El Deportivo

“Mucho ha mejorado el ciclismo”

Shannon O’Reily, Presidente de la Federación de Ciclismo, está satisfecho por la evolución que ha tenido

El ciclismo en Nicaragua es un deporte que fácilmente pueden practicarlo personas de cualquier clase social, fundamentalmente los de menos recursos, pues se ha convertido en el principal medio de transporte de la clase obrera nicaragüense, lo que facilita el entrenamiento. Pero en el plano estricto de la práctica deportiva, el ciclismo ha ido recuperando terreno e inclusive, este año se han tenido resultados extraordinarios en competencias internacionales.
Esto ha sido posible porque al frente de este deporte está la Federación Nacional con una junta directiva que ha entendido que se debe vivir para el deporte y no vivir de él, como suelen practicar otros dirigentes.
Desde que fue electo presidente de la Federación Nicaragüense de Ciclismo, Fenica, hace cuatro años, el norteamericano Shannon O’Reily, incrementó en gran medida la organización de competencias en todas sus modalidades.
“Cuando llegué a la presidencia del ciclismo, la organización estaba bastante débil. Había pocas competencias, a lo sumo se organizaban dos competencias nacionales y como cinco eventos pequeños durante el resto del año. Es más, la federación estaba desconocida o desafiliada por la Federación Internacional de Ciclismo, UCI, porque tenían muchos años de no pagar la cuota anual de afiliación, eso impedía a los ciclistas participar en eventos internacionales”, dijo O’Reily en entrevista exclusiva a EL NUEVO DIARIO.
¿Cuáles fueron tus metas al inicio de tu gestión?
“En orden de importancia, mi meta era comenzar por donde tenía que ser, y fue masificar la práctica y organizar carreras todos los fines de semana, para que los ciclistas no estuvieran sometidos a un programa de preparación para las competencias de septiembre y diciembre nada más. Organizamos cuatro competencias por mes, y esto funcionó perfectamente, al grado en que logramos involucrar a los activistas de los departamentos. En esta tarea participó todo el ejecutivo”.
“Nuestro segundo objetivo fue afiliarnos a la UCI. Negociamos el pago de la deuda que era de 2,600 dólares y pagar anualmente la cuota de afiliación. Eso nos abrió las puertas a las competencias internacionales, al grado que ya ganamos medallas por primera vez en los Juegos Centroamericanos, tres de plata y cuatro de bronce. En toda la historia del ciclismo sólo se había ganado una medalla de bronce en esos Juegos, eso te demuestra que con buena planificación se pueden lograr buenos resultados”.
“Ahora la vuelta a Nicaragua está establecida, y nos hemos vuelto más competitivos con relación a los demás países del área de Centroamérica, excepto Costa Rica y Guatemala, que son los mejores del istmo. Ya le peleamos a los salvadoreños, que tienen buen nivel internacional”, señaló Shannon O’Reily.
¿A qué se debe esa diferencia con relación a Costa Rica y Guatemala?
“En estos dos países el ciclismo tanto profesional y recreativo es muy fuerte. Ellos tienen entre 8 a10 por ciento más corredores que nosotros, pero en Nicaragua, con nuestros mejores ciclistas nos estamos acercando a los ciclistas no profesionales de estos países. Sin embargo, considero que hemos mejorado mucho masiva y cuantitativamente”.
¿Crees que tus metas como presidente se han cumplido?
“Por supuesto, ahora nuestras competencias están en el calendario de las federaciones de Centroamérica, que nos muestra que entre sus planes están participar en la Vuelta a Nicaragua, a como lo hacen en las otras competencias como las de Costa Rica, Panamá y El Salvador. Estos países están participando activamente en nuestras competencias internacionales; Belice estuvo en la Master del año pasado y han confirmado que estarán este año en noviembre”.
¿A qué se debe tu vínculo con el ciclismo, son pasión o interés económico?
“No, lo mío es mera pasión. Mi negocio es de bicicletas de transporte. El ciclismo competitivo es más caro. En mi país fui ciclista, cuando llegué a Nicaragua en la década de los 80 competí con los mejores del país. Me gusta el ciclismo y por eso me doy por entero a su práctica. Me quedé por completo aquí, me gusta el país, tengo mi familia. Vine a Nicaragua con el movimiento “No bombas, sí bicicletas”, que protestaba contra la política de Ronald Reagan en contra de la Revolución”.
¿Puede seguir creciendo el ciclismo en Nicaragua?
“Considero que los principales corredores pueden mejorar en 10 por ciento. Ciclistas con madurez como Walter Gaitán o Fernando Tejada; los jóvenes con potencial que sí se esmeran pueden mejorar mucho, porque tienen calidad para lograrlo; Ruddy Jiménez tiene un potencial enorme, pero últimamente ha vivido en un sube y baja. Yáser Argüello tiene todo para dominar en el futuro, y para lograrlo necesitamos seguir compitiendo internacionalmente”.
¿Cuál ha sido el mejor nica que has visto y el mejor prospecto?
“En mi gestión presidencial sin duda ha sido Gaitán, que a mi juicio es el más completo de todos. De 50 competencias, él gana 35. Su rendimiento es increíble. El corredor del futuro son Jiménez y Argüello”.
“Desde que estoy en Nicaragua, el mejor ciclista que he visto es Walter, muy por encima de Ronnie Villavicencio y Octavio Gutiérrez. Al único que he visto con un potencial enorme es a Roberto Cordero “El Burro”, a ese no le ganaba nadie”, nos confesó Shannon O’Reily, Presidente de la federación de Ciclismon
Nota del editor:
A la llegada de O’Reily, a mediados de los años 80, ya se habían retirado Mauricio Aranda y Manuel “Comanche” Largaespada, que brillaron en los años 70, así como otros corredores de talento como Miguel Espinoza, Fornos, los hermanos DeTrinidad.
Para muchos el nombre de Roberto Cordero suena poco, ya que nunca fue campeón nacional. Pero era un fuerte adversario de una gran generación de ciclistas, como Denis Arias, William y Pedro Yokota, Hijalmar Padilla, Luis Argüello, Lenín Medrano y otros jóvenes talentos que destacaron en esa época. Cordero era el más completo de todos, pero no disponía del apoyo de los demás y debió emigrar a Costa Rica, donde compitió un rato, pero las necesidades lo obligaron a abandonar las competencias.