El Deportivo

Clifford Scott, simplemente el mejor


Xavier Araquistain

Entre la noche del pasado 10 de enero y la madrugada del día 11 falleció de un paro cardíaco, en la isla Gran Caimán, el mejor jugador de baloncesto nicaragüense Clifford Scott, quien dedicó su vida a practicar, promover y ayudar a atletas del baloncesto.
Clifford se había trasladado a Gran Caimán después de la guerra en Nicaragua y allí se convirtió en un importador de mariscos, y también jugaba baloncesto, luego de haber brillado durante toda la década de los años 70’s en nuestro país.
Su fallecimiento sin duda ha impactado a todos los que le conocimos, lo admiramos y quienes disfrutamos de su amistad. “Clifford nació en Puerto Cabezas el 20 de julio de 1954 y a su muerte contaba con 52 años”, nos confirmó su esposa Holanda Herrera Gaitán, quien nos facilitó el álbum de fotos y recortes de periódicos de la vida deportiva de Clifford.
“Clifford estuvo en Nicaragua el 29 de diciembre y aunque regresaría el día tres de enero a Gran Caimán tuvo que postergar su viaje dos días luego que el dos le robaran su camioneta doble cabina en las cercanías de la cancha de baloncesto de Villa Progreso, hacia adonde se había dirigido para ver en acción a varios jugadores costeños que acostumbran a reunirse en dicha cancha. Clifford se confió y se bajó a preguntar por los costeños y dejó su camioneta encendida y en un abrir y cerrar de ojos un tipo que se bajó de un carro se montó y robó la camioneta”, nos indicad Holanda.
“Ese robo lo afectó mucho, y se lamentaba que solo a eso había venido a Nicaragua. Clifford también estaba afectado por el reciente fallecimiento de su padre don Linford Scott de origen inglés, el pasado 26 de agosto del 2006”.
Clifford, jugador estrella
La historia del baloncesto nacional indica que después de que el terremoto de diciembre de 1972 destruyó la capital, jugadores como los ingenieros Uriel González y Walter Bostrom reunieron a conocidos basquetbolistas para levantar el baloncesto, formando un equipo con jugadores que serían trabajadores del llamado en ese entonces Departamento de Carreteras.
“Ambos nos reunimos con jugadores activos costeños como Clifford Scott, Rodolfo Ellis “Taxí”, el tirador Johnny Wilson, Franklyn Pacheco, Gonzalo Salazar, el ex –seleccionado de Panamá Roger Hodgson, uno que le decíamos “Witty” que no recuerdo su nombre y uno de los estelares de Managua Eddy “El Tucán” Almendarez”, recuerda el ingeniero Bostrom, uno de los amigos más cercanos de Clifford.
“Luego apareció el equipo de la UCA encabezado por Sammy Lambert, Derrick “Putá” Omier, Silvio “El Chivo” Fuentes, Emigdio “Paleta” Rodríguez, entre otros, y se convirtió en el gran rival de Caminos y luego, cuando se activó la liga de primera división en la cancha de “Los Marañones”, de la Colonia Centroamérica, la rivalidad entre los dos equipos creció”, asegura Bostrom.
“Clifford Scott ha sido el mejor jugador nacional, apartando al seleccionado de Panamá, Roger Hodgson. Sammy Lambert y Derrick Omier fueron muy buenos, pero en mi opinión Clifford ha sido el mejor. Una palabra que define totalmente a Clifford Scott es: Disciplina. Clifford ha sido el mejor ejemplo de disciplina que yo he visto, poseía unas condiciones increíbles, era un líder en la cancha, se fajaba en todo momento y guiaba a su equipo en las buenas y en las malas. A mi juicio Clifford ha sido y seguirá siendo por mucho tiempo lo mejor que haya parido el baloncesto. Fue un atleta especial que se transformó en motivación de los chavalos que lo veían jugar”, finalizó Bostrom.
Para el actual vicepresidente de Fenibal, ingeniero Jorge Luis Ayestas, “jugar a la par de Clifford Scott fue un orgullo. No tuve la oportunidad de verlo jugar en los años 70’s por que era un niño, pero lo vi jugar en 1993 cuando regresé de estudiar de México y Clifford a sus 36 ó 37 años me buscó para que reforzara al equipo Langosteros en una semifinal”.
“Clifford fue siempre un líder, ofrecía gran experiencia, trabajaba para todo el equipo. Cuando jugué a su lado para mí fue un orgullo, pues sabía que él era uno de los mejores de los años 70’s. Era una persona de mucho carácter, nunca se daba por vencido, no renunciaba nunca. Siempre tenía palabras de motivación para todos. Le gustaban los retos y retaba a cualquiera”, afirma Ayestas.
Yuri Cisne: “gran atleta, gran persona”
