El Deportivo

Nadie como Rigo


Colaboración

Rigoberto Martínez Murillo, conocido como Rigo Mena, a través de la historia se ha perfilado como el mejor short stop de Nicaragua. Cronistas deportivos de la época en que jugó y los actuales se han puesto de acuerdo en reconocerlo como el primero en su clase.
Rigo nació en Managua el 29 de octubre de 1942. Sus primeros pasos dentro del béisbol los dio en el equipo de su barrio, llamado La Suspensión, de categoría Infantil dirigido por Héctor Cano, quien luego pasó a dirigir equipos de Primera División, como el “Pellas”, con el que ganó el campeonato del Pacífico. Luego pasó a formar parte del equipo “Hasbani” de pequeñas ligas, el cual hacía sus entrenamientos en los cuadros de “La Salle”, o sea, de donde hoy queda Radio Sandino un poco hacia el este.
Estando aún muy chavalo, con el “Hasbani” viajó a El Salvador, en donde los aficionados de aquel país quedaron admirados de la calidad de fildeo de aquel chiquitín, pidiéndole que les dijera cómo hacía para recoger batazos con tanta facilidad. Luego pasó a formar parte del equipo “San Carlos”, dirigido y patrocinado por ese “Gran Quijote” del béisbol, Carlos Cuarezma.
Como Rigo era short y en ese entonces el campocortista del San Carlos era Francisco Fletes Zamora, conocido como “Cajeta de Leche”, hijo del gran “Americano” Fletes, quien por años fue el campocortista de la Selección Nacional, Fletes tuvo que ser ubicado en la tercera base, algo así como cuando Alex Rodríguez llegó a los Yanquis de Nueva York, y como Derek Jeter era el short, Rodríguez tuvo que pasar de su posición original a la antesala.
Del “San Carlos” pasó Mena a integrar el equipo “Cabo Mejía”, con el que jugó dos años, y por su calidad fue escogido, primero para integrar la Selección que representó a Nicaragua en los Juegos Centroamericanos en Guatemala, en donde ganó el campeonato de bateo, y después para viajar en 1959 a Chicago, a los Juegos Panamericanos.
Salto a la Profesional
Ésta fue toda la actuación de Rigo dentro del béisbol de Primera División o Amateur, a como se le llamaba en aquellos días. A su regreso de Chicago fue firmado de inmediato por el equipo Cinco Estrellas, de la Liga Profesional, que en su primera etapa se encontraba en plena efervescencia. De ahí en adelante Rigo comenzó a encumbrarse dentro del juego de pelota, y el conjunto de Grandes Ligas, Tigres de Detroit, lo firmó con el ánimo de buscar un digno sustituto de Harvey Kuuen, quien se había ido del equipo, y Chico Fernández, quien había llegado en sustitución, no había hecho un gran papel. Los Tigres, por ese entonces no tenían en sus sucursales prospectos de calidad y Rigo era la gran esperanza.
Estuvo jugando en varios equipos de las Ligas Menores y desde que llegó a clase “B”, que fue la categoría que le asignaron al firmarlo, estuvo con el Duloch, el Jacksonville, el Decatur, y en la liga de Carolina de clase “A”, tomó parte en el Juego de Estrellas.
En el año 1962 con el Cinco Estrellas de la profesional nica, Rigo impuso un récord de más juegos sin poncharse, hasta que en el turno número 139, José Ramón López, del conjunto Oriental, logró la proeza de dejarlo con la carabina al hombro, a como diría Francisco Lugo. Según Julio Solís, conocido en el mundo beisbolero como Julio “Chispa”, que jugó con Rigo en el equipo “Cabo Mejía” y que también era su compadre, fue el propio manager Wilfredo Calviño el que le ordenó a Rigo que dejará pasar el tercer strike para poncharse y que se le quitara la presión que estaba pasando al no querer que lo eliminaran por esa vía. De esa forma se descompresionó y Rigo volvió a su ritmo, pues había caído muy bajo en el porcentaje de bateo.
Otra anécdota que contaba Julio Solís, era que antes de que Rigo firmara con el equipo “San Carlos”, fue llevado por Daniel Mena, de quien se decía era su hermano, para ser probado en el equipo “Cabo Mejía”. Stanley Cayasso era el manager del equipo militar, y al verlo sin mucha corpulencia le dijo a Mena: “Tráemelo el próximo año, pues si ahora lo pongo en el short stop puede ser que con un batazo fuerte vaya a rebotar con todo y pelota a la barda del left filder”. Fue por esa razón que Rigo fue inscrito por Carlos Cuarezma.
