El Deportivo

Martin, nuestro primer “Bambino”

Disponía de gran poder ofensivo, al punto de ser considerado uno de los miembros del All Star nica del Siglo XX

Colaboración
¿Cómo desaparecemos físicamente de este mundo? En fracciones de segundo se nos desliza la vida como la arena y la espuma del mar entre nuestros dedos.
Hace días lamentábamos la pérdida de uno de los grandes beisboleros, Julio “Bicicleta” Torres, y con la llegada del patrono de Managua, Santo Domingo de Guzmán, se rendía ante la muerte la señora Evelina López de Ortiz, esposa del reconocido árbitro de nuestro béisbol Jorge Ortiz Urbina; dos días después, el tres de agosto a las 11:30 pm nos impactó saber del fallecimiento del gran “Bambino del Caribe”, don George Alerton Martin Jackson, quien murió en la sala de Varones del Hospital Escuela “Lenín Fonseca” a causa de una insuficiencia renal aguda.
De acuerdo a diferentes testimonios y entrevistas que me brindó Alerton, destacamos un resumen de su brillante carrera beisbolera, en la que fue uno de los peloteros de gran nivel en nuestro deporte rey, caracterizándose por su bateo de poder.
Sus raíces beisboleras
Nació un 9 u 11 de mayo de 1932, según sus datos, en el barrio Beeholden de Bluefields. Llegó a alcanzar una estatura de entre los 5.11” ó 5.12”, y un peso de 165 libras. Su abuelo, don Peter Martin Sinclaer, fundó por el año 1930 el equipo Acorn, rival del famoso NAVY de los hermanos Cayasso. La sucesión del equipo la asume su padre, Félix Martin, quien jugaba segunda base.
A partir de 1949-50, Alerton continúa la tradición y debuta con el equipo fundado por su abuelo en las posiciones de right field y segunda base. Antes, en el barrio jugaban las revueltas apostando contra los equipos de los barrios vecinos en el campo conocido como Long Fields.
Del barrio Beeholden salieron peloteros de la talla de Mudell Mathews, los hermanos Hugo y Wallace Howell, los hermanos Earling, Anselo y Guy Martin, Jorge “Chita” Pomier y el profesor Arturo Hodgson, quienes brillaron posteriormente en nuestro béisbol superior y profesional. En su preparación cultural, cursó estudios en el colegio Moravo, cursando hasta el segundo año de secundaria. Le sucedieron como deportistas su hijo Eustace Martin, pimentoso pelotero del Bóer en los 80, su nieto Eustace Jr., futbolista de primera división y sus hijas Manen y Patricia, ambas de la selección de softbol de Bluefields. Patricia recién militó en el equipo que ganó el nacional en Rivas y fue llamada a la Selección Nacional.
Debut en el béisbol
Según Martin, en 1951 lo trae al Pacífico el entrenador tampeño Andrés Espolita, manager de la Selección Nacional, con quien recibió entrenamiento durante cuatro meses e inmediatamente se regresó a su natal Bluefields.
En 1952, Stanley Cayasso visita la Costa del caribe y lo trae nuevamente al Pacífico junto con Orlando Taylor, firmándolo para el “trabuco” del Cinco Estrellas, en el que militó hasta el año 54. Para 1995 pasó al equipo Flor de Caña, del Ingenio San Antonio.
A nivel de Primera División solamente jugó cuatro años, tres con el Cinco Estrellas y uno con el Flor de Caña. Con el primero celebró tres títulos nacionales y con el segundo fue líder de cuadrangulares del torneo “Presidente Somoza”, con cinco.
Con la Selección Nacional
En 1952 el manager cubano “Cheo” Ramos lo descarta de la Selección Nacional por considerarlo nuevo y con poca experiencia, a pesar de su poder al bate, su principal herramienta. Esas cosas se repiten hasta nuestros días, el talento joven tiene pocas oportunidades en nuestra Selección.
En 1953 Francisco “El Zurdo” Dávila lo escoge y lo lleva como segunda base a la XIV Serie Mundial celebrada en Caracas, Venezuela. En este evento fue el único pelotero que le conectó jonrón al estelar pitcher borinqueño Orlando Rodríguez. Al siguiente año lo selecciona “Cheo” Ramos y participa en los VII Juegos C.A. y del Caribe, y nuevamente Martin muestra su poder, y con Barticus Benard, conectan los dos únicos cuadrangulares de Nicaragua. Esa fueron las dos oportunidades que tuvo a nivel de Selección Nacional, donde mostró su calidad como uno de los grandes sluggers nicaragüenses.
Durante la vela de Alerton, Hugo Howell relató que “cuando Martin regresa de la Serie Mundial de Venezuela fue una total alegría en Bluefields, especialmente en su barrio natal Beeholden. La gente quería abrazar y saludar a su “ídolo”, al mundialista que le conectó cuadrangular al pitcheo puertorriqueño. Era emocionante ver a la comunidad del barrio felicitándole”.
