El Deportivo

Nadal o el símbolo de la superación

Ese sistema de clasificación no es aplicable cuando juegan sólo cuatro equipos

París / EFE

El español Rafael Nadal, convertido ya en uno de los ocho únicos tenistas que han ganado Roland Garros en más de una ocasión, se ha erigido en el símbolo de la superación, en un deporte tan exigente como el tenis.
El español ha unido ya su nombre a jugadores como el checo Jan Kodes, el estadounidense Jim Courier o sus compatriotas Sergi Bruguera y Manuel Santana, ganadores en dos ocasiones en París, entre otros, y está a uno del sueco Mats Wilander, del checo Ivan Lendl o del brasileño Gustavo Kuerten, con tres.
Evidentemente las seis victorias del sueco Bjorn Borg marcan una diferencia abismal aún, pero en cualquier caso, los 20 años recién cumplidos del de Manacor hacen atisbar un futuro de ensueño, porque además tiene claro que debe superarse.
Todo se ha producido de forma acelerada, pues el jugador aún recuerda cuando su tío Toni, su actual entrenador, le regaló su primera raqueta, y él apenas podía con ella.
Nadal ha demostrado su tenacidad, incluso en pista dura este año, cuando venció a Federer en la final de Dubai, un partido que marcó un antes y un después de una rivalidad, calificada ya de “histórica” por el propio jugador suizo, entre las dos primeras raquetas del planeta.
“Creo que vamos a tener una fantástica rivalidad”, afirmó Federer, tras ver cortada su racha de 56 partidos ganados en pista rápida. Una frase en la que el tenista de Basilea asumía que no sólo encontrará dificultades contra Nadal en tierra batida, donde siempre ha dicho que Rafa es superior a él, sino también en las rápidas, donde ya Nadal le ha derrotado en dos ocasiones.
El tenis tiene ya su nueva pareja para buscar sensaciones mediáticas. Ha habido duelos épicos como los de McEnroe-Borg, McEnroe-Lendl o Sampras-Agassi, pero el Federer-Nadal promete aún mayor frenesí de actividad y rivalidades encontradas, pues aunque Nadal reine en París por largo tiempo, el suizo se resarcirá más, probablemente en Londres.
Los dos son amigos, quizás no íntimos, pero si lo suficiente para respetarse, dentro y fuera del vestuario. Nadal se refirió por enésima vez a Federer como el mejor de la historia en este deporte, mientras sostenía la Copa de los Mosqueteros por segunda vez en sus manos, después de que se la entregara el sueco Stefan Edberg. “Somos dos jugadores muy legales”, dijo.
Nadal es feliz con esta rivalidad y saborea también los triunfos de su enemigo. Así, no dudó un segundo en enviar un mensaje al móvil de Federer cuando ganó en enero su segundo Abierto de Australia. Roger visitó al español en su habitación en un hotel de Basilea para animarle, cuando no pudo competir allí por lesión.
Federer asume que por el momento, sólo Wimbledon es terreno prohibido para el zurdo español. Pero sólo por el momento, porque el pupilo de Toni Nadal tiene un proyecto de entrenamientos este año, con el fin de pasarse tres semanas, o cuatro, como bromeó, pisando el pasto inglés, y de hecho ha alquilado una casa cercana al club, para sentirse más próximo.
Con 19 años, Nadal ha reescrito su perfil. Si ya era el campeón más joven de la historia en ganar la Copa Davis, desbancando de este puesto al australiano Lleyton Hewitt, y el mejor español al conseguir 11 títulos en una temporada, su desarrollo en ésta es más que esperanzador, con cinco títulos: Dubai, Barcelona, Montecarlo, Roma y Roland Garros, para tener ya un palmarés con 17 títulos.
Ganador en París en 14 partidos, en sólo dos participaciones, con 60 victorias ya acumuladas sobre tierra batida de forma consecutiva, 24 este año, y 35 en total, esta sesión con sólo tres derrotas, Nadal manda en cuanto a superación se refiere.
Su historial va adquiriendo un parangón inigualable. Sólo hay un tenista desde que comenzó la Era Open (1968) que haya tenido un arranque como el de Nadal en un Grand Slam, el surafricano Johan Kriek, que logró 15 victorias consecutivas en tres Abiertos de Australia consecutivos, 1981-82-83. Nadal puede superarlas en París, en 2007n