Para el actual gerente de Fenibal, Yuri Cisne, quien confesó que no tuvo la oportunidad de ver a Scott en su esplendor en los 70’s, sí tuvo a Clifford como jugador en el equipo “Los Astros” que Cisne dirigió. Sobre Clifford apuntó que “lo vi jugar a partir de 1990 cuando regresó al país y con un poco más de 30 años me impresionó su juego”.
“Yo fui miembro del grupo de personas que seleccionamos a los mejores 40 jugadores en la historia de Nicaragua y Clifford junto a Paúl Argüello se ganaron la distinción de los dos primeros lugares. Ambos fueron aleros con buen tiro de media distancia y buen ‘dribbling’. Scott fue un gran atleta y una gran persona, después se convirtió en patrocinador de equipos como los Langosteros, gran amigo que gustaba de ayudar económicamente a atletas con problemas. Impresionante era verlo a los 40 años cuando aún conservaba una gran condición atlética y durante los 90’s era un fijo aportador de entre 15 y 20 puntos por juego, ya jugando con la nueva camada de chavalos”.
“Hacía jugar a todo el equipo, anotaba y defendía, era un líder, tenía gran juego colectivo, daba asistencias y atrapaba balones. Lo que más lamento es que la última vez que lo vi en el Polideportivo en el 2006 le solicité su curriculum para mocionarlo al Salón de la Fama, y aunque me lo prometió, no me lo hizo llegar”, comentó Cisne.
Armando Martínez: “era un jugador completo”
Para el ex – jugador y dirigente del baloncesto, Armando Martínez, Clifford Scott fue un jugador que hacía de todo. “Lo único cuestionable que se le podía señalar a Clifford es que, como zurdo natural, no tenía buen dribbling con la derecha, pero después de eso era un jugador completo. Tiraba con buena puntería de larga, media y corta distancia. Para su gran estatura era un jugador rápido corriendo, dribblando, defendía lo suficiente, era un excelente reboteador, no se quedaba con el balón, lo distribuía y jugó a la par de Roger Hodgson y captó mucho de la calidad de “Rayá” (pronunciación de Róger por los costeños), en tiros libres Clifford era muy seguro y como persona un gran amigo”, apunta Martínez, alero tirador del equipo Colca (Colonia Centroamérica).
“Recuerdo” dice Martínez “que en un equipo de Bluefields llegaron a jugar contra nosotros del colegio Primero de Febrero (hoy Rigoberto López Pérez) Clifford, Rodolfo “Taxí” Ellis, Franklin Pacheco, a quienes nos enfrentamos y después de esa presentación todos se quedaron en el Pacífico. Clifford pasó a jugar béisbol con la UCA, y una anécdota que yo recuerdo en béisbol, Clifford estaba lanzando contra el 5 Estrellas y cuando llegó a batear Róger Guillén, el manager Eduardo Green entró a la loma a decirle a Clifford que no le lanzara nada bueno porque Guillén le daría jonrón. Clifford estuvo de acuerdo, pero cuando lanzó y Guillén le conecta jonrón, la excusa de Clifford a su manager fue: es que se me safó la bola”, finalizó Martínez.
Clifford comandó al escuadrón naranja
Clifford siempre comandó al llamado “Escuadrón Naranja” por aquello del uniforme anaranjado del equipo Caminos. Scott comandaba a los también llamados “Demonios Negros”. Sus duelos particulares con Sammy Lambert, de la UCA, siempre fueron un plato extra en el suculento show de ver los duelos Caminos-UCA. En los años posteriores al terremoto, y aún existiendo dos ligas de béisbol, la Clemente, y la Esperanza y Reconstrucción, el básquet siempre le peleó titulares al béisbol en los periódicos, debido a los llenos que provocaban jugadores como Scott con Caminos y Lambert con la UCA.
Cuando René Quintana enviaba por la UCA a sus cinco titulares como Sammy Lambert, al armador de grandes habilidades Herzell Gallop, al versátil de gran efectividad Derrick Omier, al reboteador Emigdio Rodríguez y al efectivo Silvio Fuentes, Caminos enviaba a la cancha a Roger Hodgson, al armador salvadoreño Carlos Cabezas, al veloz Rodolfo Ellis, al bravo y rudo Gonzalo Salazar, y al estelar Clifford Scott, atleta de gran físico, jugador espectacular que a ratos se convertía en el motor y eje del equipo, tirador de media y larga distancia ( aún cuando no existía la regla de la zona de tres puntos), Scott tenía la especialidad de descolgarse por ambas bandas, se fajaba en zona en donde crujen los huesos, la hoy llamada zona de la pintura, a pelear rebotes, y su duelo vs. Lambert era siempre el gran atractivo de cada choque.
El bombeo de su corazón se apagó hace unos días, pero toda la intensidad con que jugó cada partido quedó grabada en la mente de los que tuvimos la suerte de verlo jugar. El baloncesto llora la partida del mejor, así de sencillo.