El Deportivo

Willie Lebrón cambió el machete por el béisbol


Carlos Alfaro

Cuando Willie Lebrón tomó por primera vez una manopla y una bola no dudó que era el momento de abandonar el “machete”, dejar de continuar ordeñando vacas y olvidarse de la finca por completo.
Él había descubierto una manera más fácil o, mejor dicho, menos difícil para llevar el dinero a casa.
Con rectas arriba de 90 millas por horas como excusa, Willie se despidió de su padre, el señor Rómulo Lebrón, y de su madre, doña Rosa Pérez.
“Me voy a dedicar plenamente al juego. Sé que tengo el material para escapar del anonimato, pero mejor aún de la pobreza”, dijo el joven pistolero nacido en “Las Matas de Farfán”, República Dominicana, mientras contaba con apenas 17 años.
Fue en Las Matas de Farfán, un pueblo ubicado en la Región del Valle de San Juan, dónde por primera vez Willie se puso un guante y tomó una bola. Era el ayudante principal de su papá para cultivar la tierra. Cierta vez unos chicos lo invitaron a jugar a un predio baldío a casi un kilómetro de la finca, y ahí comenzó su amor por el juego.
Atrás dejó aquellos momentos de ordeñar vacas, de cultivar la tierra, incluso, hasta de abandonar la escuela, aun cuando él siempre fue uno de los mejores alumnos en clase.
“Siempre fui presidente de aula. Me destaqué en mis clases, especialmente en matemática. Antes que me bachillerara pensaba ser médico o periodista, y por el empuje de mamá fue que en horas extras estudiaba los idiomas inglés y francés”, rememora Willie.
Al momento de decir “adiós” apenas comenzaba a aprender del juego. Pero la velocidad de sus disparos fue suficiente para que los equipos no esperaran más de él. “Con esa recta es suficiente para comenzar a brillar en el juego”, decía.
Luego de dos años dedicados por completo al béisbol, cuando ya contaba con 19, llegó su primera oferta para jugar en el béisbol organizado. Fue los Cachorros de Chicago el club que lo atrapó.
Lebrón no caminó mucho con esa organización y fue dado de baja cuando él menos lo esperaba. Fue entonces los Rangers de Texas lo pescaron.
“Cuando en el béisbol organizado eres tomado por dos o más organizaciones es porque realmente tienes algo grandioso en el brazo”, dice Lebrón.
Pero lo curioso y llamativo de todo, es que después que los Rangers lo dejaron fuera por una leve lesión, hubo una tercera organización que fue donde él y se presentó como gran interesado en firmarlo, y lo capturó por un año más.
“Los Rojos de Cincinnati me firmaron el año pasado. Existía siempre la duda de mi brazo y no me renovaron para esta campaña. Lamenté mucho eso, pero confío en que aún soy elemento de interés para una organización de Grandes Ligas”, añadió.
Ahora Willie está por nuestra Liga y su presencia ha sido de impacto desde el primer día en que subió a la loma. Su bola rápida es la más intimidante del torneo, y hasta le llegaron a cronometrar 96 millas en un desafío ante el Chinandega.
“No es lo más duro que he tirado. Recuerdo que en el año 2004 los Rangers me midieron la velocidad hasta 99 millas por horas. Estaba listo para saltar a las Grandes Ligas, pero lamentablemente tuve ese percance en mi brazo”, recuerda el derecho que milita en las Fieras del San Fernando.
Lebrón vino a Nicaragua para militar en las Fieras, y pese a estar en un equipo de último lugar, cada vez que lanza es un espectáculo, al verlo con la agresividad de siempre queriendo, con su bola rápida, exterminar por completo las ofensivas contrarias.
Willie, hasta la serie del sábado, era el líder de ponches de la Liga Nicaragüense de Béisbol Profesional (LNBP) con 61, luego que hizo abanicar a siete melenudos en el partido del viernes, promediando más de un ponche por inning, al lanzar 55 innings en lo que va del torneo.
“El juego de eso se trata. Ellos son mis principales rivales cuando estoy sobre la loma. Es cuestión de principios de sobrevivencia. Ellos quieren fulminarme y yo a ellos”, dijo el lanzador.
“Nunca menosprecio a nadie”

¿Qué te ha parecido el nivel de juego en Nicaragua, vos que hasta has militado en la Liga Profesional de Dominicana?
“Sin lugar a dudas tienen una Liga con buen nivel. Yo pienso que quien menosprecia este nivel es un tipo mentiroso. Ustedes son forjadores de peloteros Grandes Ligas, y hace que no sea una especulación, sino una realidad la buena calidad que tienen”.

¿Pensaste que ibas a dominar la Liga con tu bola rápida?
“Nunca hago eso. A veces uno es propenso a caer en el menosprecio, pero yo nunca lo hago. La boca muchas veces castiga al cuerpo. Yo pensaba en que vendría a dar lo mejor de mí para hacer buena historia en Nicaragua, pero me ha sorprendido, en medio que nunca menosprecio a nadie, el gran nivel de juego que ustedes tienen”.

¿Cuál es el artillero más difícil de lanzarle?
“Considero que Vincent Palmer y Clyde Williams son los tipos más temerarios del juego, porque saben batear cuando se les presentan lanzamientos de pura velocidad. Ellos están acostumbrados al fuego y se adaptan muy bien ante cualquier recta que sea”.