Carrera en la profesional
Con la llegada del béisbol profesional en 1956, Martin debuta con el equipo Granada, donde jugó los 11 campeonatos. En la primera temporada implantó el récord de 82 juegos jugados consecutivamente. De acuerdo a un artículo publicado por el estimado amigo Tito Rondón el 14-01-00, titulado Martin uno de los Grandes, se tienen algunas estadísticas de su accionar en las primeras campañas en las que participó. No se ha podido tener todas las estadísticas, que lamentablemente están dispersas.
I Campeonato 1956 :JJ 82 8HR 69H 182B .224
II Campeonato 1957 :7HR, .311
III Campeonato 57-58 :40CE, 9HR, .308
IV Campeonato 58-59 :31CE, 3HR, .268
V Campeonato 59-60 :38CE, 8 HR, .306
Mejores recuerdos de su carrera
Los cuadrangulares conectados con las selecciones de Nicaragua en 1953 y 54.
En 1955 un “kilométrico” cuadrangular conectado en serie amistosa al equipo “Rhina”, de Cuba, novena que la trajo el recordado bachiller Ponciano Lombillo.
En las diferentes series internacionales amistosas que participó, en Honduras y El Salvador, sus estadios fueron testigos al menos de uno de los “bambinazos” de Martín.
El inolvidable cuadrangular conectado al staff de pitcheo del equipo casi grandes ligas “Estrellas de Emilio Cabrera”, que nos visitó con motivo de la inauguración de las luminarias del estadio “Gral. Somoza”.
En el III Campeonato compartió con Marvin Throneberry la hazaña de conectar dos jonrones con casa llena.
Participó en los primeros cinco Juegos de Estrellas de la Profesional, entre Nacionales vs. Extranjeros.
En 1954 participó en el memorable juego amateur entre las Estrellas del Pacífico vs. las del Caribe.
Ser miembro del All-Star del III Campeonato, seleccionándolo como la mejor segunda base y el pelotero más útil a su equipo (Oriental).
Otros de sus recuerdos fue el cuadrangular que conectó al legendario Conrado Marrero, jugando como refuerzo del Cinco Estrellas en la final contra León (57-58).
Y el inolvidable campeonato conquistado por el Oriental en la cuarta temporada (1958-59) contra los legendarios Indios del Bóer, considerados ese año un equipo casi “AAA”, encabezados por un staff de pitcheo de lujo: Phil Reagan, Jack Krailic, David Jiménez, Willie Hooker, Walter Coleman. Un infilder de lujo, que tenía de refuerzo en 1B a Marvin Throneberry, George Wehmeyer 2B, Ronie Hansen SS, Steve Boros 3B, Frank Biskup C. En el outfield, Joe Hicks, Julio “Bicicleta” Torres, Bert Bradford, German Bayfields, Duncan Campbell (Refuerzo) y Earl Torgerson (M).
El boerismo lloró su derrota y el Oriental fue recibido por miles de aficionados de Masaya, Carazo, Rivas. La caravana, según relato de Martin, llegó al filo de la madrugada al parque central de Granada, donde fueron recibidos como héroes, después de conquistar su primer y único campeonato en la Liga Profesional.
Son muchas las hazañas que se pueden relatar de este gran “Bambino” nicaragüense, quien se convirtió junto a Duncan Campbell en la dupleta más ofensiva del béisbol profesional nicaragüense. Aunque no fue un gran pelotero defensivo, su bate y poder fueron su tarjeta de presentación a lo largo de su carrera beisbolera.
Otro de sus logros fue ser campeó en 1958 con el equipo natal de Bluefields, conquistando el título de la Serie del Atlántico. En esa ocasión tenía bajo su dirección a Victorino “El Hechicero” Castro, Jimmy Webster, Federico Thomas, Octavio Taylor, Allan Ingrand, Jorge “Chita” Pomier, Walter Coleman y sus hermanos Guy y Orlin.
Al retirarse del béisbol, se destacó 25 años como árbitro de las legendarias Series del Atlántico. Tito Rondón, en la escogencia del equipo de béisbol del siglo XX en Nicaragua, lo ubica por su poder como el mejor bateador designado.
Se nos fue el “Bambino” del Caribe a los 74 años de edad. Me imagino y me traslado en el túnel del tiempo (año 53 o los de la Profesional) cuando regresaba a su natal barrio de Beeholden y lo todos querían saludar, abrazar a su “héroe”, al mundialista de la época. El domingo fue sepultado esta gloria nacional del deporte nicaragüense y seguro lo acompañarán muchos amigos. Nos solidarizamos con su amplio núcleo familiar y todo el pueblo de Bluefields.
Finalizo citando algo que manifestó en una oportunidad el gran “Copa” Castillo, único en ganar dos títulos de bateo en la pasada Profesional: “Cualquiera que sepa un poquito de béisbol se da cuenta de que Alerton Martin tuvo mucho mas poder que Pedro Selva”.
Hasta pronto “Bambino”n