadio

Hace 50 años el Estadio Nacional se vistió de gala

Colaboración
El sábado 16 de febrero de 1957 brilló el campo de juego de nuestro querido coloso de concreto, iluminado por sus nuevas torres. Según las noticias de los diarios de la época, esa fue una noche memorable para el béisbol y el deporte nicaragüense. La agencia de noticias internacionales AP dio a conocer al mundo la inauguración del béisbol nocturno en Nicaragua, donde por primera vez se jugaría bajo luminarias artificiales.
Las instituciones involucradas en garantizar las instalaciones fueron la honorable Comisión Nacional de Deportes (CNDD), el Ministerio del Distrito Nacional (DN), que laboraron prolongadas jornadas de trabajo junto a los ingenieros y técnicos de la Empresa Nacional de Luz y Fuerza (Enaluf), con el objetivo de cumplir la meta programada para el sábado 16 de febrero de 1957.
Protesta de pobladores
Ante la expectativa que significaba el acontecimiento, los pobladores de los alrededores del Estadio protestaron por los apagones que ocasionarían al encender las torres la noche inaugural. Enaluf manifestó que era imposible iluminar el Estadio sin antes cortar el fluido eléctrico al mismo tiempo en algunas zonas de Managua. Finalmente, como siempre, la población fue la sacrificada y no hubo retroceso en la realización del evento.
Según versión del diario Novedades, el jueves 14 por primera vez oficialmente se observó iluminado el campo del Estadio. A eso de las 11 de la noche se realizó la primera prueba. Se encendieron las ocho torres instaladas alrededor del parque de pelota. El mayor GN Arnoldo García “Realito”, César A. Lacayo L. y el secretario de la CNDD, doctor Leonte Valle López, fueron los primeros en pasar al campo llevando algunos guantes y pelotas, por lo que comenzaron a bolearse ante la presencia de un grupo de aficionados que ingresó a las instalaciones, quedando todo preparado para el espectáculo nocturno del sábado, donde los protagonistas serían los equipos Estrellas de Emilio Cabrera y el combinado Cinco Estrellas-Granada.
Encargados de la obra
Estuvieron a cargo de la obra los ingenieros Humberto Salvo, Gerente General de Enaluf, y Gustavo Raskosky, Ministro del DN, institución que financió la instalación de las torres con sus accesorios mediante la recaudación de los impuestos capitalinos. El ingeniero Román declaró que las luminarias consumían 500 KW y la empresa estaba en capacidad de abastecer al Estadio después de las 9:00 pm, a fin de perjudicar lo menos posible a la población y garantizar tres juegos a la semana. También sumaron sus esfuerzos en dicha instalación los ingenieros Octavio Salinas, Amador y Membreño, quienes hicieron posible ver realizados los sueños de miles de aficionados que presenciarían por primera vez en la historia de Nicaragua juegos nocturnos de béisbol.
Se levanta el telón
Ramiro Solórzano Villalta, “Fonguito”, recuerda que días previos al 16 participó probando el sonido para que todo saliera bien. “El sábado desde muy temprano la gente comenzó a llenar los palcos y las graderías. Se calculó que entraron entre 20 a 25 mil fanáticos. Cuando llegaba la penumbra al caer la tarde, sólo se observaban las brasas de los cigarros encendidos y el murmullo de la fanaticada esperando que subieran la palanca. Solamente estaban encendidas las luces internas de las cabinas y del techo. Al llegar el momento cumbre, no recuerdo la hora, la gente “estalló” en gritos. Todo era alegría. Se observaba todo iluminado el campo de juego, esperando la entrada de las Estrellas de Emilio Cabrera y el combinado Cinco Estrellas-Granada”, apunta “Fonguito”, quien afirma que “las torres estaban ubicadas una parte en el techo del Estadio y otras detrás de la cerca del left field y rigth field, respectivamente”.
