El Deportivo

Falta mucho por aprender


Mariano López

Los dos partidos internacionales realizados la semana pasada por el campeón nacional de fútbol, Caciques del Diriangén y el subcampeón Real Estelí, frente a dos de los mejores clubes de Centroamérica, el Olimpia de Honduras y Deportivo Saprissa de Costa Rica, pueden ser calificados de buenos.
Teníamos rato de no mantenernos con los dedos cruzados pendientes del resultado final. Diriangén, que arrancó ganando, fue empatado y vencido en el último minuto, mientras Estelí vio escaparse los tres puntos a falta de 15 minutos de juego, y llevarse un empate.
Existe cierta satisfacción por los resultados, especialmente porque son producto único y exclusivamente de los clubes y de sus directivas, quienes son los que se las ingenian para estructurar equipos capaces de brindar este tipo de actuaciones en un nivel más exigente ante equipos con mayor oficio y más profesionalismo que los nuestros.
Había pronósticos reservados respecto a lo que haría el Diriangén, un equipo que arrancó con cuatro derrotas en la Liga y hasta en la quinta fecha ganó su primer juego. Se pensó en goleada hondureña, pero el equipo pinolero mostró su casta… Estelí tenía pobres antecedentes ante el Saprissa, pero esta vez lo hizo deslucir y los obligó a sacar todo su arsenal para conseguir un agónico empate.
Lo que hay detrás
Empate 1-1 y 2-1 de los equipos nacionales son buenos, pero estos encuentros desnudaron las limitaciones técnicas y tácticas de nuestros jugadores. Para comenzar, analicemos los aspectos que limitan grandemente el desarrollo y avance del fútbol nicaragüense.
La disciplina táctica: éste es el aspecto más importante de un equipo. Todos los jugadores deben tener claro cuál es su función en el sistema táctico diseñado por el técnico, es saber desempeñar la función de acuerdo a la situación del partido, (defensa-ofensiva). La carencia de este fundamento es notable en nuestros jugadores que se ven limitados en el ataque, y cuando defienden son superados con relativa facilidad por el contrario.
Otro punto que tiene que ver con la disciplina táctica es el movimiento en el terreno sin balón. Nuestros jugadores no saben realizar este tipo de acción que permite crear la sorpresa como elemento vital de la ofensiva; no se ataca el balón, no existe el sentido del anticipo para tomar ventaja en ofensiva o cortar el avance del contrario. Los muchachos se ven muy estáticos, lo que le permite al rival anticiparse a las jugadas.
Para jugar de tú a tú con un equipo de la magnitud de Saprissa y Olimpia se necesita mejor preparación física y tener coraje para enfrentar la marca del adversario. Por esta situación, estos equipos juegan a su gusto y antojo, ante el inocente juego de los nuestros.
Para cumplir el sistema táctico diseñado por el estratega, los jugadores deben moverse tanto a la defensa como a la ofensiva sincronizadamente, no al antojo. Hay grandes baches entre líneas, como en los jugadores que no saben cómo y cuándo se tienen que desplazar en el campo.
Vale la pena aclarar que estas debilidades no son sólo evidentes en estos clubes que han jugado internacionalmente, sino que es un mal generalizado en el balompié nacional, en que se tiene que mejorar tanto en los clubes como en la Selección Nacional.
Extranjeros destacan
En los desafíos ante Saprissa y Olimpia, las figuras sobresalientes fueron los extranjeros que militan en los clubes pinoleros. Ellos mostraron más fundamentos futbolísticos, se les ve más aplicados y con mejor funcionamiento en el partido.
Ante estas limitaciones futbolísticas se concluye que nuestros equipos siempre que van a este tipo de competencias lo hacen en desventaja, no sólo físicas sino deportivas. A eso se debe que el balance sea negativo.
En casa ambos equipos locales lucieron bien, iniciaron ganando sus respectivos duelos, pero al final, la desconcentración y el no saber leer el juego del contrario terminaron dejándoles un empate y una dolorosa derrota.
Diriangén tuvo más oportunidades para lograr el triunfo porque enfrentó a un Olimpia lento, poco creativo, jugando mucho por el centro y saliendo a base de pelotazos.
Dos errores de la defensa y del portero Denis Espinoza echaron a perder el sueño de obtener el tercer triunfo internacional.
Diriangén probó que jugando aplicadamente, con orden y concentración, se puede hacer algo ante el Olimpia, que no lució tan feroz como se ha dicho.
Sin embargo, el mejor resultado en casa lo tuvo el Real Estelí, que se fajó con un equipo de tanta calidad y experiencia como Saprissa, que tuvo que sacar esa casta de equipo grande para evitar la vergüenza que por largo rato estuvieron pasando en el Independencia. Estelí estuvo ganando hasta el minuto 75 y debió resignarse al empate.
Se tuvo buen comienzo, pero generalmente en los partidos de vuelta es que volvemos a la realidad. Éstos resultan batallas desiguales, porque nos estamos enfrentando a equipos profesionales, con oficio y mejor cultura futbolística que los nuestros. En los segundos juegos, con pocos días de distancia, llegamos decaídos, sin fuerzas para repetir hazañas.
Mientras en Centroamérica se juega continuamente hasta tres veces por semana, aquí seguimos jugando sólo los domingos un fútbol híbrido, porque no se sabe si es profesional o no, y por si fuera poco, los directivos no tienen la suficiente potestad sobre los jugadores, porque la Fenifut los recluta cuando desea por el tiempo que quiera, sin importar lo que piensen los directivos.
El remedio está en dejar trabajar a los clubes en sus bases y capacitar mejor a los entrenadores, quienes son los que al final de cuentas son los responsables de la formación y moldura de los jugadores.
Los clubes nacionales no tienen motivación. Ellos hacen fútbol, pero sus inversiones estriban principalmente en una mera satisfacción por contribuir a la promoción del deporte. Distinto fuera si tuviéramos fútbol profesional, jugándose una liga organizada por los clubes y reconocida por la Fenifut, que, aunque no lo crean, es la que frena el desarrollo del fútbol, especialmente por ver como rivales a los directivos de equipos de Primera División.
Ya se ha visto cómo Fenifut compite con los equipos, pero no en el terreno de juego, sino en el aspecto económico y por el poder. Fue lamentable la disputa por los derechos de televisión en la temporada pasada, al punto que esas empresas que se involucraron en la transmisión de juegos prefirieron alejarse del pugilato equipos-Fenifut, en el que los federados son los grandes ganadores, sin invertir nada.

