El Deportivo

¡Abran paso, llegan los Jordan!

Los hijos de Michael Jordan juegan baloncesto y se destacan

Xavier Araquistain

En uno de los suburbios del norte de la ciudad de Chicago, la Academia Loyola, una escuela secundaria con 98 años de existencia, tiene un gimnasio para baloncesto con capacidad para 2,000 asientos, y es común ver sentado allí al otrora superestrella del baloncesto profesional de la NBA Michael Jordan, dueño del mejor promedio de puntos por encuentros en la historia, con 30.16 en 1,072 partidos.
Ya la historia de Jordan es de sobra conocida, pero ahora él, además de trabajar como jefe de operaciones de los Bobcats (Gatos Monteses) de Charlotte en el baloncesto de la NBA, se dedica a ver jugar a sus dos hijos mayores, quienes ahora lo emocionan como a cualquier padre de familia.
Sus hijos Jeff, de 18 años, con estatura de 6 pies y 2 pulgadas, y Marcus Jordan, de 16, con 6 pies y 3 pulgadas, juegan y tiran de perfil zurdo, pero a diferencia de su padre, manejan con normalidad sus respectivas lenguas cuando atacan el aro. Recordemos que Michael siempre que se desplazaba para anotar sacaba su lengua.
Ellos no tratan de ser como su padre Michael dentro de la cancha, pero sí son piezas claves del equipo Loyola Academy, muy bien balanceado, que lleva récord de 20 triunfos sin derrota y que está valorado como el equipo número 22 entre los mejores 25 de secundaria de la Unión Americana, en un ranking elaborado por el prestigiado periódico USAToday.
Para el coach Bryan Tucker “ellos tienen gran presencia en la cancha, son jugadores muy versátiles e inteligentes, y a pesar de su juventud, tienen buen grado de madurez”. Por su parte, Michael señala: “Ellos no consideran que deben seguir mis pasos. Ellos tienen sus propios estilos y tipos de juego diferentes al que yo jugué. Obviamente son muy jóvenes, pero tienen una gran pasión por el baloncesto”.
Michael Jordan agrega: “Yo sólo quiero que tengan su propia identidad como jugadores, y más adelante ellos decidirán qué es lo quieren hacer, si continúan con el baloncesto. Es fácil detectar que ellos disfrutan de sus habilidades a la hora de jugar”.
Estos hermanos han aprendido a ganarse el respeto por su juego individual y por su estilo atlético, pero sobre la cancha han sabido desempeñarse y comportarse, pues están convencidos de que han provocado atención y expectación.
El coach Bryan Tucker asegura que los hermanos poseen grandes perspectivas como jugadores, acorde a la celebridad en el juego que ha sido su padre. Respecto a las comparaciones a que serán sometidos por ser hijos de un famoso jugador, el mayor, Jeff Jordan, indica: “Sabemos que esto siempre va a ser así, por eso trato todo el tiempo de comportarme tal como me lo han enseñado nuestros padres, quienes han hecho una muy buena labor en educarnos y prepararnos, sobre todo por lo que iba a suceder al ir creciendo, tanto en la escuela con los compañeros y profesores, y ante los periodistas.
Los scouts gustan de los Jordan
En las valoraciones de los buscadores de talentos, Jeff Jordan es un defensa “combo”, pues igual puede jugar como los dos tipos de defensas (Point Guard o Shooting Guard) que se requieren en baloncesto. En la actualidad promedia 11.6 puntos por encuentro y está valorado como un jugador prospecto universitario de nivel medio-mayor de División I.
Jeff ha manifestado que muy pronto tendrá que decidir sobre cuál será su próxima escuela al final de la temporada, pues tiene muchas opciones de becas con su actual escuela Loyola: Xavier, Valparaíso, Bowling Green e Illinois State.
Marcus Jordan, de 16 años, está considerado como un prospecto universitario muy cotizado, proyectándose para estar en un futuro no lejano entre los mejores prospectos de la Conferencia. Actualmente promedia 8.3 puntos por juego.
Revistas especializadas ranquean a Marcus Jordan como el jugador número 34 del país entre los jugadores de segundo año (Sophomore) de todas las escuelas secundarias de la Unión Americana, citando su estilo refinado y rápido que le permite desplazarse con mucha seguridad en toda la cancha. Marcus --según los scouts-- es creativo y ésa es definitivamente una de sus fortalezas.
Los Jordan han demostrado que ya han dado un primer paso explosivo, sin temor, de estilos relampagueantes y con el respaldo de la “marca” competitiva que les da su apellido. El padre, Michael Jordan, quien cumplirá 44 años este mes de febrero, no se pierde juego alguno de sus hijos, incluso en los encuentros de visita se presenta para ver a sus retoños, y aunque su sola presencia causa verdadero bombardeo de flashes de cámara y de cámaras de teléfono, su misión es ver el desempeño de sus chavalos.
Michael tiene una excelente relación de padre-coach con sus hijos, quienes siempre están extremadamente apoyados por sus progenitores, pues la madre de ellos, Juanita, divorciada de Michael, ayuda a compartir la custodia de los tres hijos que procrearon. Respecto a posibles duelos “uno a uno”, Jeff asegura que podría hacer el intento de vencer a su padre aprovechando que el viejo ya no asiste con regularidad al gimnasio; mientras que Marcus, siendo menos diplomático, asegura: “Oh sí, definitivamente creo que lo puedo vencer, porque ahora soy un poco más rápido que mi padre”, asevera.
¿Llegarán a la NBA?
El hecho de que los hijos de Michael Jordan hayan escogido el baloncesto como su deporte preferido, desde ya, cuando están a punto de convertirse en adultos, hace que todas las flechas indiquen que ambos muchachos se esforzarán por avanzar al baloncesto universitario y más adelante al baloncesto profesional de la NBA.
El padre de ellos jugó para la universidad de Oklahoma, luego pasó a los Toros de Chicago y los llevó a la conquista de media docena de títulos en dos series corridas de tres coronaciones en el máximo nivel de baloncesto del mundo. Luego de dos retiros decidió jugar para los Wizards de Washington, equipo del cual también fue directivo. Hoy, Michael labora para los Bobcats de Charlotte y la gran interrogante es que si sus hijos podrán ser seleccionados por la organización para la cual él trabaja.
Por el momento ya se escucha en el baloncesto colegial, ¡Abran paso, pues aquí vienen los hijos de Michael Jordan!