1964 fue el año de la consagración de Rigo Mena. Jugando para el equipo Cinco Estrellas, que ganó el campeonato Panamericano, jugó una gran pelota, pues superó en toda la línea de fildeo y de bateo a los tres grandes shorts stops que participaban con los equipos contrarios. Aquello fue apoteósico. Nunca a nuestro país habían llegado peloteros de tan gran calidad para tomar parte en el torneo. Vinieron con el “Marlboro” de Panamá, Senadores de San Juan, Puerto Rico, además de los locales Oriental y Cinco Estrellas. Eran equipos llenos de verdaderas estrellas del béisbol, las que habían participado en las Grandes Ligas, o que estaban por llegar.
La principal atracción del torneo, era el equipo de los Senadores de San Juan, en cuyo roster venía José Antonio Pagán, que había sido el short stop oficial de los Gigantes de San Francisco durante toda la temporada. También estaba por el conjunto de Panamá Gil Garrido, quien jugaba con el equipo de los Gigantes y era el suplente de Pagán.
Dagoberto Blanco Campaneris, ese año había jugado con el Bóer y estaba de refuerzo con el Oriental. Campaneris llegó ese mismo año a las Grandes Ligas con Kansas City y se mantuvo hasta 1984 en ese béisbol, o sea, 24 años. Para cerrar el círculo de grandes shorts en ese torneo estaba Rigo Mena, del Cinco Estrellas y que representaba a Nicaragua. Fue maravillosa la actuación de Rigo, quien fue declarado el jugador Más Valioso del torneo. Bateando y fildeando superó por inmensa mayoría a los tres bigleaguers y repentinamente todos los nicaragüenses pensamos que muy pronto estaría en ese nivel.
Se quedó en México
Jugó desde clase Doble “A” hasta Triple “A”, pero sucedió que firmó contrato con Anuar Canavatti, dueño del equipo Sultanes de Monterrey, de la Liga Profesional Mexicana y se quedó jugando en la misma hasta 1976. Esto provocó que Mena no escalara el “Monte Everest”, o sea el béisbol de Grandes Ligas. Se quedó jugando en la Liga Mexicana, y es el jugador extranjero que más hits ha conectado en todos sus campeonatos. No llegó a las Grandes Ligas, debido a que Canavatti, no quiso vender su contrato, pues siempre deseó en el equipo de Monterrey a los dos mejores bateadores, Rigo Mena y Héctor Espino, ya que hacían one-two en el bateo.
Cuenta una leyenda que Rigo tuvo otra oportunidad de llegar a Grandes Ligas. Fue cuando el equipo de los Angelinos necesitaba un short y le pidieron a Wilfredo Calviño que les recomendara uno de la Liga Mexicana. Calviño, sabiendo que Rigo era el mejor de todos, quizás por quedar bien con los mexicanos, pues él ahí dirigía, recomendó a Héctor “La Malita” Torres, quien no tenía la calidad de Rigo, pues en esos momentos el nicaragüense pasaba por sus mejores momentos dentro del béisbol. Torres llegó al equipo de los Angelinos y pronto fue descartado.
Nadie puede discutir la calidad de Rigo Mena, como el mejor short stop que los nicaragüenses han tenido en toda la historia del béisbol. No se tiraba ni a su izquierda ni a su derecha para realizar una jugada sensacional, él siempre estaba en el lugar donde el batazo salía y todas las jugadas las realizaba con suma facilidad. Emocionaba ver a Rigo fildear un roletazo, ya fuese entre short y tercera o entre short y segunda, siempre llegaba a la pelota y sus tiros eran certeros.
En los últimos años del béisbol profesional de Nicaragua, Rigo hizo combinación con Ossie Álvarez, un cubano que jugaba segunda base y tenía mucha calidad, ya que había jugado en el béisbol de las Grandes Ligas y también en la liga cubana. Ossie dijo, y fue publicado en un diario de la capital: “¡No sé cómo hace!, parece que tuviese olfato para adivinar en donde irá el roletazo. Lo cierto es que las agarra todas y al resto del infield nos hace más fácil el trabajo”.
Fue tanta la grandeza de Rigo Mena como short stop que, a pesar de que por la Liga Profesional de béisbol de aquel entonces pasaron grandes luminarias de esa posición, como Ronnie Hansen, quien jugó por muchos años en el béisbol de Grandes Ligas, Leonardo Cárdenas, quien también se mantuvo por mucho tiempo en ese béisbol, Lázaro Terry, Zoilo Versalles, Dagoberto Campaneris, José Rodríguez Dueñas, Jackie Hernández, y una infinidad más de grandes paracortos, los nicaragüenses que lo vieron jugar lo mantienen en su memoria como el más grande de esa posición que se haya destacado en nuestros diamantes.
Cuando alguien quiera hablar de shorts stops, con todo el respeto que se merecen Francisco Fletes, Arena Blanca, David Cuaresma, Tony Vargas, Ramiro Noguera, César Jarquín, Julio Mairena, Bayardo Dávila, Roberto Espino, piensen en un nombre, ese nombre es Rigoberto Martínez Murillo, conocido como Rigoberto Mena.
Ése ha sido el más grande de todos los short stops que ha tenido Nicaragua.