“Se vivía un ambiente inolvidable. Queríamos ver pelota de calidad. La llegada de las Estrellas de Emilio Cabrera despertó entusiasmo, sobre todo por el roster que traía”, encabezado por Edmundo “Sandy” Amorós, el héroe de la Serie Mundial del 55, recordado por la inolvidable atrapada que realizó sobre un batazo de Yogi Berra; Willie Miranda, Angel Scull, Tony Taylor, Camilo Pascual, Enrique Izquierdo, Evelio Hernández, Carlos Paula, Vicente Amor, Frank “Panchón” Herrera, René “El Látigo” Gutiérrez, Pedro Cardenal, Julio Guerra y Fernando “Trompo Loco” Rodríguez.
Rememora el veterano cronista deportivo Edgard Castillo (Koriko): “Todo era alegría. Se escuchaba el griterío del público en un espectáculo inolvidable”.
“Salimos al terreno de juego y recuerdo que en el centro del box estaba el mayor Arnoldo García ‘Realito’ y otras personalidades. Pero más cuando enfrenté al gran Camilo Pascual y por ser protagonista en el primer partido del único triple play que se realizó en la serie, algo que nunca olvido”, desataca el profesor Orlando O’Farrill García, quien integró el equipo nica.
Ese partido lo ganaron los cubanos 14x1, con jonrones de Angel Scull y Enrique Izquierdo en respaldo de Camilo Pascual, quien en siete innings ponchó a 9 y cedió los 6 hits nicas. Julio “El Guarao” Guerra retiró a los seis que enfrentó, ponchando a los últimos cinco en fila.
El inolvidable triunfo de Mathews
Mudel Mathews mantiene vivo en sus recuerdos, la victoria impresionante sobre aquella constelación de estrellas y en especial haberle recetado par de ponches al gran Sandy Amorós, hazaña que también la imitó Bayardo Reyes “El Rubio de Nindirí”.
“Mi jefe, don César A. Lacayo L., me regaló dinero en efectivo por ese inolvidable triunfo de 4x3 ante un equipo casi de Grandes Ligas. Esa noche lancé las nueve entradas, haciendo gala de mi control, me sentí el pelotero más feliz de la tierra”, agrega Mathews Ruiz. El pitcheo estelar de las Estrellas de Emilio Cabrera también fue estremecido por el poder nicaragüense al recibir cuadrangulares conectados por Alerton Martin, “El Bambino del Caribe”, Moisés “Momo” Niño Obando y de los extranjeros Manuel A. Díaz (panameño) y Roberto Zapata (colombiano).
Éste fue el ambiente del escenario que rodeó hace 50 años la inauguración de las torres del Estadio Nacional, previo a cantarse el playball de la segunda temporada de la Liga Profesional, todo un magno acontecimiento que será recordado en los anales de la pelota pinolera. Días después los equipos amateurs de Primera División, el Luz y Fuerza y Managua, jugaron el primer partido nocturno oficial del Campeonato del Pacífico, ganando el Managua 6x4, dirigidos por el recordado Carlos Pérez Bermúdez.
Años más tarde, en agosto de 1971, la torre ubicada en la zona del left field cobró su primera víctima. El recordado personaje rivense Juan Acuña Canales, “El Panameño”, cayó fulminado al terreno después de recibir una descarga de 2,400 voltios, producto de un contacto que tuvo con unos cables, de los que “El Panameño” desconocía que tenían energía.
El triste final de esta obra que contaba con ocho torres que iluminaban el campo de nuestro pasatiempo favorito y una serie de eventos inolvidables, fue que fueron quebradas y derruidas por el terremoto que devastó nuestra querida Managua el 23 de diciembre del 72. Solamente quedan grabados los recuerdos para trasmitírselos a las nuevas generaciones, con el propósito de que conozcan un poco de la historia de la principal instalación deportiva de la época, construida durante la administración Somoza García y que sobrevive a pesar de que expiró su vida útil. Posterior al terremoto se han realizado esfuerzos de las autoridades gubernamentales por mantenerla en pie a fin de brindar recreación al pueblo. Mientras tanto, la sociedad nicaragüense continúa esperando y soñando con que algún día tendremos una nueva instalación deportiva