El Deportivo

Kramnik, amo absoluto del tablero

A los diez años, el ruso Vladimir Kramnik, quien se proclamó campeón mundial absoluto de ajedrez, ya era el mejor jugador de su ciudad natal

A los diez años, el ruso Vladimir Kramnik, que se proclamó campeón mundial absoluto de ajedrez, ya era el mejor jugador de su ciudad natal, mientras a los 24 puso fin a la hegemonía de Gari Kasparov. “La victoria en un torneo es importante, pero la dignidad lo es más”, declaró Kramnik tras el escándalo que se desató por sus frecuentes visitas al baño y que estuvieron a punto de provocar la suspensión del torneo unificador.
Esa frase define el carácter quijotesco de este ruso, de 1.95 metros, que nació el 25 de junio de 1975 en la ciudad de Tuapsé, a orillas del Mar Negro.
Su padre, pintor de profesión, le enseñó a jugar a los cinco años, a los siete ya había ganado su primer torneo, y en 1991, a los 16 años, el niño prodigio convertido en un brillante adolescente ya había sido nombrado Gran Maestro.
En ese año, poco antes de la desintegración de la Unión Soviética, Kramnik se proclamó campeón mundial sub’16 en Guarapava (Brasil), después de haber sido segundo en 1989 y 90. Posteriormente, como miembro del equipo ruso, obtuvo la medalla de oro en las Olimpiadas de Ajedrez de 1992 (Manila), 1994 (Moscú) y 1996 (Eriván). En 1994, en Nueva York, el maestro ruso logró su primer título individual profesional al adjudicarse un torneo internacional de partidas rápidas “Grand Prix Intel”.
Su mayor victoria hasta ahora llegó en Londres en el año 2000, cuando batió a Kaspárov en un campeonato mundial oficioso que se disputó al mejor de quince partidas, con dos victorias para Kramnik y 13 tablas.Kramnik había acabado con la hegemonía del, quizás, más grande ajedrecista de todos los tiempos, y los especialistas se frotaban las manos ante la aparición del nuevo Anatoli Karpov, el antiguo gran rival de Kaspárov.
Al igual que el retirado ajedrecista soviético, Kramnik es un genio de la defensa, un magnífico estratega en juego posicional y un erudito, lo que le convierte en un clásico producto de la escuela soviética.
“El ajedrez es pura matemática, eso es todo”, señaló recientemente. En los años siguientes, los especialistas le echaron en cara su falta de ambición y el hecho de que se negara a poner en juego su trofeo frente a los mejores ajedrecistas del momento. Pese a las críticas, en marzo de 2004, Kramnik ganó el XXI Torneo de Linares (España), en el que participaron los mejores ajedrecistas del planeta, desde Kaspárov, a Peter Leko o Vesselín Topalov.
Finalmente, en octubre de 2004, Kramnik aceptó enfrentarse al húngaro Leko, con el que empató a siete puntos, lo que le permitió retener el título de campeón oficioso.
Después Kramnik declinó la invitación para participar en el Mundial de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) en San Luis, Argentina, que a la postre se adjudicó el búlgaro Vesselin Topalov. El ajedrecista ruso, que había logrado su última victoria en agosto de 2006 en el torneo de Dortmund (Alemania), se proclamó campeón del primer torneo unificado desde 1993 tras derrotar en el desempate a Topalov.
El búlgaro era considerado el gran favorito a la victoria, pero Kramnik supo contrarrestar tanto su ofensiva como sus malas artes fuera del tablero.
Rompió los pronósticos
Vladimir Kramnik se convirtió el viernes en el primer campeón mundial absoluto de ajedrez desde 1993, tras superar estoicamente al genial pero errático maestro búlgaro Vesselin Topalov. “Era una cuestión de principio derrotar a Topalov. El torneo ha sido raro debido a las polémicas que estallaron fuera del tablero”, declaró Kramnik en rueda de prensa al término del campeonato.
Después de tres semanas de tensión y polémicas personales, Kramnik y Topalov tuvieron que disputar cuatro partidas rápidas de desempate, luego de sumar ambos seis puntos en las doce partidas a ritmo normal de las que constó el torneo unificador. El maestro ruso se adjudicó el XIV título mundial absoluto tras derrotar a su rival en dos de las cuatro partidas rápidas de desempate, de 25 minutos cada una y con sólo 10 segundos para cada movimiento.
Tras firmar tablas en la primera de ellas, Kramnik se anotó la victoria con blancas en la segunda, cedió ante el empuje del búlgaro en la tercera y consiguió la victoria en la cuarta, tras 45 movimientos. De esta forma, Kramnik sustituye en el Olimpo del ajedrez a su compatriota Gari Kasparov, protagonista en 1993 de un cisma que hizo temblar los cimientos de este juego-ciencia. Precisamente Kramnik acabó con la hegemonía del genio ruso en el año 2000 en Londres, victoria que marcó el inicio del declive de Kaspárov y el surgimiento del nuevo “Karpov”, un erudito y genio de la defensa posicional.
“Mi enfrentamiento con Topalov se distinguió por la enorme tensión del juego. Fue un poco diferente al encuentro con Kaspárov”, señaló. El ajedrecista búlgaro partía el viernes como el claro favorito a la victoria, ya que Kramnik ha tenido problemas con el reloj durante todo el torneo que se disputó en Elistá, capital de la república budista rusa de Kalmikia, a orillas del mar Caspio.
Este campeonato se vio salpicado por la polémica después de que Topalov acusara a Kramnik de hacer trampas durante sus frecuentes visitas al baño, cuando el ruso dominaba el marcador por 3-1.
Kramnik, herido en su orgullo, no compareció en la quinta partida, lo que le costó un punto y provocó la suspensión temporal del torneo.