El Deportivo

Clyde quiere hacer historia

El estadounidense Clyde Williams es el máximo impacto ofensivo de la LNBP

Carlos Alfaro

Clyde Williams descargó dos monstruosos cuadrangulares, uno para darle temprana ventaja en el juego al Bóer sobre su archirrival León y el otro para dejarlo tendido y convertirse en el gran héroe del desafío.
Bastó un solo swing para que hiciera estallar el estadio en júbilo. Más de 10 mil personas le aplaudían, lo ovacionaban. Williams en ese instante era el número uno. Hubo un gozo total esa tarde del domingo 14 de enero en el Estadio Nacional y, sin duda, fue uno de esos juegos que serán recordados por “los siglos de los siglos”.
Una jornada mágica, de eso no hay dudas. Pero al preguntarle a Clyde Williams cuál de los dos jonrones fue el que más ha disfrutado de la Liga, responde rotundamente: “Ninguno de ellos ha sido el mejor para mí. El que más me ha emocionado fue el primero que descargué”.
Ocurrió el 22 de noviembre del año pasado, cuando Williams, quien estaba volando bajo y siendo acreededor de múltiples críticas, se fue para la calle por primera vez ante el pitcheo metropolitano.
Cuando terminó el juego, pocos dieron la importancia al vuelacercas del norteamericano… Fue el encuentro en que Melvin Rosario, con jonrón abriendo el séptimo inning contra Chico Rayo, quebró empate a 8 carreras e inició rally de tres que le dio la victoria al Bóer 11x8.
Rosario y el relevista Jorge Cortez (2-0) fueron los grandes protagonistas del juego, mientras que Williams pasó a un tercer plano, y salió del estadio sin ser muy felicitado.
“Lo recuerdo como si fuera ayer. Todo estaba tranquilo a mi alrededor. La algarabía era para Rosario y Cortez. Pero te confieso que por dentro yo sentía como una gran fiesta”, dijo el artillero.
“Fue como quitarme una montaña de presión que llevaba cargando. Fue como liberarme de la responsabilidad que tenía, de ser el hombre de fortaleza. Desde entonces, aunque ustedes no lo crean, me sentí respirando mejor”, añadió el artillero.
Williams arribó al país con la fama de ser un verdadero tronquero… En la Liga Independiente de Atlantic City había registrado temporadas consecutivas de más de 20 vuelacercas.
Fue traído a Nicaragua por Darío Delgado, su compañero de equipo, y en un momento en que el artillero norteamericano estaba en etapa de ajustamiento y los resultados no aparecían por ningún lado, era Delgado quien pedía paciencia a la directiva, quienes tenían planes de darle la libertad.
“Siempre le dije que no se apresuraran. Yo conozco a este tipo. Sé de lo que es capaz. Así que ellos entendieron el mensaje. Y los resultados demuestran que Clyde es el elemento de mayor impacto que ha tenido esta Liga”, dijo Delgado.
Clyde comenzó a jugar pelota a los 14 años… Nació en Orlando, Florida, hace 27 abriles y siempre recibió el apoyo total de sus padres.
Era un gran alumno en clases, pero su pasión por el juego lo expulsó de las aulas y lo trasladó al diamante, donde comenzó a aprender la posición de primera base.
Jugó apasionadamente hasta que le llegó la oportunidad de firmar para el béisbol organizado a la edad de 18 años con los Expos de Montreal.
“Lo máximo que escalé fue a Clase A Fuerte. Pienso que para subir a la cima no sólo se requiere de talento, sino también de suerte y yo carecí de ello”, dijo Williams.
Pero pese a la frustración de no haber llegado más lejos, Clyde pudo recuperarse. “Se cerró esa puerta, pero se abrirán otras”, pensó.
Un ex compañero de los Expos lo buscó para que se uniera al team “Surf” de la Liga Independiente de Atlantic City, y ahí se ha convertido en toda una figura por la contundencia con que golpea la pelota.
Tras su llegada al país, esos trancazos con trazos de eliminar la teoría de la gravedad han convertido a Williams en un ídolo para los aficionados del Bóer.
Aunque a muchos veteranos les cuesta reconocer, su nombre será recordado entre los máximos aporreadores de pelotas, justo como lo hacía Marvin Throneberry, el astro del Cinco Estrellas, que jugó en aquella Liga Profesional de la década de los 50 y 60.
“No sé si soy ya un ídolo, pero te digo que he sentido cómo la gente ha apreciado el trabajo que he hecho.
Eso me hace sentirme bien porque significa que tengo mi trabajo asegurado”, dice Clyde con una sencillez incomparable.
“15 HR me harían sentir feliz”
Clyde vino a Nicaragua a experimentar lo que era jugar béisbol invernal. Jamás antes había tenido el chance de hacerlo, hasta que Darío Delgado lo convenció para hacerlo en nuestro país.
“Yo siempre la pasaba con mi esposa, pero ella también me instó a que probara. La experiencia ha sido fenomenal y quiero marcharme dejando una historia, la historia del cuadrangular”, dijo Williams.
¿Satisfecho con los 12 cuadrangulares que has descargado en la LIGA?
“Me siento bien, pero por hechos de historia, 15 vuelacercas me harían feliz. Sería interesante que mi nombre año a año se mencione en Nicaragua como el máximo jonronero en una sola campaña”.
Con el poco tiempo que tenés, ¿creés lograr pasar la marca de 14 HR?
“Creo que sí, porque son seis juegos más y tendría al menos tres turnos en cada uno de los desafíos.
Pienso que puedo llegar a 15, pero no me quiero presionar y por ello cada vez que estoy en la caja no me engolosino buscando el cuadrangular”.
¿Qué te ha parecido la pelota nica?
“Mucho más de lo que esperaba. Hay equipos como León, que su pitcheo es de categoría “AA”, pero conjuntos como el San Fernando tienen nivel rookie. Ojalá que la Liga vaya caminando, porque está muy competitiva”.
Muchas chicas siguen a los jugadores, ¿a vos te han seguido?
“Bastantes. Pero desde que conocí a una bella mujer en mis primeros años, no volví a fijarme en otra. Esa mujer es mi esposa y siempre está conmigo. Ahorita ella está en Nicaragua y la pasamos de maravilla”.
¿Qué ha sido lo más complicado para vos?
“El béisbol es el mismo en todos lados, pero algunos tienen su forma de jugarlo y las condiciones cambian. Eso para mí fue lo más difícil, adaptarme a las condiciones que aquí nos dieron. Esa viajadera en autobús, el calor y los juegos a la una de la tarde en Chinandega. Todo eso es aniquilador”, concluyó diciendo el mitológico Clyde Williams