El Deportivo

Latinos asaltan canchas en Tokio

Argentina llegó con la aureola de campeón olímpico y subcampeón mundial, y tratará de mantener su status en el Mundial de Baloncesto en Tokio

El País
El béisbol tuvo su Clásico, el fútbol su Mundial, y ahora le toca al baloncesto acaparar la atención deportiva internacional con el siempre esperado Mundobasket, que tiene en Tokio una destacada representación del continente americano.
Argentina, Estados Unidos, Puerto Rico, Brasil, Venezuela y Panamá viajaron hasta la Tierra del Sol Naciente para disputarles a los europeos la hegemonía mundial en el deporte de las canastas.
Casi todos se caracterizan por un juego físico y espectacular que contrasta con el clásico pragmatismo del Viejo Continente, si bien los argentinos --formados muchos en las ligas europeas-- son más peligrosos porque combinan ambos estilos.
Monarca olímpica y subcampeona mundial, la selección albiceleste llegaba como gran favorita, pero en los recientes topes preparatorios mostraron tal inestabilidad y desajuste que incluso sus más fervorosos aficionados se inquietaron.
A los discípulos de Sergio “Ovejo” Hernández les faltó química en el ataque y constancia en la defensa, a pesar de ser los mismos que hace sólo dos años se consagraron en Atenas: Ginóbili, Scola, Nocioni, Delfino, Oberto, etc.
No obstante, todos trabajaron fuerte en los últimos días para recuperar su engranaje y mantener a raya a los estadounidenses, que añoran sus viejas glorias y ahora experimentan con algo nuevo.
Hace sólo un lustro Estados Unidos dominaba el concierto mundial del baloncesto, pero sus recientes equipos pasaron del “ensueño” a la pesadilla, víctimas de los egos e ínfulas de sus integrantes.
Para reivindicarse del vergonzoso sexto puesto conseguido como anfitriones en 2002, los norteños optaron esta vez por el célebre técnico del circuito universitario Mike Krzyzewski, quien sabe lidiar con jóvenes talentosos y malcriados.
El “Coach K” concibió un conjunto que combina a superestrellas como Carmelo Anthony, Dwayne Wade y LeBron James, con jugadores de bajo perfil pero trabajadores y duros, como Elton Brand y Bruce Bowen, un “rara avis” especializado en la defensa.
Estados Unidos debutó contra su primer verdugo de los pasados Juegos Olímpicos, Puerto Rico, que pese a las penurias financieras llegó a Japón dispuesto a colarse en segunda ronda.
Al retirarse el poderoso “Piculín” Oritz, los boricuas perdieron a un hombre fuerte y confiable bajo las tablas, carencia preocupante teniendo en cuenta que enfrentarán a la China del gigante Yao Ming.
Para contrarrestar tal debilidad, el técnico Julio Toro recurrirá a los prolíficos Carlos Arroyo, Larry Ayuso y Antonio Látimer, que hacen honor a la tradición boricua de buenos escoltas.
Con Brasil ocurre lo de siempre: un estilo rápido y agresivo, pero poco riguroso a la defensa, que pierde presencia sin los lesionados Nene Hilario y Rafael Araujo.
Sin embargo, el veterano técnico Lula Ferreira cuenta de nuevo con Leandrinho Barbosa, Marcelinho Machado, Guilherme Giovannoni, Tiago Splitter y Anderson Varejao, el lujoso quinteto inicial con el cual conquistó el pasado Torneo de las Américas.
Ausentes en Atenas 2004, los baloncestistas brasileños pretenden retomar la senda triunfal perdida hace casi una década, tras el retiro del legendario Oscar Schmidt.
Los principales problemas de Venezuela --de regreso al Mundobasket tras años ausente-- son sus recientes lesiones y su poca familiaridad con el juego internacional, aunque sus atléticos jugadores siempre garantizan diversión y espectacularidad.
Por último Panamá, campeona del pasado Centrobasket, cree poder llegar a segunda ronda, de la mano del técnico argentino Guillermo Vecchio y los certeros Jair Peralta, Michael Hicks, Rubén Douglas y Kevin Daley, integrante de los famosos Trotamundos de Harlem.
Este torneo dejará servida la mesa para el Mundobasket femenino, que comenzará a mediados de septiembre en la ciudad brasileña de Sao Paulo, donde los equipos del continente americano lucen superiores al resto del mundo.
Sin embargo, como siempre en materia deportiva, la cancha dirá la última palabra