El Deportivo

El Tiburón aún inspira respeto


Prensa Latina
El nombre del nicaragüense Ernesto López aún inspira respeto en la región cuando de béisbol se trata, sobre todo por su larga carrera, matizada por más de 300 cuadrangulares, todos ellos con su equipo de siempre, los Tiburones del Granada.
El “Tiburón mayor”, o el único que queda, “porque los que vivían en el lago se los comieron”, como dice un amigo nica, dijo en exclusiva para Prensa Latina que agradece a la novena de Granada “por haberme permitido jugar toda la vida con la misma camiseta”.
El hombre que más jonrones bateó en la historia del béisbol nicaragüense (319) es tan pródigo a la hora de hablar como lo fue al pararse en home, bate en mano.
“Jugué durante más de 30 años con los Tiburones, el equipo de mi ciudad natal. Puedo decir que nací con habilidad para batear jonrones. Nunca hice nada especial para ganar fuerza, fui el tipo de bateador que siempre tuvo ese don y lo disfruté”, comentó López.
Uno de los grandes momentos en la carrera del slugger fueron los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Medellín (Colombia), en 1978, en los cuales pegó cuatro cuadrangulares en un partido.
Frescos están en su memoria aquellos momentos: “Fue una lástima para mí haber coincidido en Medellín con (el cubano Pedro José) Cheíto Rodríguez, en momentos en los cuales tenía la ilusión de ser el máximo jonronero.
“Recuerdo que di cuatro batazos más allá de la cerca en un partido ante Colombia, pero tuve mala suerte, porque en la nómina cubana estaba Cheíto, quien se cansó de dar cuadrangulares, hasta llegar a 15 en 10 juegos, en tanto yo quedaba en 10”, dijo con añoranza López, quien no aparenta los 53 años que ya cumplió.
López, cuyo retiro definitivo se produjo en 1997, cuando tenía 44 primaveras, jugó durante 30 campañas en Nicaragua y bateó su último cuadrangular el 22 de enero en Masaya, ante Juan Jiménez, en el noveno episodio con un corredor en bases para dejar en el campo a los Sultanes.
En los días siguientes a ese batazo, la mayoría de los programas deportivos y la prensa escrita clamaron por su retiro, pero el Tiburón quería seguir. No se resignaba a abandonar los diamantes, en los cuales pasó la mayor y mejor parte de su vida.
Sólo pudo jugar otros 12 partidos y se fue --para ponerle punto final a una carrera que comenzó en 1969, cuando con 17 años debutó en la Liga Paco Soriano--, no sin dejar estadísticas fantásticas para el béisbol de su país, como los cuadrangulares mencionados o los mil 680 hits, 906 carreras anotadas y mil 93 impulsadas.
En dos campañas seguidas pegó 41 y 42 jonrones, agarró una triple corona y promedió .311 de por vida, unos números que quedarán para la eternidad, a pesar de haber firmado con un equipo profesional en 1979, por lo cual perdió la posibilidad de hacerlo como amateur, a cuyos torneos no volvió hasta dos años después, tras un periplo por Guatemala.
En Nicaragua lo perdonaron, pero a nivel internacional se esfumó desde finales de la década de los 70, con lo cual los pinoleros perdieron a su más recio bateador.
Ahora, como asistente coach de la selección nicaragüense en el Preolímpico de béisbol de Las Américas, López recuerda: “Cuba tuvo grandes equipos en esos años. Creo que superiores a los de ahora”.
“No creo que ahora haya ningún bateador como Cheíto, Antonio Muñoz o Armando Capiró. Eran grandes bateadores, con inmenso poder”, recuerda el Tiburón, quien, sin embargo, cree que el “más grande de los equipos cubanos fue el de 1972”, en el Campeonato Mundial de Managua.
“Esa de 1972, era una selección de peloteros muy completos, muy grandes. Allí estaban (Agustín) Marquetti en primera, (Félix) Isasi en segunda, Rodolfo Puente en el short, Urbano González... Te aseguro que ha sido una de las más grandes de todos los tiempos presentada por Cuba”, dijo López, quien hace gala de una muy buena memoria.
Del Preolímpico destacó “su fuerza y el nivel parejo entre la mayoría de los equipos participantes. La verdad es que todos los elencos vinieron muy compactos y ganará el mejor, así como clasificarán los más fuertes”.
A la pregunta de hasta dónde llegará Nicaragua, respondió: “Pudiéramos haber terminado la primera fase con 4-1, sólo con derrota ante Cuba, porque el juego frente a Panamá se nos escapó de las manos. Tuvimos el chance de hacer las carreras necesarias y nos equivocamos, pero creo que Nicaragua puede pelear por Beijing y el Mundial de Taipei de China”.
El recio bateador elogió el pitcheo de su país, el cual “venía con una efectividad excelente hasta el partido con Cuba, que nos echó todo por la borda, pero así es el deporte”, dijo López, un ídolo del deporte nicaragüense, sólo por debajo del lanzador Dennis Martínez y el boxeador Alexis Argüellon