El Deportivo

“Cabo Mejía”, un equipo de leyenda

Nació en el campo del “Manchester” con el nombre de “Ferrocarril”, y fue uno de los más combativos en la llamada Segunda Fuerza del béisbol nacional.

Colaboración
A lo largo de la historia del béisbol nacional, infinidad de equipos han tenido acción, pero hay un grupo que dejó páginas brillantes por su accionar. Equipos como el Managua, el General Somoza, Cinco Estrellas, San Carlos, San Felipe, junto con los aún existentes Bóer, Granada, Chinandega, San Fernando, León, acaparaban la atención por sus resultados y constante presencia en las disputas por los títulos de lo que se conocía como Segunda Fuerza, que era el nivel en que se jugaba desde antes de la llegada de la Liga Profesional.
Y entre esos equipos hubo uno que llegó a sonar fuerte en la capital después del Bóer, ese era el “Cabo Mejía”, que pese a jugar durante unas ocho campañas, logró un Campeonato Nacional (1958), se convirtió en uno de los más aguerridos a finales de los años 50 e inicios de los 60.
Se desarrolló en el “Manchester”
Corrían los años 50 y en Managua, que apenas se expandía, abundaban los cuadros para practicar el béisbol. Quienes vivieron aquellos días recuerdan perfectamente los campos del Interamericana, Manchester, los de la Quinta Nina, los del Cayasso, el Bóer Junior, El Sajonia, El Casino, El Chico Che, El Cienfuegos y luego los de Gadala María. En uno de ellos, en el Manchester, que estaba situado al costado occidental de la Escuela de Artes (Taller de Mecánica del Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua), fue donde nació el equipo “Cabo Mejía”, de gran tradición y que muchos aficionados al béisbol de la capital recuerdan por sus grandes hazañas.
Julio Avilés era un trabajador del Ferrocarril, encargado del cuidado de la bomba de gasolina que abastecía a los vehículos de la empresa. “La gasolinera”, a como la llamaban, estaba situada en la parte sur oriental del campo del Manchester, y la afición de Avilés por el béisbol y su permanencia en el lugar hicieron que se dedicara totalmente.
Julio fue manager de equipos de Segunda y Tercera Fuerza, y le encargaron formar y dirigir un equipito compuesto por trabajadores del complejo ferroviario, que practicaban y jugaban mayormente en El Manchester. Raymond Gavin, un estadounidense que fue Gerente de esa empresa, gestó la formación del equipo para jugar contra otros pertenecientes a distintas empresas del Gobierno y también fuera de la capital. El equipo se llamaba “Ferrocarril”.
Como siempre sucede, cuando el equipo no carburó, se pensó en reforzarlo con jugadores de mayor categoría que lo volvieron competitivo. Así, llegaron Luis “Papota” Berríos, Fernando Picado “Cachito”, Oscar Orozco “El Pipe”, “El Gordo” Espinoza, Folio Hernández, Roberto Morales “El Pelón”, Francisco Espinoza “El Chiquitín”. Éstos, unidos a Salvador Bonilla “Fricón”, Enrique Solís “Pulga” y otros del conjunto original, llegaron a dar que hacer, y ganaron tantos juegos que empezaron a llamar la atención entre los dirigentes del béisbol de Segunda Fuerza. El conjunto se había convertido en uno de los más fuertes y llamativos dentro del béisbol a nivel de liga menor.
Presencia militar
Carlos García, Jerónimo Linarte, Oscar Morales y Juan Lee Wong, que llegaron a sonar fuerte en el ambiente militar y también deportivo en el país, solían llegar al campo del Manchester a practicar béisbol, pues eran verdaderos aficionados al deporte. Avilés les permitía entrenar con el equipo y en una ocasión, Oscar Orozco “El Pipe”, habló con uno de ellos y les solicitó apoyo, ya que Raymond Gavin se había desinteresado, y aquellos, en un acto que hasta ahora no se sabe la verdadera razón, propusieron que apoyarían si le ponían al equipo el nombre de un militar que había muerto en una de tantas revueltas que hubo en nuestro país. Los peloteros aceptaron. Otra condición para el apoyo era la inclusión en el róster de los cuatro militares, que si bien nunca hubiesen formado parte de una alineación regular de una liga de Segunda Fuerza, tampoco se podía decir que no habían agarrado un bate o tirado una pelota de béisbol. Llegaron al equipo uniformes completos, guantes, bates, pelotas, todo lo necesario, y el conjunto “Cabo Mejía” irrumpió en los campeonatos de Segunda Fuerza de nuestro béisbol.
