El Deportivo

Landis, el último de una larga lista de "positivos"


Madrid / EFE.
El ciclista estadounidense Floyd Landis, que supuestamente ha dado positivo en un control antidopaje en el Tour de Francia de 2006, se suma a una larga lista de deportistas internacionales que dieron positivo y luego fueron sancionados por ingerir sustancias prohibidas durante la competición.
El canadiense Ben Johnson dio positivo en 1988 por estanozolol tras la final olímpica de 100 metros en Seúl, en la que había batido el récord mundial y por cuya acción fue sancionado con cinco años, nunca más volvió a competir al más alto nivel.
El futbolista argentino Diego Armando Maradona, jugador del Nápoles, dio positivo por cocaína en marzo de 1991. La sanción que se impuso fue de 15 meses y duró hasta julio de 1992.
Luego, en junio de 1994, dio de nuevo positivo por cinco sustancias en el Mundial de Estados Unidos. La AFA lo retiró de la competición y luego la FIFA lo sancionó a otros 15 meses y le impuso una multa de unos 15.000 dólares.
Tres años después, en agosto de 1997, el astro argentino dio por tercera vez positivo días después de volver a los terrenos de juego con el Boca Juniors. Optó por retirarse.
Su compatriota Claudio Paul Caniggia, argentino del Roma, dio positivo en 1993 en un partido de la liga italiana y fue sancionado con trece meses de suspensión.
Cinco años más tarde, en 1998, el equipo Festina fue expulsado del Tour tras encontrarse en el coche de su masajista abundantes dosis de EPO.
El atleta británico Linford Christie, que había competido en la final en la que el canadiense Ben Johnson dio positivo, fue también suspendido a dos años tras serle encontrados restos de nandrolona en 1999.
En el mundo del atletismo también fue notorio el caso del cubano Javier Sotomayor, plusmarquista mundial de salto de altura, que dio positivo por cocaína en Winnipeg’99 y por nandrolona en 2002. Fue suspendido a perpetuidad.
En 2001 se conoció el positivo del holandés del FC Barcelona Frank de Bóer por nandrolona. La UEFA le impuso un año de suspensión, luego reducida a dos meses y medio y ese mismo año, el centrocampista español José Guardiola, del Brescia italiano, dio positivo por la misma sustancia.
El esquiador de fondo español Johan Muehlegg, de origen alemán y triple campeón olímpico en Salt Lake City, fue descalificado en 2002 por dopaje.
El 10 de diciembre de 2002, el Athletic Club de Bilbao informó del positivo por nandrolona de Carlos Gurpegi. El club defendió la inocencia del jugador y, tras acudir a diferentes instancias judiciales, la Audiencia Nacional confirmó la sanción de dos años.
En 2004, el mundo del ciclismo se agitó de nuevo tras conocer el fallecimiento del ciclista italiano Marco Pantani, quien presuntamente había ingerido sustancias ilegales.
Pantani fue uno de los primeros ilustres que “cayó” bajo el peso de la justicia en el año 1999, cuando tras vencer en cuatro etapas de esa edición y ser líder de la carrera, acabó descalificado al detectarse altos niveles de hematocritos en su sangre, lo que sugería un caso de dopaje por EPO, aunque este extremo no se pudo comprobar nunca de forma concluyente.
Pantani nunca volvió a ser el de aquella edición, si bien en algunos momentos tuvo destellos de su calidad en las grandes competiciones, al final acabó muerto, el 14 de febrero de 2004, en la sórdida habitación de un hotel de la costa del Mar Adriático, en Rimini, como consecuencia de un edema cerebral y pulmonar y sin que nunca pudiese acallar los rumores de sobredosis o consumo de drogas que siempre se cernieron sobre su trayectoria profesional.
En 1998, el español Pedro Delgado ya se vio involucrado en un supuesto caso de dopaje del que no fue sancionado al no encontrarse la sustancia que se detectó en sus análisis de sangre entre los productos prohibidos por la Unión Ciclista Internacional (UCI), sí lo estaba por el Comité Olímpico Internacional (COI), pero no por el máximo organismo del ciclismo internacional.
A Delgado se le detectó en su análisis de orina un producto denominado “probenecide” que no estaba prohibido por la UCI, pero sí por el COI, lo que no le acarreó ningún tipo de sanción, como tampoco años después al estadounidense Lance Armstrong, siete veces vencedor del Tour de Francia, de quien se sospecha pudo doparse en su primer Tour de Francia, pero del que nada se ha podido probar.
Lance Armstrong siempre ha negado que se dopara, pero tanto el diario francés L’Equipe como el director del laboratorio que realizó los análisis, Jacques de Ceaurriz, del Laboratorio Nacional de Dopaje de Chatenay-Malabry, aseguraron no tener ninguna duda sobre la presencia de EPO (Eritropoyetina) en los mismos.
El estadounidense, el máximo galardonado en la prueba gala, no ha sido nunca sancionado con la pérdida de ninguna de sus victorias.
Además, en 2004 estalló el escándalo del consumo de tetrahidrogestrinona (THG) en Estados Unidos, cuya investigación afectó a los atletas Marion Jones y Tim Montgomery.
En agosto de 2005, el tenista Guillermo Cañas fue suspendido con dos años por la ATP debido al positivo dado durante un partido en el torneo de Acapulco.
Este mismo año, el jugador portugués Abel Xavier, jugador del Middlesbrough inglés, dio también positivo por ingerir esteroides anabolizantes. Fue sancionado con 18 meses de suspensión.
También en 2005, el ciclista Roberto Heras fue desposeído del título de ganador de la Vuelta a España tras dar positivo por EPO. Fue sancionado con dos años de suspensión.
En febrero de 2006 se conoció las investigaciones de la “Operación Puerto”, por la que determinadas personas suministraron productos dopantes a deportistas de alto nivel. Como consecuencia de ello, los ciclistas Jan Ull-rich, Oscar Sevilla, Francisco Mancebo y Joseba Beloki, entre otros, no fueron admitidos para participar en la pasada edición del Tour.