Siguiente duelos
Mañana martes en San José y el miércoles en Tegucigalpa serán los juegos de vuelta para Estelí y Diriangén, que sin ser equipos profesionales están jugando en ese formato impuesto por la Fenifut, ya que continuaron jugando el torneo local el fin de semana.
Aunque se tuvieron buenas presentaciones en los primeros duelos, los equipos nacionales se enfrentan nuevamente con la historia de nuestras participaciones en los torneos interclubes de la Uncaf. Se buscará revertir marcadores en casa de los rivales, pero continuamos cargando la cruz del no favoritismo, una constante que no sólo llevan nuestros equipos, sino la misma Selección Nacional. Siempre los segundos partidos han sido un calvario para nuestros jugadores.
Para su archivo:
Los equipos que más han jugado internacionalmente son Diriangén, 35 veces, y Real Estelí, 21, de ellos, Diriangén obtiene dos triunfos y Estelí sólo empata.
Los que han ganado en casa son Diriangén, que derrotó 3-2 a la Liga Deportiva Alajuelense en 1997 y 4-1 a Euroquickers. El otro en lograr triunfo en casa es el Walter Ferreti, que venció 1-0 a Acros de Belice y 2-1 al FAS de El Salvador en 1999.
Los únicos equipos que por mérito propio han pasado a la segunda ronda han sido Diriangén en 1997 y Real Estelí en 2004, ya que en 1996, el Juventus se vio favorecido por el sorteo, al quedar “by” en la primera ronda y enfrentar en la segunda al Sacachispas, de Guatemala, ante el que cayó 1-3 y empató a dos goles.