Muy poco duró Julio Avilés dirigiendo al equipo. Pasó lo mismo con Oscar Orozco. Carlos “Cachiro” Quiroz fue nombrado manager, nuevos jugadores aparecieron en el róster, y el equipo disputaba campeonatos con los mejores de la Segunda Fuerza del béisbol. Heriberto Olivares “Cabo Queso”, fue extraído del equipo Schuman para ocupar el center fielder. Antonio Hernández “Toño Moco”, que aún no había saltado al béisbol profesional, fue el catcher oficial del equipo, el cual emulaba al Cinco Estrellas de la Primera Fuerza, ¡todo pelotero de calidad que aparecía, era llevado a sus filas!
Los principales rivales del “Cabo Mejía” eran el “San Carlos”, dirigido y patrocinado por Carlos Cuaresma, un quijote del deporte, “Los Piratas”, apadrinados por Alex Narváez, el “Pellas”, “Managua”, dirigido por Carlos Pérez Bermúdez, fundador de la primera academia de béisbol en nuestro país, y el “San Felipe”, de León, dirigido por Oscar Larios Moreno.
El “Cabo Mejía” ganó el Campeonato Nacional en 1958, por lo cual realizó un viaje a Cuba invitado por las autoridades deportivas cubanas para pagar una visita que hizo un equipo de sus fuerzas armadas a Nicaragua, con quienes vino Argelio Córdova. Sobre sus bases se fue entronizando Carlos García como Presidente de Feniba, y los triunfos del “Cabo Mejía” los capitalizó en el inicio de su larga permanencia dentro de las directrices del béisbol.
Duelos memorables
Poco a poco el conjunto fue tomando fuerza, desaparecieron los militares y quedó solamente Carlos, quien tomó al equipo como propio. Fue entonces cuando jugadores como Denis Morales, Marcelo López, Ernesto Solís “El Coto”, Julio Flores “El Pollo”, José Quiroz “Cachirito”, extraídos del equipo “Somoza” y otros más, llegaron al equipo hasta volverlo casi invencible. Su principal rival era el conjunto “Luz y Fuerza”, que dirigía Francisco “El Americano” Fletes, y en el campo de la “Quinta Nina” atraía a unos 1,500 aficionados cada vez que se enfrentaban, los que invadían el terreno de juego. Los juegos de estos clubes fueron memorables. No recordamos cuál de los dos consiguió más triunfos, lo que sí recordamos es que no se podía asegurar cuál era mejor, si el “Cabo Mejía” o el “Luz y Fuerza”.
Con el tiempo, llegaron al club jugadores que habían participado antaño en las ligas de Primera Fuerza y hasta mundialistas, como Julio “Canana” Sandoval, Alfredo Medina, Rosalío Castro “Chalío”, Luis Argüello, Armando Bonilla “Patechancho”, Pastor Canales, José Avellán, Julio Solís “Chispa”, y ya en las postrimerías de su existencia, y en el inicio de su carrera, el gran Rigo Mena, quien de ahí saltó al béisbol profesional con el Cinco Estrellas, luego de haber representado a Nicaragua en los II Juegos Panamericanos, en Chicago, Estados Unidos en 1959.
El equipo había llegado al clímax de su calidad y Carlos lo utilizó como base principal para conformar las selecciones que representaron a nuestro país en los Panamericanos de Chicago y en el XV Campeonato Mundial en 1961 en costa Rica. Luego de eso, el conjunto desapareció.
Ya Carlos no lo necesitaba, además ya había sido retirado de la Guardia Nacional y estaba dedicado completamente a entronizarse en la dirección del béisbol.
Es más o menos la historia de este equipo, que comenzó en el año de 1954 en el campo del Manchester, el que ahora desapareció por completo, ya que allí fue poblado.
Finalizó como uno de los equipos de mayor atractivo en los campeonatos de béisbol de Segunda Fuerza. Julio Avilés murió hace bastante tiempo, pero hay gran cantidad de peloteros que tomaron parte en el conjunto y que seguramente tendrán muy buenos recuerdos de este contingente que les dio muchas satisfaccionesn